La ida había terminado 1-1 en Avellaneda y el gol de visitante valía doble en caso de igualdad. En Córdoba sentían que el equipo que representaba a la provincia se iba a consagrar campeón del Nacional 1977, pero Independiente, en su época dorada, consiguió una hazaña que quizás nunca se repita. Convirtió el tanto que necesitaba para obtener el título con tres jugadores menos.

"Fue algo que no se va a olvidar jamás. Uno de los mejores campeonatos que ganamos en el club. Para nosotros y todos los hinchas fue una hazaña, es muy difícil lograr lo que logramos porque teníamos todo en contra", recordó Ricardo Bochini, autor del 2-2 que sumó una estrella al escudo del Rojo, en diálogo con Infobae. "Nadie lo podía creer", agregó.

Según el Bocha, su tanto ante la T fue uno de los más importantes de su carrera. La adversidad no los achicó, a pesar de que habían viajado con seguridad: "Fuimos con confianza como en todos los partidos. Respetábamos a todos los rivales, pero creíamos en nuestro juego y veníamos de un año muy bueno. Llegamos a esa final ganando buenos partidos; era difícil, pero no imposible".

Muchos aseguraron que el presidente de Talleres, Amadeo Nuccetelli, y el Comandante del III Cuerpo de Infantería de Córdoba (vinculado a la dictadura militar que gobernaba en ese entonces), Luciano Benjamín Menéndez, habían irrumpido en el vestuario del árbitro Roberto Barreiro. Bochini desmintió que se respirara una atmósfera política en la previa a la final, pero remarcó cómo perjudicó el juez al conjunto de Avellaneda.

"Nos echaron tres jugadores, cobraron un gol que había sido con la mano y un penal que no había sido. Teníamos todo en contra. El referí dirigió muy mal, fue algo anormal", repasó el emblemático futbolista de Independiente, quien confirmó que de los nervios pasaron a los insultos y por eso fueron expulsados sus compañeros Luis Galván, Enzo Trossero y Omar Larrosa, tras el 2-1 parcial de los cordobeses.

Inmediatamente después, amagaron con irse de la cancha, hasta que José Omar Pastoriza los frenó. "Nos dijo que siguiéramos porque les iban a dar los puntos a Talleres e iban a ser campeones ellos". Su gol, a falta de 7 minutos del último silbatazo, desató la locura roja.

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