Islandia está a punto de concretar una verdadera revolución energética. La isla cuenta con 200 volcanes activos y glaciares, que abarcan el 11 % de su superficie terrestre total. De allí que el 70 % de su demanda eléctrica sea abastecida por energía geotérmica, con una capacidad de generación de unos 755 megavatios.
Las claves de un proyecto revolucionario
El país insular aspira a convertirse, ahora, en pionero en el campo de la energía solar proveniente del espacio. ¿En qué consiste el proyecto? El objetivo que se plantea un consorcio público-privado es producir hasta 30 megavatios de electricidad, con los que se podría brindar suministro a entre 1500 y 3000 hogares.

El proyecto se propone lanzar al espacio un satélite de 70,5 toneladas y 400 metros de diámetro. Sus ondas se transmitirán a estaciones receptoras en la Tierra, que las transformarán en electricidad, que se inyectará a la red de distribución de la isla.
Las empresas responsables de la iniciativa son Space Solar, Transition Labs y Reykjavik Energy, que están abordando los retos de ingeniería y evaluando sitios potenciales en Islandia para ubicar las estaciones de recepción en tierra.

Las ventajas respecto de la energía solar tradicional
En un ensayo de febrero pasado, ingenieros del Instituto Tecnológico de California (Caltech) demostraron que sí es posible obtener la energía solar desde el espacio, aunque en esa ocasión solo fueron capaces de enviar milivatios a la Tierra, todavía lejos de la cantidad de energía que pretende Islandia con su ambicioso proyecto.
¿Cuáles serían las ventajas respecto de la energía solar tradicional? La capacidad para generar y transmitir energía constantemente, sin depender de factores ambientales, como la ausencia de luz solar en días nublados.

Los mayores desafíos y cómo superarlos
Los costos de lanzamiento y construcción elevados son uno de los mayores desafíos que presenta este proyecto. Para tomar dimensión de este reto, una planta piloto de 20 megavatios requiere una inversión inicial de 800 millones de dólares.
Otro de los escollos es el transporte, ya que cada satélite pesa miles de toneladas, aparte de que deben ser colocados en órbita media. Se espera que el uso de cohetes como Starship de SpaceX permita reducir los costos de transporte.
Por otra parte, los satélites funcionarán en una órbita media, menos congestionada que la órbita baja.
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