(Franco Fafasuli)
(Franco Fafasuli)

A poco más de una semana para el partido acaso más importante de la historia de River, en Núñez crecen el optimismo y también los nervios. Una final ante Boca genera una tensión sin par entre los hinchas, que a su vez confían a más no poder en el equipo conducido por Marcelo Gallardo. La personalidad con la que River jugó en la Bombonera fue para los hinchas una suerte de reaseguro de que la mentalidad ganadora y el gen competitivo que lo distinguen están más latentes que nunca. Para alimentar su esperanza de ser campeón de América ante su eterno rival, River se aferra al presente y también a la historia: los libros cuentan que el Monumental se transformó en una fortaleza pues allí ganó las siete finales internacionales que definió en su casa.

En el estadio en el que Argentina también celebró la obtención del Mundial de 1978, River ganó sus tres Copa Libertadores, una Copa Interamericana, una Supercopa, una Sudamericana y una Recopa. Y el sábado 24, ante Boca, buscará prolongar su racha ganadora en las finales que define en el Monumental para dar una nueva vuelta olímpica y regresar al Mundial de Clubes tras aquella caída por 3 a 0 ante el Barcelona de Messi, Suárez y Neymar en 2015.

(Getty)
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La primera de todas las copas internacionales que River ganó en Núñez fue nada menos que la Libertadores de 1986, después de que en 1966 y en 1976 se le escapara en sendos partidos desempate ante Peñarol y Cruzeiro, respectivamente. Aquel equipo que dirigía Héctor Veira, el Bambino, se transformó en el más exitoso de la historia del club al ganar la única Copa Intercontinental, ante Steaua de Bucarest, de Rumania. Para ello, antes se quedó con la Libertadores. En el choque de ida venció 2 a 1 a América de Cali en Colombia (Juan Gilberto Funes y Norberto Alonso, con descuento del paraguayo Roberto Cabañas) y luego se impuso 1 a 0 en el Monumental con un gol de Funes en una noche que sus hinchas recuerdan –entre otras cosas- por el diluvio que decoró esa conquista.

Al año siguiente, pero ya con Carlos Timoteo Griguol como entrenador, River definió en su casa otra copa internacional: la Interamericana. El choque de ida ante Deportivo Alajuelense, en Costa Rica, finalizó igualado sin goles y luego River hizo pesar su localía para imponerse por 3 a 0 con goles del uruguayo Jorge Villazán, Funes y Héctor Enrique.

La segunda Libertadores conseguida por River tuvo tres cosas en común con la primera: fue ante el mismo rival (América de Cali), se definió en el Monumental y también ocurrió en un año finalizado en 6. En 1996, y tras perder 1 a 0 en el choque de ida en Colombia por un gol de Antony de Avila, River celebró en Núñez con un 2 a 0 que tuvo el sello de Hernán Crespo, autor de los dos goles. Gallardo, quien en la revancha ante Boca podrá seguir el Superclásico desde un palco pero sin comunicarse con sus ayudantes por la sanción que le aplicó la Conmebol, reemplazó a Crespo cuando quedaban cuatro minutos para el final del partido. A aquel River lo dirigía Ramón Díaz, quien tenía como uno de sus delanteros al uruguayo Enzo Francescoli, hoy secretario técnico del club.

En 1997, River se quedó con la décima y última edición de la Supercopa, un torneo que jugaban los equipos que alguna vez habían sido campeones de la Libertadores. El primer partido ante San Pablo, en el Morumbí, fue un empate sin abrir el marcador. Y con el Monumental de testigo la victoria llegó de la mano del chileno Marcelo Salas, quien convirtió los dos goles para el 2 a 1 final. Dodó había igualado para el equipo paulista.

Marcelo Salas
Marcelo Salas

La deuda histórica de River siempre estuvo vinculada a los torneos internacionales. Por eso debió esperar diecisiete años para volver a celebrar uno: en 2014, en el primero de la saga de cinco de ese tipo que consiguió Gallardo, ganó la Sudamericana. Después de pasarla bastante mal ante Atlético Nacional en Medellín, donde un gol de Leonardo Pisculichi le permitió alcanzar el 1 a 1 que le dio alivio de cara a la revancha, pisó fuerte en el Monumental y se impuso 2 a 0 a través de sendas pelotas paradas que tuvieron como goleadores a dos defensores: Gabriel Mercado y Germán Pezzella. El arquero del equipo colombiano era Franco Armani, quien dos años más tarde ganó la Libertadores con Atlético Nacional y en enero de este año desembarcó en River.

Ya en 2015, River gozó con su tercera Libertadores en una noche similar a aquella de 1986, con un Monumental abarrotado de gente y empapado por la lluvia. El 0 a 0 en Monterrey, ante Tigres, lo dejó muy bien parado de cara a la revancha, en la que se impuso 3 a 0 con goles de Lucas Alario, Carlos Sánchez de penal y Ramiro Funes Mori.

(NA)
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El último título que River celebró en su casa fue el de la Recopa 2016: tras empatar sin goles en Colombia ante Independiente Santa Fe de Bogotá, ganó 2 a 1 en el Monumental con anotaciones de Sebastián Driussi y Alario. Horacio Salaberry descontó para el equipo colombiano que dirigía el argentino Gustavo Costas.

(EFE)
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El 24, ante Boca, River buscará que el Monumental sea el de siempre: ese aliado perfecto para definir una Copa como local. En este caso, la más deseada de su historia en el ámbito continental.

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