No tuvo nada que ver con el Trofeo Joan Gamper. El 11 de agosto de 1999 se midieron Boca y Barcelona en Alicante. Con el Trofeo de Campeones en disputa, el bicampeón del fútbol argentino y el español se vieron las caras en un amistoso promovido por la marca de indumentaria que los patrocina hasta hoy en día.

A pesar de que varias estrellas de cada equipo fueron preservadas en el arranque, pasó de todo. El conjunto dirigido por Carlos Bianchi se puso en ventaja por un tanto fantasma de Antonio Barijho, quien celebró pese a que la pelota había dado en el travesaño y picado afuera de la línea de gol.

Más tarde fue César La Paglia, un exquisito enganche relegado por la presencia de Juan Román Riquelme que se dio el gusto de ser titular ese día, el que aumentó de tiro libre. El holandés Boudewijn Zenden acortó la diferencia en el tanteador pero el 10 azul y oro exhibiría toda su magia en la última media hora de juego y sentenciaría el pleito.

Con una habilitación magistral para Martín Palermo, facilitó el 3-1 parcial en suelo español. Antes del final, el portugués Figo puso cifras finales.

Durante ese puñado de minutos, Román mostró lo que valía ante los ojos de toda Europa. Un año más tarde, en el Barça se convencerían con su actuación ante el Real Madrid en la Copa Intercontinental y comprarían su pase.

Tiempo después de la histórica victoria xeneize, el Chipi Barijho reveló haberle robado una cadena de oro al holandés Winston Bogarde, luego de forcejear en una jugada.

Bianchi paró en cancha como titulares a Oscar Córdoba; Hugo Ibarra, Jorge Bermúdez, Walter Samuel, Rodolfo Arruabarrena; Gustavo Barros Schelotto, José Basualdo, José María Traverso; César La Paglia; Guillermo Barros Schelotto y Antonio Barijho.

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