
Un niño en busca de amor, un viaje y una lección de vida son los ejes por los que discurre El tren fluvial, la película de los argentinos Lorenzo Ferro y Lucas A. Vignale presentada este lunes en el Festival de San Sebastián.
Pero la promoción de la cinta se vio empañada por el trágico accidente en el que murió el pasado junio Vignale, quien este lunes fue homenajeado con una gran ovación antes y después de la proyección, programada dentro de la sección Horizontes Latinos de la 74ª edición del certamen donostiarra.
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“Para mí, esta película es como un retrato de nuestra amistad, y eso se lo agradezco de por vida al cine y de por vida a mi amistad con Lucas y a Lucas”, dijo Lorenzo Ferro.
El filme, estrenado mundialmente el pasado febrero en la Berlinale, cuenta el viaje que emprende Milo, un muchacho de nueve años que decide marcharse a Buenos Aires sin decirle nada a su familia, en busca de libertad pero también de afecto. La excursión, en la que se acabará topando con una variopinta galería de personajes, le acabará sirviendo para conocer mejor sus límites.
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El proyecto nació de “la nostalgia de estar vivo y salir (...) en busca de una palabra de amor, en busca de afecto, de un te quiero” y también de una experiencia que él tuvo en la Gran Manzana, explica Ferro.
“Cuando caminaba por la calle sentía que si me moría la gente como que iba a pasar por arriba caminando y me iba a aplastar, como que no era nadie”, cuenta el argentino, de 27 años, comparando esa vivencia con lo que siente Milo en Buenos Aires, donde “se da cuenta de que el afecto está en el hogar”.
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“A veces cuando uno busca el afecto, quizás no llega” y “uno tiene que expresarlo”, señala Ferro, conocido por su faceta de actor en películas como El Ángel (2018) o Simón de la montaña (2024).

Dolor convertido en aventura
El Tren Fluvial es “un relato de dolor convertido en aventura”, una película que muestra “el momento donde una persona, en este caso un niño, se da cuenta de que no es invencible”, apunta el director.
En cierto modo, ese viaje iniciático que emprende Milo recuerda al del adolescente Holden Caufield en la novela de J.D. Salinger El guardián entre el centeno.
“Yo siento que mi vida fue un poco así”, reconoce el cineasta, quien admite que el primer libro que leyó por su cuenta fue precisamente ése y que es “uno de [sus] favoritos”.
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El joven actor Milo Barria encarna al protagonista, cuyos padres son los de Barria en la vida real. También es real la escena con la que empieza el filme: una verdadera competición de malambo argentino, que Barria baila con soltura.
Según cuenta Ferro, Vignale y él ya habían trabajado con Milo unos años antes, en un cortometraje.
En los 14 días que duró el rodaje de El tren fluvial, el equipo se las tuvo que ingeniar para mantener el interés del niño y asegurarse de que no decidiera abandonar antes de terminar la filmación.
“Estaba todo adaptado a él y era todos los días inventar un nuevo juego, un dispositivo que lo mantuviera entretenido o despierto”, cuenta Ferro.
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No escatimaron en inventiva, con promesas de partidos de fútbol o a los bolos, Coca-Cola, ratos de PlayStation o Nintendo Switch o hasta “una pijamada al final del día con todo el equipo”, recuerda el director con una sonrisa.
Hacer películas “como se pueda”
El semblante, no obstante, se le torna más serio al abordar el momento que atraviesa el cine en Argentina, una situación “difícil”, tras el retiro del apoyo al sector por parte del gobierno del ultraliberal Javier Milei.

Antes de la proyección de este lunes en San Sebastián se emitió un video exigiendo la derogación de una ley que entrará en vigor el 1 de enero de 2028 y que suprimirá la financiación del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).
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“Sabíamos que si nos poníamos en manos de una industria o de un instituto tan devastado por este gobierno, no íbamos a filmar nunca nuestra película”, explica al director, que llama a “no quedarse de brazos cruzados y que la gente que está allá arriba en el gobierno no logre que solo se filmen grandes películas”.
“La situación actual es dolorosa, pero hay que salir a aventurarse y a hacer películas de todas maneras, como se pueda”, sostiene.
Fuente: AFP
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