Juan Pablo Carrizo, el chico que deslumbró a todos en sus inicios en River y fue el arquero del equipo que descendió a la B Nacional (Fotobaires)
Juan Pablo Carrizo, el chico que deslumbró a todos en sus inicios en River y fue el arquero del equipo que descendió a la B Nacional (Fotobaires)

Los caminos entre River y Juan Pablo Carrizo vuelven a cruzarse. El arquero, que supo ser campeón en 2008 de la mano de Diego Simeone, luego fue protagonista del proceso deportivo más traumático en la historia del club: el descenso en 2011 marcó su vida, a pesar de que, una vez consumada la pérdida de la categoría, el oriundo de Empalme Villa Constitución se fue de la institución.

"Después del descenso, quise quedarme a pelearla pero no pude por el contrato con la Lazio. Me vi obligado a dejar la imagen de que me importó un carajo todo, y no fue así. Me tuve que ir después del quilombo, en momentos que no eran buenos", declaró Carrizo en una entrevista realizada por el programa radial Milenium Sports, en marzo pasado.

Aquel domingo 26 de junio de 2011, las imágenes de los futbolistas riverplatenses eran elocuentes. En el medio del campo del Monumental, cercados por decenas de hombres de la seguridad privada del club, los jugadores que acababan de igualar con Belgrano en el partido de vuelta por la Promoción -la ida había sido 2-0 para el conjunto cordobés- no tenían consuelo.

Entre todos, una de las imágenes que recorrió el mundo fue la cara desencajada de Carrizo envuelta en lágrimas. A pesar de lo sucedido, el arquero que hizo todo el camino en las divisiones inferiores del Millonario hasta debutar en la Primera en el 2006, no tiene un mal recuerdo de su relación con el hincha.

"Nunca tuve malas experiencias con hinchas de River en la calle. River me marcó, ahí nació mi carrera. No tengo reclamos, ni en los peores momentos", citó Juan Pablo.

Carrizo fue campeón en 2008 con Diego Simeone como entrenador de River (Fotobaires)
Carrizo fue campeón en 2008 con Diego Simeone como entrenador de River (Fotobaires)

La aparición de JP fue un bálsamo para el arco millonario. Moldeado por el Pato Fillol, uno de los mejores arqueros en la historia del fútbol argentino, Carrizo se sentó en el banco de suplentes con solo 18 años en 2002. Pero fue recién cuatro años después cuando Daniel Passarella lo ubicó como titular en lugar de Germán Lux.

Gracias a sus buenos reflejos, potencia de piernas y de interesante manejo con los pies, se afianzó bajo los tres palos. Su pico máximo de rendimiento fue en un Superclásico: por el torneo Clausura 2007, en la Bombonera, fue la figura en el 1-1 entre River y Boca. Esa tarde de domingo, Carrizo fue una muralla que ni Martín Palermo ni Juan Román Riquelme pudieron superar.

"Viéndolo para atrás, no estaba preparado al cien por cien para lo que me pasó cuando debuté en River y en la Selección. Fue todo tan de golpe que no llegué a disfrutarlo como debía. Creo que me comporté lo más profesional que pude, aunque a veces uno se encierra en su idea", recordó Carrizo.

Su gran momento lo llevó a la selección argentina: Alfio Basile lo citó para ser uno de los tres arqueros del plantel de la Copa América 2007. Ese mismo año, la Lazio vino por él, pagó 10 millones de euros y se quedó con su pase.

El desconsuelo del guardameta consumado el descenso del “Millonario” (Foto Baires)
El desconsuelo del guardameta consumado el descenso del “Millonario” (Foto Baires)

Después de jugar un año en el club romano, Carrizo se fue cedido al Real Zaragoza de la liga española. En el medio de la temporada 08/09 perdió el puesto y la institución no hizo uso de la opción de compra. A pesar de su presente en Europa, Diego Maradona lo adoptó como el arquero titular de su Selección, en la que alcanzó a jugar seis partidos en las Eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica. ¿El más recordado? Fue titular en el histórico 1-6 frente a Bolivia, en la altura de La Paz.

En 2010, sin lugar en Lazio, el destino del arquero fue volver a su primer amor en un tiempo difícil para la institución. En su segunda etapa en River jugó 35 partidos: en el medio de su estadía se recuperó de una lesión que lo alejó casi 60 días del arco, pero que le permitió regresar para afrontar los últimos meses críticos de la temporada que desembocó en la Promoción que el equipo de Juan José López perdió con Belgrano.

Juan Pablo Carrizo se fue de River en la oscuridad del descenso. Su camino siguió en el fútbol italiano: volvió al club de la capital italiana, se fue cedido al Catania, regresó a Lazio y, sin espacio en el plantel, se mudó de Roma a Milán para jugar en el Inter, institución en la que estuvo cuatro años antes de volver al continente americano. Primero se puso la camiseta del Monterrey, de México, hasta que este año arribó a Cerro Porteño.

JP es uno de los referentes de los argentinos en el plantel de Cerro: también están Diego Churín, Federico Carrizo y Joaquín Larrivey (Foto: Cerro Porteño)
JP es uno de los referentes de los argentinos en el plantel de Cerro: también están Diego Churín, Federico Carrizo y Joaquín Larrivey (Foto: Cerro Porteño)

"Cerro me dio la posibilidad de atajar, de sentirme vivo", dijo el jugador luego de quedarse con la titularidad en el arco del club paraguayo, que ganó el Grupo E de la Copa Libertadores y superó a San Lorenzo en la serie de octavos de final del certamen continental.

Justamente, después de ganar el encuentro de vuelta disputado en la Olla ante el Ciclón, Carrizo se anticipó a lo que será enfrentarse por primera vez con el club donde se forjó como arquero. "Para mí es un encuentro de emociones. River fue mi lugar. Me dieron la posibilidad de crecer como futbolista, donde viví cosas muy buenas, como también muy negativas. Para mí es el regreso a mi casa. A esa casa que me abrió las puertas al mundo", comentó.

Esta tarde, Carrizo volverá a pisar el Monumental. Ese mismo escenario donde enamoró a los hinchas en sus primeros partidos gracias a sus grandes atajadas. El recinto donde festejó uno de sus tres títulos como profesional. La misma cancha que vio arder de ira y sufrir hasta las lágrimas por un descenso que marcó su historia con la camiseta de River.

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