La Tate Britain recibe la mayor retrospectiva de James McNeill Whistler en tres décadas

El museo sorprende al reunir 150 obras del legendario artista estadounidense, entre las que se incluye el icónico retrato de su madre y piezas nunca antes vistas que revelan la audacia creativa de Whistler a lo largo de seis décadas

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Una persona de espaldas con chaqueta morada y jeans observa un gran cuadro enmarcado en oro que representa a una anciana sentada de perfil
El famoso retrato 'La madre de Whistler' encabeza la muestra, destacando su ruptura con las normas de la pintura victoriana y su estilo innovador

El pintor estadounidense James McNeill Whistler (1834-1903) protagoniza en el museo Tate Britain de Londres una muestra retrospectiva con 150 de sus obras que permitirá apreciar la amplitud de su pintura, dibujo y grabado, incluido el conocido retrato de la madre del artista.

La exposición recorre sesenta años de la carrera artística del autor a través de retratos, obras sobre papel, óleos sobre lienzo, muebles y objetos personales, muchos de los cuales nunca se han expuesto. Como resaltó Isabel Muir, asistente de arte británico en el museo, el lema de Whistler era: “Ningún día sin una línea”, según afirmó a esta agencia.

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La pintura central de la muestra es el Arreglo en gris y negro nº1, conocida popularmente como La madre de Whistler. Según la asistente de arte británico, la popularidad de este óleo reside en el hecho de no contar de manera explícita qué está pasando.

Normalmente, en la pintura victoriana hay una historia que es necesaria comprender, una historia bíblica o clásica, pero en este retrato solo se observa a una persona en un estado de ensoñación. El espectador quiere saber qué está pasando, qué es lo que piensa. Sin embargo, “el autor no nos lo dice”, según explicó Isabel Muir.

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Este óleo causó conmoción y confusión en la época porque desafió por completo las normas victorianas de la pintura. No se narra ninguna historia concreta y la paleta de colores se redujo a negros, grises y blancos en un momento en el que se usaban los colores vibrantes y la ornamentación.

Una pintura en un marco dorado ornamentado muestra un puerto con múltiples barcos de vela bajo un cielo nublado, expuesta en una pared gris
La exposición de James McNeill Whistler en Tate Britain reúne 150 obras icónicas del pintor estadounidense, mostrando la diversidad de su legado artístico

En un primer momento, la Real Academia de Arte de Londres se mostró reacia a exponer la obra pero finalmente aceptaron mostrarla añadiendo el subtítulo Retrato de la madre del artista para que el público tuviera algo más de información.

Muir afirma que “en este cuadro se le ve convirtiéndose casi en un impresionista antes de que el movimiento se popularizara”. Él sabía lo que pintores como Monet creaban en París, pero “va más allá: predijo el futuro del arte”, según Isabel Muir.

Seis décadas de trayectoria artística

James McNeill Whistler fue una figura global, que forjó una carrera itinerante que abarcó cuatro continentes. La exposición se inaugura con una sala inspirada en el estudio de Whistler. Se exponen las colecciones personales del autor de cerámica de Asia Oriental al igual que su caballete, paleta y pinceles, evocando el entorno de trabajo y el proceso creativo del artista.

Por primera vez se muestran los cuadernos de los años que estudió en la Academia Imperial de las Artes de San Petesburgo y en la Academia Militar de Estados Unidos en West Point.

Vista trasera de dos personas, una calva con abrigo oscuro y otra con cabello gris y chaqueta de cuero, mirando grabados enmarcados en una galería de arte
La exposición abarca desde los inicios académicos de Whistler en San Petersburgo y West Point hasta su evolución como figura global en el arte

Tras mudarse a París con 21 años, el autor se sumergió en el vibrante ambiente bohemio de la capital francesa donde desarrolló un interés de por vida por los temas y los espacios de la clase trabajadora. Un reflejo de esta temática son sus grabados de la vida moderna y el conocido retrato de su madre (1871).

Whistler pasó las dos últimas décadas de su vida recorriendo Gran Bretaña, Europa y el norte de África, siendo pionero en técnicas impresionistas y pintando paisajes al aire libre que abarcaron la costa francesa y el moderno espectáculo del río Támesis industrializado.

Fuente: EFE.

Fotos: EFE/ Luis Campello.

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