
“La guerra de las Malvinas fue una guerra entre dos calvos que se disputaban un peine.” De este modo describió Jorge Luis Borges el conflicto armado entre Argentina y Gran Bretaña, poco tiempo después de que finalizara. La invasión de las islas emprendida por el gobierno militar el 2 de abril de 1982 había provocado una entusiasta adhesión entre la población argentina. Pocas voces se pronunciaron en contra, denunciando el carácter absurdo de esta guerra, y fueron, generalmente, censuradas, incluso cuando venían de figuras centrales de la cultura argentina como Borges. Gracias a entrevistas posteriores, se puede reconstruir la reacción que provocaron, así como la hostilidad que el escritor debió enfrentar en la sociedad argentina.
Voces ausentes
La presencia de Borges en los medios argentinos fue aumentando con su fama, nacional e internacional, en parte por razones políticas. Considerado durante mucho tiempo el menos politizado de los escritores latinoamericanos, su recorrido estuvo, sin embargo, marcado por los avatares de su país: su violento antiperonismo lo llevó a adherir a los gobiernos de facto, a partir del golpe de estado de 1955. Durante la última dictadura cívico-militar, que Borges apoyó en un comienzo, se incentiva su presencia en los medios, aunque no dejara nunca de cultivar el papel de enfant terrible, mostrándose crítico respecto de cuestiones culturales y sociales, así como de eventos como el conflicto del Beagle y el Mundial de fútbol.
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Borges se encuentra en Estados Unidos cuando comienza la guerra. A su regreso al país en mayo, mientras la propaganda exacerbada y engañosa del gobierno militar está en su apogeo, hace declaraciones orales, muchas veces irónicas, en contra de la guerra, que no son reproducidas en los diarios. Entre éstas, una es legendariamente célebre, aunque puede resultar del “Efecto Mandela” (esos casos en que una cantidad importante de gente comparte un falso recuerdo): Borges habría declarado que Argentina y Gran Bretaña tendrían que ponerse de acuerdo para dar las islas a Bolivia, para que este país tenga al fin una salida al mar.

El 14 de junio de 1982, el país se encuentra brutalmente ante la derrota, y la situación se modifica radicalmente. La crisis que sigue a la caída del entusiasmo y la tensión hace ceder la censura. A partir de comienzos de julio las declaraciones de Borges se multiplican, en el país y en el exterior, y corresponden a lo que los argentinos comienzan a descubrir: los negociados y estafas cometidos, la cobardía de las Fuerzas Armadas, el maltrato y tortura de los soldados. Esta actitud crítica hacia el gobierno militar no es nueva en Borges, quien, a partir de 1980 había comenzado a mostrarse solidario con los reclamos por los desaparecidos y a señalar su desastrosa gestión económica.
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Malvinas: una guerra de dos calvos por un peine
Entre las declaraciones no reproducidas en los medios durante la guerra de Malvinas se encuentra, como recuerdan algunos periodistas, la afirmación de Borges de que los militares no habían escuchado jamás el silbido de una bala, que apunta a subrayar su cobardía, y el rumor de que ante la hostilidad del gobierno Borges había decidido exiliarse. La revista Gente publica en septiembre de 1982 una larga entrevista de Rodolfo Zibell, bajo el ambivalente título Lo que Borges nunca dijo de la guerra, que sugiere, engañosamente, que Borges no se habría expresado hasta entonces por voluntad personal, impresión confirmada por el subtítulo Por primera vez Borges habla de las Malvinas. Borges expresa su desesperación ante la situación del país, afirmando que la moneda argentina pertenece a la literatura fantástica. Como en la ocasión del conflicto del Beagle en 1978, en la célebre polémica que lo había opuesto a Manfred Schönfeld, toma distancia respecto de su propia literatura que glorifica las batallas, sosteniendo que: “Me parece que la ética es más importante que mi pasado literario”. Vuelve también sobre su propia situación, diciendo que es absurdo pensar que vive en una torre de marfil, y que gracias a su posición goza de cierta impunidad, por lo que es su deber “decir estas cosas que mucha gente no se anima a decir”.
