Lunati y su pareja posan en Abu Dhabi, última parada del tour del que fuera árbitro de AFA, para ver a River en la final de clubes.
Lunati y su pareja posan en Abu Dhabi, última parada del tour del que fuera árbitro de AFA, para ver a River en la final de clubes.

No para de sacarse fotos, de firmar autógrafos y de grabar videos. Es como si se hubiera transformado en el hincha de River más popular y reconocido, lo cual por su origen en el fútbol genera atención y atracción. Ya de por sí al ser extrovertido, histriónico, frontal y pasional, según el mismo se declara, toda esa personalidad logra que se destaque. A su vez cuando habla de la Banda, del campeón de América, se estremece.

River es su vida para Pablo Lunati, el ex árbitro que salió del placard hace unos dos años y anda de viaje por el mundo para ver al equipo de su adorado Marcelo Gallardo. Su ruta: Barcelona, Madrid y esta semana Dubai y Abu Dhabi, con visita a Al Ain para ver hoy el primer partido en el Mundial de Clubes FIFA que disputará el club de sus amores, el que sigue desde chico. "Yo iba mucho a la cancha cuando era pibe, iba a la popular y a todas partes. Era bravo además y si había que combatir, combatía. Por ejemplo en la cancha de Independiente. Era fea esa salida porque nos tiraban de todo. La diferencia es que antes era a piñas, hoy en cambio sacan un puñal o una pistola y te matan", analiza en la charla con Infobae.

"En mi época de árbitro dejé de ir a ver a River, claro. Salvo una vez: el clásico que le ganamos a Boca en el Monumental en 2006, 3 a 1 con dos goles de Pipita Higuaín. Ese día fui con mi papá a la platea. Recién estaba empezando en Primera pero por más que estaba encapuchado, el periodista Carlos Monti me reconoció. Después no volví a ir hasta que dejé el arbitraje y ahí sí salí del ostracismo. Empecé a disfrutar con mis hijos, compartí con ellos lo que durante mucho tiempo no pude. Por eso una de las cosas más importantes que me pasó en los últimos años fue verle la cara a Matías (su hijo mayor) cuando fuimos juntos al Monumental, eso ocurrió en 2016″, recuerda el llamado Loco.

Los recuerdos se amontonan en la mesa de conversación y así llega a la primera vez que vio campeón a River: "Yo vi a aquel equipo de 1975. Fillol; Comelles, Perfumo, el 6 y Héctor López; El 8, el mejor que vi en mi vida en ese puesto, Merlo y el más grande de la historia, Norberto Osvaldo Alonso; Pedro González, Morete y Más. Despúes vendemos a Pinino y llega el Negro Ortiz".

—¿Por qué no nombraste a Daniel Passarella y J.J López?

—Del 6 no hablo. Primero tengo un respeto especial porque le pasó lo más feo que le puede pasar a un papá. Después, obviamente él fue lo peor que le pasó a River, a la institución. Él y el monje negro, llamado Mario Israel. Del 6 no hablo más. Y el 8 no es porque me fui a la B, no, no, porque el equipo ese lo armaba el 6, lo sé perfectamente. El 6 trajo a Fabián Bordagaray a préstamo cuando teníamos que salvarnos del descenso, no me olvido más de eso. Al 8 lo cruzo seguido en Mar del Plata porque veraneamos en el mismo lugar, lo saludo, soy respetuoso. Pero se puso la camiseta de Boca, eso no me lo olvido nunca en mi vida. Eso fue una traición, yo era chico pero lo tengo presente. Me importa un comino que se haya peleado con Rafael Aragón Cabrera (presidente de River en los 80). No me interesa. El 8 se puso la camiseta de Boca y para mí dejó de ser ídolo.

—Vamos a tu época de árbitro, ¿favoreciste a River?

—Solo una vez. El último partido del torneo de 2011 antes de jugar la Promoción. Matías Almeyda, que tenía cuatro amarilas, le pegó una patada en un córner a uno de Lanús, que era para roja. Ni lo amonesté. No lo hice porque sabía que quedaba suspendido para la ida ante Belgrano. Eso fue lo único. Después en aquel penal en Jujuy por la B Nacional, me equivoqué. Le pedí disculpas a Federico Crivelli, el arquero. No quise beneficiar a River. Antes pasó aquel día de los 13 minutos de descuento en River vs Central cuando entra el Rifle Castellanos a agredirme. Aquello me pasó por inexperto, de caliente porque la camilla entró 11 veces. El problema es que yo en principio solo adicioné 6 minutos.

