El detrás de escena del operativo en el que quedó detenido uno de los sospechosos de agredir al micro de Boca

Pasaron diez días y, al final, la Justicia detuvo a uno de los delincuentes que le privaron a la Argentina de tener la fiesta de la final de la Copa Libertadores en el país. Matías Sebastián Nicolás Firpo, de 31 años, estaba este mediodía en su casa de Lomas del Millón, en La Matanza, mirando la televisión cuando la división Conductas Delictivas de la Policía ingresó, allanó el domicilio y se lo llevó esposado, acusado de ser coautor de daño agravado por suceder en un espectáculo deportivo más lesiones leves dolosas agravadas (las provocadas especialmente a Pablo Pérez) y además haber provocado la suspensión del partido, todo enmarcado en la Ley del Deporte, y por cuya sumatoria le podría caber hasta una pena de seis años de prisión. Firpo, además, no sólo arrojó la botella que surcó el aire contra el micro de Boca (en el video es la persona que está de espaldas, en cuero, y con gorra roja) sino que, como si no hubiese sido suficiente, después caminó tranquilamente por Lidoro Quinteros desde Libertador hasta Figueroa Alcorta y pasó su ticket por el molinete, ingresando a la tribuna Centenario. La entrada estaba a su nombre: es socio pleno. River ya avisó que, en caso de certificarse esto en la causa judicial, lo echaría del club.

La causa la lleva la fiscal Adriana Bellavigna, quien trabajó con la oficina de Investigaciones Complejas del Cuerpo de Investigación Judicial de la Fiscalía General de la Ciudad. Fue este cuerpo el que siguió a Firpo desde la imagen de espaldas en que arroja la botella, hasta su ingreso al estadio. "Nos llevó tiempo porque nadie se acercó a colaborar. De hecho, la causa la inicié de oficio, ni siquiera los damnificados denunciaron. Se que había presión social de encontrar rápido a los culpables, pero lo único que teníamos era una imagen de espaldas. Por eso en un trabajo arduo, se pidieron todas las cámaras para seguirle el rastro hasta el propio ingreso al estadio. Y ahí pudimos tener una foto de frente e identificarlo. Gracias a eso lo atrapamos", le dijo Bellavigna a Infobae.

Firpo, quien tiene un taller mecánico y es monotributista desde noviembre de 2017, se había rapado y cambiado su apariencia desde el día después del hecho, cuando era público y notorio que si lo identificaban irían sobre él. No le sirvió de mucho. Cuando la fiscal tuvo todas las pruebas, pidió a la jueza María Corral que librara la orden de detención. Eso ocurrió ayer. Pero como vivía en La Matanza, el trámite demoró un día, hasta que la jueza Mabel Castillo de provincia libró el exhorto.

Ahora bien, Firpo está acusado de coautor, porque hay varios más delincuentes disfrazados de hinchas que arrojaron cosas al micro y están siendo investigados. Mañana será indagado y ahí deberá responder preguntas. Una de ellas es si tiene alguna conexión con la barra brava, algo sobre lo que no hay indicio sobre el momento. Es más, en la casa no se encontró ningún elemento que lo vincule a Los Borrachos del Tablón. Otra, si fue mandado por alguien. O si, como cree la Justicia, es un exponente más de la violencia disfrazada de pasión que se enquistó en el fútbol argentino y que lo corroe hasta la médula y provoca que la fiesta de la Libertadores, se mude, insólitamente, a España.

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