La tensión se adueñaba del Foro Itálico cuando Juan Martín del Potro sacó de la galera de inagotables recursos uno de sus mejores trucos para hacer delirar al público y despertar hasta la admiración de su propio rival de turno, el serbio Novak Djokovic.

Con el encuentro 6-4, 6-7 y 2-2 en el tercer set, el tandilense sacaba en el quinto game igualado en 30. Sometió a su contrincante, pero el actual número 1 del planeta logró reponerse por un momento del asedio.

Juan Martín sacó potente a la "T" y Novak devolvió con lo justo. Un poderosos golpe de derecha puso nuevamente en aprietos al europeo, que con lo justo pasó la pelota del otro lado de la red. Del Potro corrió y le pegó de aire, pero allí estaba listo el revés de Novak.

El serbio exigió al argentino, que casi sin ángulo se agachó, puso su raqueta sobre el polvo de ladrillo y durmió la pelota del otro lado de la red. Djokovic se esmeró en llegar, pero no lo logró.

Entre el delirio de los presentes y la ovación que dominó la cancha central del Masters 1000 de Roma, Djokovic mismo decidió felicitarlo con un aplauso y un choque de palmas.

No fue, sin embargo, el mejor pasaje del encuentro por cuartos de final para el nacido en Tandil: Djokovic logró quebrarle su servicio después de esa genial acción.

Finalmente, Djokovic se encaminó defendiendo su servicio rumbo al triunfo y ganó el parcial final con un 6-4 que le dio el boleto a las semifinales del torneo que se desarrolla en Roma. Mañana enfrentará también a un argentino: irá contra Diego Schwartzman.

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