
Gabriela Margall, mira el camino recorrido y reflexiona con la mirada de quien ha vuelto una y otra vez sobre el pasado para encontrar historias que conmuevan en el presente. En conversación con Infobae Cultura, habla de La princesa de las pampas (Del Fondo, 2026) y de la investigación que sostiene cada novela. Pero también de la literatura romántica, de los personajes femeninos, que encabezan sus relatos y de aquello que la impulsa a seguir.
Margall escribe novelas en las que el amor se cruza con figuras y acontecimientos de la historia argentina. Y lo hace muy bien. Los archivos y documentos históricos son su puntapié inicial para lograr tramas que enamoran. Sus protagonistas aman, desean, enfrentan las reglas de su época y, muchas veces, toman decisiones que las obligan a desafiar aquello que se esperaba de ellas.
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“Cuando caminaba, toda su historia daba pasos con ella. Quizá uno de los misterios más atractivos de Magdalena- que tenía muchos- era el de sus silencios. Nadie parecía capaz de descifrar lo que se ocultaba tras ellos. Que ocultaban algo era casi seguro, Porque Magdalena era más dada a los silencios que a las conversaciones, a las miradas intensas, más que a las palabras dichas porque sí”.

En La princesa de las pampas, Margall se instala en la Buenos Aires del siglo XIX, durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, para novelar una historia atravesada por los vínculos personales, las diferencias sociales y las restricciones que pesaban sobre las mujeres. La reconstrucción de época convive con personajes de ficción y con situaciones imaginarias: combinación que le permite acercarse a la vida cotidiana más allá de los grandes acontecimientos políticos. En su aniversario número 20 con la literatura, la escritora repasa el camino recorrido y las decisiones que marcaron su escritura.
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— Este año cumplís 20 años con la literatura. ¿Cómo tenés pensado celebrar?
—Soy muy mala organizando celebraciones y soy famosa entre mis conocidos por no celebrar mi cumpleaños, de manera que no sé qué haré. Sin embargo, algo voy a hacer, porque no siempre se cumplen veinte años en este mundo de libros y es una fecha que merece ser celebrada.
—¿Tu primera novela cuál fue? ¿También fue novela histórico-romántica o trabajaste otro género? ¿Cuántas tenés en tu haber ya?
—Mi primera novela fue Si encuentro tu nombre en el fuego, que salió publicada en el 2006. Y hasta el día de hoy tengo veinte libros publicados en diversos géneros: novela romántica histórica, novela romántica, novela histórica, novela contemporánea y tres volúmenes de La historia argentina contada por mujeres.
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—¿Qué te motivó a dedicarte a la escritura? ¿Se puede vivir de la literatura?
—Siempre me gustó contar historias. Ya sea contar el pasado en sí mismo, como historiadora, o hacer ficción con ese pasado y transformarlo en novela. El pasado es muy interesante y me encanta contarle a los demás de qué se trata ese mundo que a veces parece tan distinto al momento actual. Vivir de la literatura se puede si uno entiende que debe hacer compromisos, que debe tener una disciplina -como en cualquier otro trabajo- y que a veces hay momentos buenos y a veces momentos no tan buenos.
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—Las mujeres de tus obras son siempre protagonistas y poderosas, adelantadas a su época. ¿Por qué?
—Me gusta escribir sobre mujeres, ante todo soy mujer y quiero saber qué vida vivieron las mujeres en otras épocas. La historia como disciplina por suerte ha incorporado a las mujeres como objeto de estudio y, por lo tanto, conocemos a mujeres que en otro momento ni imaginábamos que existieran. Me gusta dar a conocer esas historias, siento que estoy haciendo algo importante.
—En las novelas, además de un buen contexto histórico, también encontramos historias de amor entreveradas o imposibles. Para vos: ¿cómo es el amor?
—El amor es lo que dos personas hacen de ese amor. Puede sonar raro, pero creo que una de las pocas experiencias que no se pueden repetir es el amor. Una persona puede amar a varias personas, pero no las va a amar de la misma manera. Cada amor es una historia distinta y única y solo corresponde a esas dos personas.
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—¿Cómo elegís desde donde narrar? La voz de la protagonista, de algún hombre o la tercera persona. Con cual te quedás y por qué.
—El punto de vista depende de cada historia que esté contando. Soy bastante tradicional y me gusta el narrador omnisciente en tercera persona que lo sabe todo. A veces sobre un personaje, a veces sobre dos personajes, no mucho más. La mayoría de las veces es la protagonista femenina, pero puede ser el masculino también. No me gusta la primera persona, siento que es un punto de vista demasiado cerrado para lo que quiero contar.
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—¿Cómo hacés para diferenciarte de las otras autoras que escriben novela histórico-romántica? ¿Cuál es tu sello particular?
—Creo que uno de mis sellos particulares es el humor. No me gusta la solemnidad en la historia. Y el otro es la descripción de los objetos y del período histórico de modo tal que el lector sienta que está en esa época, sintiendo lo que siente el personaje. Como mi pasión es la historia, mi objetivo siempre es llegar a la mejor descripción de una época en una novela.