La idea de la guerra de Malvinas como pesadilla se impone progresivamente en los meses que siguen la derrota. Contrariamente a lo que había sostenido en el caso del conflicto del Beagle, sostiene que ninguna guerra se justifica: “Desde que lo supe, aún ahora que ha pasado, sigo con una sensación de pesadilla porque esta guerra me parece algo tan inconcebible que, bueno, tiene los rasgos de una pesadilla, algo del todo inimaginable y sobre todo imprevisible, digamos. Yo creo que todos los argentinos o casi todos tendrán que tener también esa impresión ¿no?” Recordando que Alberdi había escrito El crimen de la guerra, establece una diferencia entre la posteridad literaria de una guerra y lo vivido por sus protagonistas y contemporáneos.
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Según su costumbre cuando las polémicas se instalan, Borges escribe un texto en el cual expresa claramente sus opiniones, Una posdata, donde adopta un punto de vista geopolítico, afirmando que se han confundido el derecho de un Estado sobre un territorio y el derecho a invadir ese territorio: “La primera es de orden jurídico; la segunda es un hecho físico. Se ha invocado el derecho internacional para justificar un acto que es contrario a todo derecho.”
Declarándose pacifista, en una entrevista realizada por Roberto Alifano, acompañada de una magnífica caricatura de Horacio Cardo, desarrolla sus ideas, atribuye la guerra al nacionalismo, “un mal de nuestra época”, y declara que el país está en manos de insensatos. La célebre réplica “La guerra de las Malvinas fue una guerra entre dos calvos que se disputaban un peine”, circula en los medios recién a partir de comienzos de 1983, cuando se encuentra en Francia para recibir la Legión de Honor de manos de François Mitterrand. La expresión resulta particularmente interesante, porque pone a los dos oponentes en un mismo plano, ambos combaten por razones absurdas, o sin razón. Agrega, por otra parte, que los militares argentinos son “ignorantes e incompetentes, y mucho más peligrosos para sus compatriotas que para el enemigo”, reenviando a la represión ilegal. Una vuelta de tuerca surge en una declaración en abril de 1983, cuando explica que los militares van a intentar ocultar sus negociados y sus crímenes contra la humanidad, propone una comparación que llama “estética” entre Perón y Galtieri, y sostiene que “la ambición mayor del general (Leopoldo) Galtieri era parecerse a Perón”, recordando el modo en que fue aclamado en el balcón de la Casa de Gobierno.
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Escritura literaria y opiniones
Las opiniones de Borges surgen en ensayos y entrevistas, y también lo llevan a la escritura literaria. El 26 de agosto de 1982, publica en Clarín el poema Juan López y Juan Ward, incluido en Los conjurados, en el cual intenta mostrar los dos lados de la guerra, desde el punto de vista de los soldados rasos, como lo expresa en la prensa: “El hecho de miles de hombres honorables enviados no sólo a morir sino a matar. Estoy pensando en argentinos y británicos. Y todo eso por una decisión tomada de la noche a la mañana y sin medir las consecuencias que todavía pueden presentarse.” En “Milonga de un soldado”, se concentra en el punto de vista de un soldado argentino que busca explorar su propia valentía. Ya en la entrevista con Zibell, se había solidarizado con la experiencia de estos soldados, cuyas vidas perdidas recuerda, y señalado el crimen que fue enviarlos a la guerra en esas condiciones: “Mandaron conscriptos con una experiencia de dos meses algunos. Los otros eran hombres de 30 años. Eran soldados veteranos, curtidos ya por la experiencia física de la guerra.” Ese es el desequilibrio que lo sitúa del lado de sus compatriotas, sin abandonar, sin embargo, su defensa de la paz.

Estas declaraciones de Borges provocaron una avalancha de reacciones, generalmente bajo la forma de cartas de lector, en las que a veces se lo defiende y otras se lo ataca. El fenómeno pone sin duda en evidencia la importancia de Borges en la sociedad argentina y su carácter siempre polémico.
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*Annick Louis es Licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Profesora en la Universidad Marie et Louis Pasteur (Francia), miembro del equipo pedagógico de la EHESS-Paris y miembro del Institut Universitaire de France. Sobre Borges ha publicado: Jorge Luis Borges. Obra y maniobras (2014), y Borges ante el fascismo (2007). Actualmente termina un libro sobre la presencia de Borges en los medios argentinos entre 1976 y 1986 y otro sobre los relatos del siglo XX que borronean las fronteras entre ficción y no ficción.
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