Ramón Díaz integró uno de los equipos alternativos de River que afrontó la sucesión de partidos en 1978.
Ramón Díaz integró uno de los equipos alternativos de River que afrontó la sucesión de partidos en 1978.

Por Eduardo Bolaños, autor del libro "Inolvidables partidos olvidados"

La emoción y la felicidad todavía recorren cada centímetro de su mundo. Son ecos que no se acallarán jamás. La histórica consagración como campeón de la Copa Libertadores en Madrid ante Boca Juniors se marcó a fuego la historia de River Plate y le agregó una distinción dorada a la heráldica millonaria. Todo se ha perpetuado en el alma de los millonarios, pero ahora llegó el tiempo de volver al ruedo y deberá ponerse al día con sus compromisos atrasados de la Superliga, con un calendario comprimido en las próximas semanas.

Una especie de maratón que nos remonta a un poco más de cuarenta años, cuando afrontó una situación tan insólita como peculiar, impensada en los tiempos que vivimos: cuando River tuvo que disputar tres partidos oficiales en la misma cantidad de días.
El año 1978 había sido especial para el fútbol argentino en todos los aspectos. No solo por la inolvidable organización y festejada obtención del mundial, sino porque aquello repercutió en el normal desarrollo del torneo local.

En enero se definió el Nacional del año anterior, con la hazaña de Independiente ante Talleres. En marzo se inició el Metropolitano, que al llegar a la 15° fecha a mediados de mayo, tuvo un lógico parate por el campeonato del mundo. Al reanudarse en julio, el calendario se comprimió y hubo muchos partidos entre semana. Más ajustado aún fue para aquellos equipos que disputaban la Copa Libertadores.

Ángel Labruna, director técnico de River en esos años, y detrás quien sería un hombre clave de su defensa, Alberto Tarantini.
Ángel Labruna, director técnico de River en esos años, y detrás quien sería un hombre clave de su defensa, Alberto Tarantini.

Uno de ellos era River Plate, que el domingo 17 de septiembre de 1978 debía recibir a Rosario Central en el primer encuentro por torneos de AFA en el remodelado estadio Monumental, donde no jugaba desde el 12 de diciembre de 1976 . En ese lapso, hizo de local en cancha de Huracán, donde tuvo un excelente rendimiento, ya que disputó 48 partidos oficiales entre locales e internaciones, con 27 victorias, 17 empates y apenas 4 derrotas, consagrándose campeón del Metropolitano 1977.

Fue un domingo lluvioso e inclemente, por lo que el cotejo contra Rosario Central se pasó para el lunes por la noche, donde venció con comodidad a los canallas 3-0 (Ramón Díaz, Rubén Galletti y Héctor Sosa), con una formación alternativa con Luis Landaburu; Francisco Azzolini, José Luis Pavoni, Horacio Rodríguez, Pablo Comelles; Jorge Coudannes, Daniel Lonardi, Ramón Díaz; Horacio Galletti, Héctor Sosa, Emilio Commisso.

Solo 24 horas más tarde visitó nada menos que a Boca Juniors, en el inicio de la ronda semifinal de la Copa Libertadores
, el viejo y postergado anhelo de la institución. Fue un anodino empate en cero, donde la majestuosa figura de Fillol se erigió como el mejor de la noche, en un reencuentro de las gloriosas gestas del Mundial. Allí Labruna no se guardó nada y puso en cancha todo lo que tenía, que era un equipazo con cinco recientes campeones del mundo: Ubaldo Fillol; Eduardo Saporiti, Roberto Perfumo, Daniel Passarella, Héctor López; Juan José López, Reinaldo Merlo, Norberto Alonso, Emilio Commisso; Leopoldo Luque, Oscar Ortíz.

El vendaval de compromisos no terminó allí: la noche siguiente visitó a San Lorenzo en el viejo gasómetro por la 32° jornada del Metropolitano. Fue 1-1 y nuevamente Galletti marcó para los millonarios, mientras que Mario Rizzi lo hizo para el ciclón. River formó casi con los mismo once que el lunes anterior, con solo dos modificaciones: Marchetti por Ramón Díaz y Coscia en lugar de Commiso, que tuvo su merecido descanso, tras haber sido titular dos días consecutivos.

Mostaza Merlo estaba entre los titulares que jugaron frente a Boca en la semana que River disputó tres partidos en tres días.
Mostaza Merlo estaba entre los titulares que jugaron frente a Boca en la semana que River disputó tres partidos en tres días.

Un detalle quedó de ese partido: Ante la lesión de Oscar Veiró en el segundo tiempo hizo su debut en Primera División uno de los jueces de línea, que tendría una gran carrera como árbitro, al punto de dirigir un mundial: Francisco Lamolina.
Pocos días más tarde, River Plate atravesaría una situación similar, aunque parezca salido de una fábula. Tres compromisos en cuatro días a fines de septiembre: Triunfo ante All Boys 4-0 en el Monumental el lunes 25, estruendosa goleada sufrida en Santa Fe con Unión 5-0 el miércoles 27 y victoria sobre Atlético Mineiro 1-0 el jueves 28 en Núñez. ¿Recuperación adecuada de los jugadores? ¿Tiempos de descanso? Eran cartas que no estaban en el mazo del fútbol argentino hace poco más de 40 años…