Para algunos especialistas, la medida adoptada por Twitter de no permitir anuncios políticos pagados es una buena determinación, pero no saben cuál será su alcance real. Foto: Archivo DEF.
Para algunos especialistas, la medida adoptada por Twitter de no permitir anuncios políticos pagados es una buena determinación, pero no saben cuál será su alcance real. Foto: Archivo DEF.

A dos semanas de que Jack Dorsey, el CEO de Twitter, anunciara que la plataforma bloquearía los anuncios políticos en todo el mundo, varios son los que siguen preguntándose cuál es el alcance real de la medida y cómo va a continuar la relación entre las redes sociales y los líderes mundiales.

Según Mario Riorda, presidente de la Asociación Latinoamericana de Investigadores en Campañas Electorales (ALICE) y director de la Maestría en Comunicación Política de la Universidad Austral, la determinación adoptada por Twitter es interesante, ya que “le quita chances a la promoción de contenidos falsos y que inciten al odio” por parte de todos aquellos que cuenten con suficiente dinero. “Es una medida que celebro desde todo punto de vista, y ojalá el resto de las compañías hiciera exactamente lo mismo. Lo que pasa es que quitarle ese ingreso a Twitter tiene un costo muchísimo menor que quitárselo a Facebook”, argumenta Riorda.

Sobre el mismo tema, el analista político y profesor de la carrera de Ciencia Política en la UBA, Luis Tonelli, entiende que la decisión tomada por Dorsey va en contra del espíritu de libertad, apertura y horizontalidad de su propia empresa. Sin embargo, considera que, para la capacidad de supervivencia de la política, este hecho no representará mayores obstáculos, ya que buscará otra forma de posicionarse en alguna otra red.

Celebro la medida de Twitter, y ojalá el resto de las compañías hiciera exactamente lo mismo, pero habría que ver cuál es el impacto de quitarle ese ingreso a Facebook, afirma Mario Riorda.

Desde tiempos inmemoriales, acortar distancias es el objeto de deseo de la comunicación política; en la actualidad, esto pareciera cada vez más alcanzable, aunque implique adoptar riesgos cuyo costo todavía se desconoce, por ejemplo, la manifestación del descontento social. Para Tonelli, este es un fenómeno complejo y está en pleno desarrollo, porque estas nuevas vías de expresión permiten una organización popular para expresar su indignación, pero no ofrecen la posibilidad de “ordenarla”: “En el reciente caso de Chile, el pueblo le puso en agenda varios temas a Piñera, pero ¿con quién negocia la clase política esa queja?”.

Las fake news y los deep fake son otros de los peligros más mencionados en el último tiempo. Sin embargo, varios especialistas entienden que el uso que les están dando los líderes a sus propias cuentas digitales ponen en evidencia cierta espectacularidad que resulta interesante, debido a que se abandona la idea del contenido con “bello packaging y edulcorado” de las políticas que no son reales, y se permite hacer una pregunta en voz alta: “¿Es preferible tener candidatos que dicen A y hacen B, o son mejores aquellos que son consecuentes con sus dichos?”.

En la era de las posverdades y los recortes parciales –e intencionados– de la realidad, los mensajes de los líderes mundiales adquieren una relevancia clave para generar climas de convivencia. Foto: Archivo DEF.
En la era de las posverdades y los recortes parciales –e intencionados– de la realidad, los mensajes de los líderes mundiales adquieren una relevancia clave para generar climas de convivencia. Foto: Archivo DEF.

En la era de las posverdades y los recortes parciales –e intencionados– de la realidad, los mensajes de los líderes mundiales adquieren una relevancia clave para generar climas de convivencia entre los diferentes actores de la sociedad, y nacen varios debates en torno al rol de la comunicación. “No pienso en esto en términos morales, porque no necesariamente se busca el bien. Creo que Trump ha utilizado muy bien todas sus estrategias discursivas y, a pesar de eso, ha cometido atrocidades”, expresa Natalia Aruguete, investigadora del CONICET y profesora de Comunicación Política en la Universidad Nacional de Quilmes, y deja en claro que los niveles de efectividad en este sentido no necesariamente están ligados al bienestar de la población.

En Chile, el pueblo le puso en agenda varios temas a Piñera, pero ¿con quién negocia la clase política esa queja?, se pregunta Luis Tonelli.

“Nunca queda claro qué es lo que sirve para gobernar. Siempre que nacen consensos, en contrapartida emergen disensos, pero en tiempos de tanta ideologización pareciera que, por momentos, importa más la profundización de estos últimos que de los acuerdos”, expresa Riorda, en sintonía con su colega, y explica que esto puede deberse a que, en esta época, los riesgos y las radicalizaciones no pagan ningún tipo de costo.

La espontaneidad de sus discursos de Bolsonaro y Trump

Las plataformas digitales han logrado convertirse en los principales canales de expresión de los líderes y los pueblos. En los últimos 15 días, América Latina dio sobrados ejemplos de esto: desde el video que mostraba al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, enojado con los periodistas de la cadena de noticias O Globo por difundir un informe que lo vinculaba con el asesinato de la concejal de izquierda Marielle Franco, hasta los tuits cruzados entre Evo Morales y la oposición en medio del golpe de Estado en Bolivia, pasando por las multitudinarias manifestaciones sociales en Chile, en todos los casos, los actores involucrados se encontraban sin intermediarios ni filtros.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, es uno de los líderes sudamericanos más vehementes y espontáneos en sus redes sociales. Foto: Archivo DEF.
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, es uno de los líderes sudamericanos más vehementes y espontáneos en sus redes sociales. Foto: Archivo DEF.

“Bolsonaro, grabándose a cámara, se muestra auténtico y sin edición, y, por más de que me resulte un personaje aborrecible, no puedo dejar de apreciar que ese acto lo muestra real, con todos los riesgos que eso pueda traer aparejados”, explica Riorda y agrega que esa autenticidad se muestra latente en las redes del líder brasileño porque “reproducen fielmente sus políticas y sus disruptivas acciones diplomáticas”.

No pienso la comunicación política en términos morales, porque no necesariamente se busca el bien. Creo que Trump ha utilizado muy bien todas sus estrategias discursivas y, a pesar de eso, ha cometido atrocidades, sostiene Natalia Aruguete.

Sin embargo, los discursos vehementes no nacieron con Internet, y Aruguete refuerza este concepto con vehemencia. “No estoy segura de que la visceralidad de Trump y otros líderes sea novedosa. La virtualidad a la que asistimos es novedosa, pero sus contenidos no lo son”, sostiene Aruguete y refuerza la idea expresando que, durante la última “ola rosa” de gobiernos progresistas en América Latina, los discursos de los líderes también eran contundentes, duros y directos, y no contaban con la potencia de Twitter ni Facebook.

Políticos sin redes ni intermediarios, mensajes a audiencias generalizadas y segmentadas, radicalización de los discursos públicos y organización de la espontaneidad de la indignación popular constituyen desafíos diarios en un universo que cambia segundo a segundo y que obliga a pensar cómo ordenar –una vez más–, en la historia mundial, conceptos tan disímiles como la lucha por el poder y por la supremacía, y el fortalecimiento de los valores y la solidaridad de los pueblos.

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