El partido más importante del fútbol argentino tuvo su lugar en Mendoza. La conmovedora salida que se caracterizó por el color, juego de luces, pirotecnia y el himno en la voz de Marcela Morelo conformaron algunos ingredientes que pasaron al olvido cuando la pelota comenzó a rodar en el Malvinas Argentinas.

A pesar de la carga emotiva con la que salieron los protagonistas, River fue el que intentó dominar las acciones con las intervenciones de Nacho Fernández por derecha y Rodrigo Mora en el ataque. Un ejemplo de ello fue la velocidad que aplicó el uruguayo con la que obligó a Frank Fabra a cortar con infracciones que le representaron un costo elevado: advertencia y posible amarilla.

La intensidad con la que se vivió el choque fue tan notoria que Patricio Loustau apeló a la tarjeta fácil y Leonardo Ponzio fue víctima de otra amonestación en los primeros movimientos. Los cruces del volante con Cardona perjudicaban al Millonario, sobre todo porque el capitán de la Banda se encontraba condicionado por el resto del compromiso.

Pasado el cuarto de hora los de Marcelo Gallardo consiguieron abrir el marcador a través de la sociedad compuesta por el ex volante de Gimnasia y el Gonzalo Martínez. Nacho Fernández recuperó un centro pasado de Saracchi, se juntó con el creativo para formar una pared y recibió la clara falta de Cardona dentro del área. Desde los doce pasos, el Pity engañó a Rossi y festejó el 1 a 0.

Si bien los de Guillermo Barros Schelotto intentaron reaccionar con las incursiones de Pavón y los centros frontales de Barrios, el Millonario continuaba amenazando al arquero rival con el talento de Martínez. Un remate de media distancia que buscó el rincón más incómodo de Rossi exigió al ex Estudiantes a enviar la pelota al córner. Para su fortuna, los del Muñeco no supieron capitalizar el tiro de esquina.

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En el complemento Pavón volvió a mostrarse incisivo. Con un disparo lejano, el hombre más peligroso del Xeneize exigió a Franco Armani, quien se lució con una tapada extraordinaria. Una escena similar a la que protagonizó después de un centro de Cardona que encontró la espalda de Pratto y que hizo volar al ex Atlético Nacional.

Durante la segunda etapa Boca hizo los méritos para llegar a la igualdad. Las punzantes apariciones de Nández, los envíos de Cardona y la claridad de Pablo Pérez fueron argumentos para suponer el empate, pero la figura de Armani creció con el correr de los minutos para ser uno de los responsables del resultado parcial.

Otra proyección de Fabra que confirmó la solidez de Armani y una tapada del arquero contra Nández completaron la noche del mejor hombre de la cancha. El rubio con pasado en el fútbol colombiano fue clave para detener el asedio de Boca. Incluso después de esa segunda intervención se gestó el contragolpe liderado por Nacho Fernández.

Otro de los más destacados volvió a aplicar la fórmula con la que encaminó el triunfo. Una corrida de 50 metros, una triangulación con el Pity Martínez y una definición de Scocco para que el reemplazante de Pratto acerque al Millonario hacia una nueva corona.

El título le devolvió a Marcelo Gallardo el cargo de prócer. Napoleón volvió a dejar de rodillas a Boca cuando parecía que no le encontraba la vuelta a su plantel; y resurgió en el Malvinas Argentinas para quedarse con una nueva estrella frente al rival de toda la vida. La incógnita se instalará en cómo afectará la derrota en el plantel de Guillermo Barros Schelotto, mientras que en Núñez observarán la hazaña mendocina como un punto de partida para volver al primer plano internacional.

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