—En cuanto a los árbitros, no te gustó la actuación de Andrés Cunha en la final en el Bernabéu…

—Lo del uruguayo fue horroroso. Una vergüenza. No voy a decir que me bombearon porque no tengo pruebas pero, ¿vos tenés dudas de que inclinó la cancha? Repasemos: amonestó a Ponzio a los 10 minutos por nada. Le saca amarilla a nuestro capitán. Ahí dije "mmmm". Sigo: no nos cobra el penal a Pratto y se hace el bobo porque yo vi hasta la expresión corporal de Cunha en esa jugada. Fue caminando despacito, haciéndose el boludo. Se tocaba la oreja y nadie le hablaba, todo mentira. Ni tengo que ir al VAR. Si entendés algo de fútbol te das cuenta de que se lo lleva puesto, es un claro penal que no nos cobra. Nos cobra una falta de Nacho Fernández a Nández, y no era nada, le sacó la pelota. Yo sé bien cuando te quieren llevar al otra área lo que te hacen los árbitros. Después Buffarini hizo una patada voladora que amagó cobrar y dijo siga. Y lo último: ¿Decime cuándo viste que en una final se cobre un tiro libre indirecto en el área? Este guanaco lo cobró, ¿sabés por qué? Porque no hubo contacto, si no te cobra penal. Pero no pudo. Tan desfachatado no podía ser. Me cobró indirecto porque no lo tocó. Inédito.

En los alrededores del hotel donde se alojó River en Madrid, los hinchas querían retratarse con Lunati.
En los alrededores del hotel donde se alojó River en Madrid, los hinchas querían retratarse con Lunati.

—Pero lo echó a Wilmar Barrios…

—Una mentira. Para una final está mal expulsado. Yo no lo expulso. Lo que pasa es que estaba tan cargado con todo lo que no nos estaba cobrando que no le quedó otra. Por eso digo "Cunha, yo no me como la de Barrios". Igualmente reconozco que la chanchada, esa mugre llamada VAR le dio a River un penal que no fue en Brasil frente a Gremio. Yo voy a ver la tele y ese penal no lo cobro. Nada. ¿Cómo va a ser penal eso? Ni en pedo lo cobro. Si tiene la mano pegada a la oreja, qué la va a poner ahí a propósito. No es penal. Ahí nos ayudaron, sí.

La charla se interrumpe apenas unos minutos porque atiende las necesidades de sus negocios a la distancia. Lunati maneja dos lavaderos de autos y abrió una cervecería. Por eso desde un celular ve la gente que ingresa a lavar el coche y a la vez ordena el pedido de bebidas. Mientras, a más de 10000 kilómetros, vestido con la camiseta de River retorna a hablar de su pasión.

—¿Qué significado tiene Marcelo Gallardo para vos? Tenés tatuada su cara en una pierna.

—No puedo hablar de él (llora, emocionado). Es como hablar de mi viejo. Siento admiración. Gallardo es el mejor entrenador de la historia de River porque es un estratega. Por eso me lo tatué. A veces en las redes sociales me escriben como si yo tuviera algo sexual con él pero yo no le hablo mucho. No lo mensajeo para no molestarlo, me da vergüenza hablarle. En verdad yo no tengo mucha relación con él. Sí hablo con su papá y con su secretario.

Lunati se hizo el tatuaje de Gallardo, al que considera el mejor técnico de la historia de River.

—¿Te sorprendió lo que resultó como entrenador?

—Marcelo como jugador no fue un ídolo futbolístico nuestro. Enzo Francescoli sí lo fue, el Burro Ortega, el Torito Cavenaghi, Ramón, Alonso que fue el más grande de la historia. Pero Gallardo está todo el día pensando en River. Es de otro planeta. Por eso el hincha tiene tanta fe en él. Todos lo sienten así como yo. Como vengo diciendo en mis redes sociales: estamos bien, estamos muy bien, no hay manera de que el hincha de River no esté bien con este técnico. Primero igualmente tenemos que pasar la semifinal.

Pablo Lunati en uno de los tantos partidos que dirigió a River, el club de sus amores. Jura que solo una vez lo benefició.
Pablo Lunati en uno de los tantos partidos que dirigió a River, el club de sus amores. Jura que solo una vez lo benefició.

—¿Por qué no estás más en la TV?

—Me contaron que hubo una orden de arriba para sacarme. A ver, al hincha de River yo lo defendí mucho en No Todo Pasa (el programa de TyC Sports en el que trabajó hasta el año pasado) y desde ese programa superábamos en el rating a lo que hace Vignolo en Fox Sports. Todos los días les ganábamos a él y a todos los de Boca.

—¿Ténés alguna cábala que seguís?

—Soy muy cabulero. Por eso me saqué pasaje de vuelta a Buenos Aires para volar el 23, cuando termine el Mundial de Clubes. Es que mi mujer que me acompaña es vidente y me anticipó en esta Copa Libertadores que pasábamos a Racing, Independiente y que a Boca le ganábamos 4 a 1, solo le faltó un gol. Después tengo mis cábalas: la foto con mi papá que me acompaña a todos lados, un crucifijo y mis slips rojos de mi época de árbitro.

—¿Cómo es eso?

—Son dos calzoncillos rojos agujereados que los usé los últimos 18 días hasta la final en Madrid. Son los mismos que usaba cuando dirigía y los traje puestos. Recién me los saqué cuando le ganamos a Boca. Ahí sí mi mujer me los lavó. Pero ahora en Abu Dhabi vuelvo a ponérmelos.

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