"Se me rompió el tendón". Fernando Gago no necesitó del diagnóstico médico. Apenas se levantó luego de que se derrumbara en el segundo tiempo suplementario de la Superfinal de la Copa Libertadores ante River, se marchó directamente al banco de suplentes, a pesar de que Boca ya no contaba con cambios. Furioso, impotente, angustiado, salía del campo de juego. Las redes sociales del Xeneize lo rubricaron ayer: "parte médico, rotura tendón de Aquiles derecho".

Las lesiones persiguieron a Pintita, de 32 años, minaron una carrera que, por condiciones, incluso pudo ser más exitosa de lo que es. Dos veces sufrió la rotura del tendón de Aquiles izquierdo y este año se recuperó de la ruptura del ligamento cruzado anterior, lateral interno y menisco de la rodilla derecha que había padecido en 2017, jugando para la Selección. Su futuro, después de este nuevo golpe, es una incógnita. Sin embargo, es un experto en reciclarse, en reponerse de la adversidad.

"Resiliencia", es el nombre del cuento que escribió Gago para el libro Pelota de Papel 2, que cuenta con la firma de 41 reputados futbolistas y entrenadores que narran experiencias o historias. Las ganancias de la venta de la obra tiene un fin solidario: son donadas a entidades de bien público.

El mediocampista optó por contar, sin ponerse como protagonista, cómo vivió su recuperación luego de su anterior rotura del tendón de Aquiles, que lo tuvo al borde del retiro. Sucedió el 24 de abril de 2016, también en un Superclásico. "El alma duele más que el tendón", es una de las frases profundas que empleó para describir el duro momento que atravesó. Y que hoy debe volver a transitar.

El título de su texto no fue azaroso. Él mismo se encargó de explicar la definición de Resiliencia. "Capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas". A pesar de dicha capacidad, que Gago exhibió en cada obstáculo que le propuso el destino, tuvo trances de flaqueza.

"El panorama es desolador. La decisión del retiro está tomada", reveló, marcando que estuvo a punto de colgar los botines tras los contratiempos. Pero no lo hizo. Con asistencia de sus hijos y de Gisela Dulko, su pareja, regresó a la actividad, salió campeón y volvió a vestir la camiseta del combinado nacional.

Fernando Gago y su catarsis escrita, que puede servirle de ayuda
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"Meses más tarde, su equipo se consagra campeón, una vez más. Con él como capitán. De pronto, en plena vuelta olímpica, se abstrae. Poseído por una emoción que lo desborda por completo, de la mano de sus hijos atraviesa la cancha, esa que conoce de memoria. Se sienta en el círculo central y llora como un niño. El círculo se cierra. La película tiene un final feliz. El N° 5 jamás pensó que ese mal momento se convertiría en una de las mejores experiencias que le tocó vivir. Gracias a aquello, aprendió que siempre se puede salir adelante de cualquier situación extrema que aparezca en el camino, y lo preparó como nunca para lograr, una y otra vez, y todas las veces que sean necesarias, recuperarse. Para volver a ponerse de pie y enfrentar cualquier batalla, aun cuando casi nadie lo crea posible", hace una descripción que es un canto a la esperanza. Tal vez, luego de esta nueva situación adversa, decida recorrer el camino que él mismo escribió.

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