Astrónomos descubren cómo nacen los agujeros negros gigantes en el Universo

Nuevos datos sobre ondas gravitacionales permiten identificar un mecanismo de crecimiento distinto para estos cuerpos, con implicancias sobre los modelos actuales de evolución estelas

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Cinco científicos observan proyecciones holográficas de galaxias y agujeros negros en un laboratorio futurista con telescopios al fondo.
Un grupo de científicos en un centro de investigación espacial analiza proyecciones holográficas de galaxias y agujeros negros, simbolizando el reciente descubrimiento del origen de los agujeros negros gigantes del Universo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El universo acaba de sumar una nueva pieza a uno de sus mayores enigmas. Un equipo internacional liderado por la Universidad de Cardiff aportó evidencia para explicar cómo se forman los agujeros negros monstruosos detectados en el cosmos.

Según los científicos, estos colosos no nacen directamente del colapso de estrellas masivas, sino que surgen tras encadenar fusiones violentas en el interior de cúmulos estelares extremadamente densos.

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El análisis se centró en los datos del cuarto catálogo de transitorios de ondas gravitacionales (LIGO-Virgo-KAGRA GWTC-4), que recoge 153 eventos confirmados de fusiones de agujeros negros. La colaboración internacional examinó la masa, el giro y la distribución de los objetos más pesados del registro, buscando patrones que revelaran su origen.

Infografía científica que explica cómo se forman los agujeros negros monstruosos, mostrando imágenes de agujeros negros, estrellas y gráficos con escalas de masa.
Un estudio internacional liderado por la Universidad de Cardiff aporta nueva evidencia sobre cómo se forman los agujeros negros más grandes, sugiriendo fusiones jerárquicas en cúmulos estelares densos en lugar de colapsos estelares directos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Fabio Antonini, autor principal del trabajo científico, de la Universidad de Cardiff, explicó que la astronomía de ondas gravitacionales ahora hace algo más que contar fusiones de agujeros negros y remarcó que esta disciplina “está empezando a revelar cómo crecen los agujeros negros, dónde crecen y qué nos dice eso sobre la vida y la muerte de las estrellas masivas”.

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Las conclusiones del estudio publicado en Nature Astronomy muestran que los agujeros negros más grandes detectados mediante ondas gravitacionales integran una población distinta, diferente de aquellos que nacen del colapso estelar ordinario. El equipo identificó dos grupos: uno de baja masa, consistente con la formación directa a partir de estrellas, y otro de alta masa, cuya dinámica y patrones de giro solo se explican por fusiones jerárquicas dentro de cúmulos densos.

“Lo que más nos sorprendió fue la claridad con la que los agujeros negros de gran masa destacan como una población aparte. A diferencia de los sistemas de menor masa que analizamos, que generalmente giraban lentamente, los sistemas de mayor masa presentan giros más rápidos, orientados en direcciones aparentemente aleatorias. Esta es la señal exacta que se podría esperar si los agujeros negros se fusionaran repetidamente en densos cúmulos estelares”, afirmó Isobel Romero-Shaw, investigadora en Cardiff.

La “brecha de masa” y la dinámica de las fusiones cósmicas

Un estudio señala una posible relación entre la materia oscura con agujeros negros de otro universo
El catálogo LIGO-Virgo-KAGRA incluye 153 fusiones de agujeros negros detectadas mediante ondas gravitacionales con alto grado de confianza

Uno de los resultados más novedosos del trabajo tiene que ver con la “brecha de masa” en los agujeros negros, un rango prohibido que los modelos teóricos colocan en torno a las 45 masas solares.

La física predice que las estrellas extremadamente masivas no pueden colapsar para formar agujeros negros en ese rango: en cambio, explotan y se autodestruyen por un fenómeno conocido como inestabilidad de pares. Sin embargo, los observatorios de ondas gravitacionales han detectado objetos en este rango, lo que desafió los modelos tradicionales hasta ahora.

La investigación ofrece la evidencia más sólida hasta la fecha sobre la existencia de la brecha y la forma en que es ocupada por agujeros negros de segunda generación. El artículo expone que los patrones de giro y la distribución de masas de los agujeros negros más pesados revelan que fueron producto de fusiones jerárquicas, no de procesos estelares directos.

Imagen generada de varias galaxias y agujeros negros con discos de acreción en el espacio.
Los científicos detectaron una “brecha de masa” en torno a 45 masas solares, que la física predice como un rango prohibido para la formación directa (Imagen Ilustrativa Infobae)

“En nuestro estudio, encontramos evidencia de la brecha de masa de inestabilidad de pares predicha desde hace tiempo: un rango de masas donde no se espera que las estrellas dejen agujeros negros”, explicó Antonini.

