La refléxión de Antón Chéjov, dramaturgo ruso, sobre la perseverancia: “Escribamos o actuemos, lo importante no es la fama ni la gloria, sino saber resistir”

El escritor ruso plasmó en sus personajes las dudas, aspiraciones y desencantos de su tiempo

Antón Chéjov.
Antón Chéjov.
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Antón Chéjov (Taganrog, 1860-Badenweiler, 1904) murió hace más de un siglo pero a día de hoy continúa siendo uno de los grandes nombres de la literatura y el teatro universal. O sino que se lo digan a Javier Bardem, que tras más de 30 años de carrera debutará en el teatro el año que viene con ¡Chéjov, Chéjov!, un montaje basado en textos breves y cuentos del dramaturgo ruso.

Médico de profesión, compaginó durante buena parte de su vida la consulta con una producción literaria que abarcó centenares de relatos y varias de las obras teatrales más influyentes de finales del siglo XIX, entre ellas Tío Vania, Las tres hermanas, El jardín de los cerezos y La gaviota. Es precisamente en esta última donde Chéjov dejó una reflexión sobre la vocación artística y la búsqueda del reconocimiento: “Para nosotros, escribamos o actuemos, lo importante no es la fama ni la gloria, sino saber resistir”.

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La obra, escrita en 1895 y estrenada el17 de octubre de 1896 en el Teatro Aleksandrinski de San Petersburgo, narra los amoríos y desventuras de un grupo de artista en una finca rural de Rusia. Sus protagonistas son Konstantín Tréplev, un joven que quiere convertirse en escritor; su madre, la actriz Irina Arkádina; el novelista Borís Trigorin; y Nina Zaréchnaya, una joven fascinada por el teatro que sueña con convertirse en actriz.

El origen de la cita

La frase se encuentra en el cuarto y último acto de la obra, en el que han pasado dos años desde el comienzo de la trama. Nina ha sufrido el abandono de Trigorin, la pérdida de su hijo y ha pasado por todo tipo de dificultades como actriz. Al regresar en secreto y hablar con Tréplev, reflexiona sobre su experiencia en el arte y en la vida.

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Imagen del reparto de '¡Chéjov, Chéjov!'
Imagen del reparto de '¡Chéjov, Chéjov!'

Nacido en Taganrog, entonces una ciudad portuaria del Imperio ruso, Chéjov estudió Medicina en la Universidad de Moscú mientras publicaba relatos humorísticos en periódicos y revistas para ayudar económicamente a su familia. Se graduó en 1884 y ejerció como médico durante buena parte de su vida, una profesión que nunca abandonó por completo pese a que la literatura fue ganando cada vez más peso en su trayectoria.

Escribió centenares de cuentos, entre ellos La dama del perrito, La estepa o La sala número seis, y se convirtió en uno de los grandes renovadores del relato breve. Al mismo tiempo, obras como La gaviota, Tío Vania, Las tres hermanas y El jardín de los cerezos transformaron el teatro con personajes cuyas frustraciones, deseos y conflictos no siempre se expresan directamente, sino que permanecen bajo las conversaciones aparentemente cotidianas.

Buena parte de su obra retrata la Rusia de finales del siglo XIX, sus desigualdades y el inmovilismo de unos personajes que desean cambiar de vida pero rara vez consiguen hacerlo. “Sus obras tenían el tierno susurrar de la vida cotidiana y ordinaria, la inutilidad melancólica de los recuerdos”, escribió Juan Carlos Onetti sobre su teatro en El País en 1980. Chéjov, que padecía tuberculosis desde años atrás, murió en Badenweiler, Alemania, en 1904, a los 44 años.

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