En diez minutos de pantalla, Samantha Morton se adueñó de La Odisea, la película de Christopher Nolan. Su interpretación de Circe, la hechicera que transforma a los soldados de Odiseo en cerdos, se convirtió en el momento más comentado del filme y, según destaca The Sunday Times, en la actuación que críticos y espectadores sitúan por encima de la de Matt Damon, Robert Pattinson o Anne Hathaway. Morton tenía claro, desde el primer día de rodaje, que no iba a interpretar a una villana.
“Yo no convertí a tus hombres en nada. ¡Esto es lo que son! Han violado y saqueado por todo el mundo. ¿Crees que eso va contra su naturaleza?” La sentencia de Circe en ese monólogo no son solo ficción mitológica. Morton las hace propias. “Estas no eran solo palabras. Las creo como Sam, no solo como Circe”, declaró la actriz al semanario inglés. “Cuando abrí la boca, era todas las mujeres. Hablaba por mi madre, que sufrió todo tipo de cosas a manos de los hombres. Y por mi hermana, mis amigas, mi abuela. Eran todos los errores y las formas en que las mujeres han sido representadas o tratadas desde siempre, desde la Prostituta de Babilonia en adelante.”
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La Circe que no estaba en el guion
La actriz, nacida en Nottingham hace 49 años, se negó a leer lo que los especialistas en Homero han escrito sobre Circe a lo largo de los siglos. Prefirió construir el personaje desde adentro, a partir de imágenes y sensaciones: la serie infantil Fraggle Rock, la directora de videoclips Chris Cunningham, la película Alien y la pintura prerrafaelita de John William Waterhouse que muestra a la hechicera rodeada de cerdos. Quería que Circe no tuviera edad. “La interpreté como una chica de 16 años en algunas escenas, y como una mujer de 90 en otras. Como una hermana, una madre, una abuela”, explicó. El zumbido que Circe emite durante el hechizo tampoco figuraba en el guion. Surgió durante el rodaje, inspirado en Kate Bush, y Nolan decidió conservarlo. “Para transformar a los hombres, la magia no venía solo de mis manos sino de mis sonidos”, dijo Morto. “Son sonidos que aparentemente pueden volverte loco.”
La escena entera fue rodada sin efectos digitales. Tom Holland y Anne Hathaway explicaron a IMDb que los cerdos son cabezas animatrónicas y prótesis de silicona que Morton moldea con sus propias manos ante la cámara. “Eso no es CGI (Computer-Generated Imagery - Imágenes generadas por computadora)”, afirmó Morton. “Es brillantez humana y una conexión mía como intérprete, casi bailando y sintiéndome una con ellos.”
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Christopher Nolan ha recibido críticas a lo largo de su carrera por la escasa profundidad de sus personajes femeninos. Solo Marion Cotillard en El origen y Jessica Chastain en Interstellar habían logrado eclipsar a los protagonistas masculinos en sus filmes. Para Samantha Morton, que lleva décadas construyendo una carrera fuera del circuito de Hollywood —con títulos como El viaje de Morvern o Minority Report, donde interpretó a una vidente para Steven Spielberg—, la convocatoria de Nolan tuvo un peso particular. “Llevo años esforzándome, pero quería hacer una audición para él y no se daba. Solo pensar en conocerle me daban ganas de llorar. Valida que debo de ser buena en lo que hago”, declaró a The Sunday Times.
Morton tiene dos nominaciones al Óscar en su trayectoria y nunca entró en la maquinaria de la industria. Vive cerca de Hastings, en Sussex, con su pareja, el cineasta Harry Holm, y dos de sus tres hijos. “No me he hecho faciales ni nada por el estilo. Tengo hijos, perros, una hipoteca: una vida real”, contó.
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El monólogo de Circe
Lo que distingue el discurso de Circe de un alegato unidimensional es la tensión que Morton introdujo en él. Junto a la rabia, la actriz quiso colocar empatía. Su padrastro y su hermano sirvieron en el ejército, y esa experiencia tiñó su lectura de los soldados que Circe castiga. “Pensé en el PTSD (trastorno de estrés postraumático, por sus siglas en inglés), en la fotografía del soldado en estado de shock de Don McCullin“, explicó. “Porque si Circe es todas las mujeres, también es una madre. Había rabia, pero también empatía.”
Esa dualidad es, según recogió The Sunday Times, lo que convierte el monólogo en algo más que un momento de catarsis feminista dentro de un tanque de 250 millones de dólares. Morton no absuelve ni condena del todo: observa, y deja que el espectador complete el juicio. Con la temporada de premios en el horizonte, los analistas de los Óscar ya ubican a Samantha Morton como favorita al galardón a mejor actriz de reparto. La actriz, que perdió a su hermana el 22 de abril de 2026 y a su padre biológico dieciocho meses antes, dijo que el trabajo es lo que la sostiene. “Espero actuar hasta que literalmente deje de vivir. Porque esto realmente parece un sueño.”
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