La hora de las vacunas, la ciencia y los laboratorios detrás del antídoto contra el coronavirus

Elaboradas a contrarreloj, las distintas vacunas vigentes contra el COVID-19 se basan en distintas tecnologías y presentan resultados variados. Aquí, un repaso por cada uno de los inoculantes que prometen devolver al mundo a la normalidad

La vacuna Sinopharm desarrollada por el instituto de productos biológico de Beijing es de virus inactivado y tiene una eficacia del 79,34 %. Foto: AFP.
La vacuna Sinopharm desarrollada por el instituto de productos biológico de Beijing es de virus inactivado y tiene una eficacia del 79,34 %. Foto: AFP.

Nunca antes la ciencia confeccionó en tan poco tiempo y a velocidad récord una vacuna. La irrupción de la enfermedad denominada COVID-19, provocada por el virus SARS-CoV-2, obligó a que científicos e investigadores de diferentes áreas y disciplinas trabajasen juntos a destajo para dar con el o los inoculantes que terminen con la propagación de una afección pandémica. Así es como, a un año de declarada la pandemia, en marzo de 2021, la humanidad ya contaba con 42 proyectos de vacuna en fase I, 32 en fase II, 22 en fase III, seis inoculantes autorizados con uso limitado, seis aprobados para su uso de emergencia y cuatro desarrollos que quedaron en el camino, dado que se abandonaron los ensayos clínicos.

Los números son impactantes y permiten ver un esfuerzo conjunto de la comunidad internacional para frenar al coronavirus, en un contexto en el que, además, aparecen en el escenario mundial –y encienden nuevas alarmas– las nuevas variantes del virus, mutaciones y cepas que se contagian con mayor celeridad.

Ahora bien, ¿cuáles son las bases científicas de las vacunas que ya son aplicadas en los brazos de hombres y mujeres en todos los continentes y territorios?

LAS VACUNAS CORONAVAC Y SINOPHARM

La vacuna desarrollada por el Instituto de Productos Biológicos de Beijing es de virus inactivado y fue puesta en ensayos clínicos por la empresa estatal china Sinopharm. El 30 de diciembre de 2020, Sinopharm anunció que tenía una eficacia del 79,34 %, lo que llevó al gobierno chino a aprobarla. La compañía aún no ha publicado los resultados detallados de su ensayo de fase III.

El 14 de septiembre, los Emiratos Árabes Unidos dieron la aprobación de emergencia para que la vacuna de Sinopharm se usase en los trabajadores de la salud, y pronto los funcionarios del Gobierno y otras personas también la recibieron. Menos de dos meses después, el 9 de diciembre, las autoridades del país árabe dieron su aprobación total a BBIBP-CorV (nombre oficial del inoculante) y anunciaron que tenía una tasa de eficacia del 86 %. Desde entonces, varios países del Cercano Oriente lo han autorizado.

La vacuna de Pfizer es disruptiva y revolucionaria ya que introdujo en el mundo de los inoculantes la opción tecnológica de punta del ARN Mensajero. Foto: AFP.
La vacuna de Pfizer es disruptiva y revolucionaria ya que introdujo en el mundo de los inoculantes la opción tecnológica de punta del ARN Mensajero. Foto: AFP.

Está aprobada para su uso en Baréin, China, Emiratos Árabes Unidos y para su uso de emergencia en Argentina, Camboya, Egipto, Guyana, Hungría, Irán, Irak, Jordania, Pakistán, Perú, Venezuela y Zimbabue.

Por su parte, el inoculante denominado CoronaVac, elaborado por Sinovac Biotech, cuenta con una eficacia del 50,38 %, en su ensayo clínico en Brasil, y 83,5 %, en sus pruebas en Turquía. Se administra a través de una inyección muscular en dos dosis, con dos semanas de diferencia y su refrigeración es convencional, a 2-8 ºC.

Sinovac Biotech es una empresa privada china. Desarrolló esta vacuna de virus inactivado a principios de 2020 y, ni bien comenzó 2021, los ensayos en Brasil y Turquía demostraron que podría proteger contra el COVID-19, pero arrojaron resultados sorprendentemente diferentes, en parte porque diseñaron los ensayos de manera diferente. Como se dijo antes, la eficacia de esta vacuna tuvo amplias variaciones según dónde se la testeó. Sinovac aún tiene que publicar los detalles de los ensayos, como una preimpresión o un artículo en una revista médica.