Los eventos observados por los detectores aparecen en torno a ese límite, lo que lleva a los científicos a preguntarse si los modelos de evolución estelar deben revisarse, o si estos objetos son la prueba de que existen rutas alternativas de formación.

La segunda fuente consultada aporta detalles técnicos que refuerzan el hallazgo. La inestabilidad de pares, según la teoría, impide el nacimiento de agujeros negros por encima de aproximadamente 50 masas solares. Las supernovas de inestabilidad de pares (PISN) provocan la disrupción completa de los núcleos estelares más masivos, por lo que la brecha entre 40 y 130 masas solares debería estar desierta. Sin embargo, las observaciones de ondas gravitacionales han detectado objetos en esta franja prohibida.

El trabajo de la Universidad de Cardiff, utilizando inferencias de población y modelos jerárquicos, muestra que existen dos poblaciones distintas de agujeros negros: una de bajo espín, que termina en la brecha, y una de alto espín, con orientaciones isotrópicas, que se extiende por todo el rango de masas y rellena la brecha, en línea con el escenario de fusiones múltiples en cúmulos densos.

Un agujero negro supermasivo a 10 mil millones de años luz emite el destello más brillante jamás registrado por la astronomía. (NASA)
Un agujero negro supermasivo a 10 mil millones de años luz emite el destello más brillante jamás registrado por la astronomía (NASA)

El equipo también logró medir parámetros astrofísicos clave para modelar la combustión del helio en las estrellas más masivas, estableciendo conexiones inéditas entre la astronomía de ondas gravitacionales y la física nuclear.

“En el futuro, los datos de ondas gravitacionales podrían ayudar a los científicos a estudiar la física nuclear, ya que el límite de masa establecido por la inestabilidad de pares depende de las reacciones nucleares que tienen lugar en los núcleos de las estrellas masivas”, resumió Fani Dosopoulou, investigador de la Universidad de Cardiff.

Los cúmulos estelares como laboratorios cósmicos y el futuro de la astrofísica

Las observaciones y modelos reunidos en el cuarto catálogo transitorio LIGO-Virgo-KAGRA ofrecen una nueva perspectiva sobre el papel de los cúmulos estelares densos en la evolución del universo. En estos ambientes, las estrellas se agrupan hasta un millón de veces más densamente que en la región que rodea al Sol, lo que facilita múltiples fusiones entre agujeros negros.

La revisión de los datos mostró que los agujeros negros de mayor masa no solo presentan giros más elevados, sino que sus orientaciones se distribuyen de manera aleatoria, justo como predice la teoría para procesos de fusión jerárquica en entornos dinámicos.

Las teorías de los agujeros negros de Hawking y Kerr han sido confirmadas por ondas gravitacionales (Universidad de Birmingham)
Las teorías de los agujeros negros de Hawking y Kerr han sido confirmadas por ondas gravitacionales (Universidad de Birmingham)

El parámetro χeff, que refleja la combinación efectiva de los espines de los dos componentes de un sistema binario, permitió a los investigadores distinguir las dos poblaciones. Por debajo de la brecha de masa, los agujeros negros muestran una distribución estrecha de χeff, propia de objetos de primera generación. Por encima de la brecha, la distribución se vuelve amplia y simétrica, tal como se espera si los objetos resultan de fusiones repetidas.

Según el análisis científico, la presencia y ubicación de la brecha de masa puede inferirse a partir de la masa primaria en la que la distribución de χ_eff cambia de forma.

La tasa de fusiones de primera generación cae a cero por encima de ese umbral, mientras que la población de objetos de alto espín, consistente con fusiones múltiples, ocupa el espacio vacante.

Estos hallazgos, al conectar la dinámica de los cúmulos estelares con la presencia de agujeros negros en la brecha de masa, ofrecen una nueva forma de interpretar la evolución de las estrellas más masivas y los procesos que gobiernan el crecimiento de los agujeros negros en el universo.

Los resultados invitan a seguir ampliando el catálogo de fusiones detectadas. Cada observación futura puede aportar datos clave para afinar los modelos y resolver incógnitas sobre la física nuclear de las estrellas masivas.

Los cúmulos estelares densos se consolidan como laboratorios naturales donde las reglas de la astrofísica se pueden explorar a escala cósmica.

Las próximas generaciones de telescopios y detectores de ondas gravitacionales prometen profundizar en el estudio de estos fenómenos, abriendo la puerta a nuevos descubrimientos en el corazón del universo.

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