—¿Te pasó que algún lector haya encontrado un anacronismo en tus obras y te lo haya marcado?
—Sí, es normal encontrar errores cuando uno trabaja novelas históricas. En estos veinte años aprendí eso: que es normal. Lo único posible es hacer mi trabajo con profesionalismo y con la conciencia de saber que puede existir un error.
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—¿Cuáles son los pasos a seguir en una investigación histórica para tus novelas? ¿Con cuáles fuentes trabajas?
—Si elijo una persona real, como Mariquita Sánchez o Agatha Christie, lo primero que hago es conseguir varias biografías para tener varios puntos de vista. Luego voy hacia la bibliografía de la época y trabajo con cartas y escritos que si existen. Si trabajo un determinado período histórico, como mis novelas sobre las Invasiones Inglesas o la Belle Époque en Argentina, entonces empiezo por bibliografía que me ofrezca el contexto para poder crear la historia. Como soy historiadora siempre tengo una idea del período que trabajo, aunque no sea mi especialidad. No me resulta difícil la investigación, al contrario, es la parte que más disfruto de la novela y la que más productiva me resulta.
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—Acaba de salir de imprenta “La Princesa de las Pampas”: ¿el Juan Manuel de Rosas del libro fue tal cual lo recreas en tu obra?
—La princesa de las pampas es una obra de ficción y el Rosas que aparece en esa novela es un Rosas de ficción. No significa que sea mentira, significa que es un personaje construido en base a una persona real, pero que sus acciones y sus motivos están determinados por mi novela. Es “mi” Rosas, así como los otros personajes son “mis” personajes. Son creaciones literarias.
—Sin spoilear: ¿podés contarnos algo de la trama que enganche al lector y le den ganas de leer?
—Es una historia sobre un amor difícil. Es la historia de Magdalena, que es una mulata con un padre especial y es la historia de Pablo, un hombre que sabe que no puede casarse con la mujer que ama. Todo esto en medio del final del gobierno de Rosas, las luchas por el poder y la violencia de la época.

—¿Ya sabés cuál será tu próxima novela?
—Estoy trabajando en eso, sí. Pero, en estos veinte años nunca adelanté nada y quiero mantener la tradición.
—Cada vez que leo alguna de tus novelas pienso en que se podría hacer una película o una serie: ¿alguna vez te ofrecieron llevar a las pantallas alguna de tus obras?
—Hacer producciones audiovisuales en Argentina es una cuestión compleja. Creo que a todos nos gustaría ver producciones históricas, pero sé que esas producciones son costosas, que hay que hacer vestuario nuevo y que hay que encontrar los lugares apropiados. Y, si bien ha aparecido algún ofrecimiento para llevar mis historias a otro medio, son proyectos difíciles de concretar. Ojalá suceda algún día.
—¿Lo mejor y lo peor de ser escritora?
—Lo mejor de ser autora es saber que hay gente esperando una nueva historia mía. Lo peor, es ese miedo a que el público ya no quiera leer mis novelas, ya no les interese. Espero que eso no ocurra nunca.
¿Quién es Gabriela Margall?
Nació en Rafael Castillo, Partido de La Matanza, Argentina. Estudió la carrera de Historia en la UBA. Y ejerció como profesora allí, durante varios años. Desde 2006 escribe y publica ficción dentro del género de la novela romántica, la novela histórica y del ensayo histórico. Algunos de sus títulos son: El secreto de Jane Austen, La institutriz, La historia argentina contada por mujeres, Lo que no se nombra y Los que esperan la lluvia, entre otros.
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