Está aprobada y ya se aplica en China, y cuenta con autorización para su uso de emergencia en Brasil, Camboya, Chile, Colombia, Ecuador, Hong Kong, Indonesia, Laos, Malasia, México, Filipinas, Tailandia, Ucrania y Uruguay, entre otros países.

CANSINO Y LA BAJA EFECTIVIDAD

De nombre Convidecia o Ad5-nCoV, este inoculante aprobado en China y para su uso de emergencia en México y Pakistán cuenta con una eficacia del 65,28 %, y se aplica en una única dosis a través de una inyección muscular. Utiliza un tipo de tecnología de vacuna vectorial y requiere un almacenamiento en refrigerador convencional a 2-8º C. La empresa china CanSino Biologics desarrolló este antídoto en asociación con el Instituto de Biología de la Academia de Ciencias Médicas Militares de ese país. La vacuna de una sola inyección se basa en un adenovirus llamado Ad5. En un hito sin precedentes, el Ejército Chino aprobó la vacuna el 25 de junio por un año como un “medicamento especialmente necesario”.

La vacuna de la empresa Moderna tiene un 94 % de eficacia en dos dosis con 4 semanas de diferencia, administradas en una inyección intramuscular y un almacenamiento de ultrafrío a -20 grados centígrados. Foto: Reuters.
La vacuna de la empresa Moderna tiene un 94 % de eficacia en dos dosis con 4 semanas de diferencia, administradas en una inyección intramuscular y un almacenamiento de ultrafrío a -20 grados centígrados. Foto: Reuters.

A partir de agosto de 2020, CanSino comenzó a ejecutar ensayos de fase III en varios países, incluidos Pakistán, Rusia, México y Chile. El 25 de febrero de 2021, China anunció la aprobación de la vacuna CanSino para uso general. La compañía anunció que su alternativa de una sola inyección tenía una tasa de eficacia del 65,28 % para prevenir todos los casos sintomáticos de COVID-19. Sin embargo, los detalles del ensayo aún no se han publicado.

LAS VACUNAS Y REVOLUCIÓN DEL ARN

Con un 95 % de eficacia, presentada en dos dosis que se aplican con tres semanas de diferencia y un almacenamiento a -25º°C, la vacuna de la importante compañía farmacéutica norteamericana Pfizer en una alianza estratégica con la alemana BioNTech es disruptiva y revolucionaria, ya que introdujo al mundo de los inoculantes la opción tecnológica de punta del ARN mensajero. El trabajo comenzó en enero de 2020, cuando los investigadores de la empresa alemana comenzaron a desarrollar una molécula llamada ARNm, crearon las instrucciones genéticas para construir una proteína del coronavirus, conocida como espiga (spike, en inglés). Al inyectarla en las células, la vacuna hace que produzcan más proteínas de este tipo, que luego son liberadas en el cuerpo y provocan la tan deseada respuesta del sistema inmunitario. En marzo de 2020, se produjo la asociación con Pfizer y ambas lanzaron un ensayo clínico en mayo. Un dato curioso es que bautizaron a la vacuna con el nombre genérico tozinameran y el nombre comercial Comirnaty.

El 9 de noviembre pasado, Pfizer, con sede en Nueva York, y la empresa alemana BioNTech hicieron historia al anunciar que su vacuna contra el coronavirus tenía una tasa de eficacia de más del 90 %, lo que superó con creces las expectativas. Era la primera vez que alguien encontraba tal evidencia. Poco más de un mes después, el 11 de diciembre, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) le otorgó la primera autorización de uso de emergencia dado por los EE. UU. a una vacuna contra el coronavirus. Así fue como determinaron que la vacuna de Pfizer tiene una tasa de eficacia del 95 % y si bien no causó efectos secundarios graves, con frecuencia generó fatiga de corta duración, fiebre y dolores musculares.

CON EL APOYO DEL GOBIERNO DE LOS EE. UU.

La vacuna ARNm-1273, de la empresa Moderna, tiene un 94,5 % de eficacia en dos dosis que se aplican con cuatro semanas de diferencia mediante una inyección intramuscular y con un almacenamiento de ultrafrío a -20 °C. Tiene características similares a la de Pfizer, ya que también utiliza ARN mensajero.

La Sputnik V cuanta con la combinación de dos adenovirus, el AD5 y AD6. Foto: Fernando Calzada.
La Sputnik V cuanta con la combinación de dos adenovirus, el AD5 y AD6. Foto: Fernando Calzada.

El gobierno de los Estados Unidos financió los esfuerzos de Moderna, proporcionando casi 1000 millones de dólares en apoyo y, en asociación con los Institutos Nacionales de Salud (NIH), llegaron a la conclusión de que la vacuna protege a los monos del coronavirus. En marzo de 2020, los científicos fueron los primeros en aplicar una vacuna contra la COVID-19 en ensayos en humanos. Después de que estos estudios arrojaron resultados prometedores, el 27 de julio comenzaron las pruebas de fase III en 30.000 voluntarios.

El 30 de noviembre, la farmacéutica compartió los datos completos: de 196 casos de COVID-19 entre los voluntarios del ensayo, 185 correspondieron a personas que recibieron el placebo. Y de los 11 voluntarios vacunados que recibieron la vacuna contra el COVID-19, ninguno sufrió un cuadro grave. Los investigadores estimaron que la vacuna tenía una tasa de eficacia del 94,1 %, mucho más de lo que esperaban los expertos cuando comenzaron las pruebas de la vacuna. Si bien no está claro cuánto durará esta eficacia, Moderna descubrió que, después de tres meses, los participantes del ensayo todavía tenían una fuerte defensa inmunitaria contra el coronavirus.

DE RUSIA, CON AMOR

Aprobada para su uso temprano en Rusia y de emergencia en Argelia, Angola, Argentina, Armenia, Bielorrusia, Bolivia, Egipto, México, Emiratos Árabes Unidos y Venezuela, entre otros, la vacuna Sputnik V cuenta con una eficacia del 91,6 %, se aplica en dos dosis con tres semanas de diferencia a través de una inyección muscular y requiere un almacenamiento de congelador convencional a -18 ºC, en su forma líquida, y de 2 a 8 ºC, en su forma liofilizada.

El Instituto de Investigación Gamaleya forma parte del Ministerio de Salud de Rusia. Los desarrolladores publicaron los prominentes resultados de la fase III el 2 de febrero en la revista científica The Lancet.

El inoculante elaborado por Astrazeneca y la Universidad de Oxford requiere un almacenamiento entre 2 y 8 grados centígrados y presenta una eficacia del 82,4%. Foto: Reuters.
El inoculante elaborado por Astrazeneca y la Universidad de Oxford requiere un almacenamiento entre 2 y 8 grados centígrados y presenta una eficacia del 82,4%. Foto: Reuters.

Inicialmente llamada Gam-Covid-Vac, la vacuna Sputnik V cuenta con una combinación de dos adenovirus llamados Ad5 y Ad26. Ambos tipos se han probado como vacunas durante varios años y, al unirlos, los científicos esperaban evitar que el sistema inmunitario reconociera a la vacuna como un objeto extraño que debiera ser destruido. Los ensayos clínicos se llevaron adelante en Rusia, Bielorrusia, Emiratos Árabes Unidos, India y Venezuela.

En una alianza sin precedentes en el campo de las vacunas, el Instituto Gamaleya unió fuerzas en diciembre con la farmacéutica AstraZeneca, que también fabrica una vacuna con adenovirus humanos. Los dos equipos combinaron sus antídotos para ver si la mezcla puede aumentar la eficacia de la vacuna de AstraZeneca.

EL CASO DE LA VACUNA DE OXFORD

Con 82,4 % de eficacia probada para dos dosis separadas por 12 semanas, el inoculante elaborado por AstraZeneca y la Universidad de Oxford, denominado AZD1222 y también conocido como Covishield en India, requiere de un almacenamiento en el refrigerador convencional durante al menos 6 meses entre 2 y 8 ºC.

El 8 de diciembre del año pasado, investigadores de la Universidad de Oxford y la compañía británico-sueca AstraZeneca publicaron el primer artículo científico sobre un ensayo clínico de fase III de una vacuna contra el coronavirus. En este, se demostró que puede proteger a las personas del COVID-19, pero dejó muchas preguntas sin resolver sobre los resultados y el bajo nivel de eficacia resultante.

Más recientemente, Dinamarca, Islandia y Noruega suspendieron el uso de la vacuna este último 11 de marzo debido a preocupaciones sobre un posible aumento del riesgo de coágulos sanguíneos.

El antídoto está aprobado para su uso de emergencia en Argelia, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Egipto, India, Indonesia, México, Arabia Saudita, Corea del Sur y Reino Unido, entre otras naciones.

* La versión completa de este texto en la edición papel 137 de DEF.

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