
El Centro Pompidou y el Grand Palais organizan en París una retrospectiva inédita de la pintora sueca Hilma af Klint (1862-1944), pionera de la pintura abstracta, y sus Pinturas para el Templo (1906-1915), un conjunto de 193 cuadros, expuesto en su mayoría y de forma conjunta por primera vez en Francia.
“Es la exposición que trata de respetar más la lógica interna del ciclo” que creó la artista, que se crió en una familia burguesa, dijo Pascal Rousseau, curador de la muestra, la primera monográfica que se le hace en Francia y que se puede ver a partir de este miércoles y hasta el 30 de agosto en el Grand Palais.
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Figuras geométricas, flores, colores vivos y elementos espirituales caracterizan los cuadros abstractos de la pintora sueca. “Mezcla ciencia, física, matemáticas, ocultismo y cultura popular para proponer un vocabulario totalmente inédito”, explicó el experto.
Para esta ocasión se exponen ocho series del ciclo completas, de las once que pintó, y otras tres series de forma incompleta. En total, alrededor de 130 obras, más que cualquier otra retrospectiva que se le haya hecho, señaló Rousseau.

Entre las obras expuestas destaca la serie monumental Los diez más grandes, una decena de pinturas de gran tamaño realizadas entre el 2 de octubre y el 7 de diciembre de 1907, aproximadamente, que se encuentra al final del recorrido.
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Artista a las órdenes de los espíritus
En ellas Hilma af Klint se convierte en un sujeto a las órdenes de los espíritus, que le dicen qué formas y colores usar, a través de un ejercicio mediúmnico, como ella misma lo definió. Para esta serie contó también con la ayuda de dos artistas y amigas suyas, Gusten Andersson y Cornelia Cederberg.
Af Klint nunca creyó que ella fuera la única autora del nuevo lenguaje que estaba creando, plasmado en el arte abstracto y del que también forman parte figuras como el ruso Vasili Kandinski (1866-1944), que desarrolló su obra tan solo unos años más tarde que ella.
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Por ello mismo no aparece su nombre en sus cuadros, porque no era la única que los pintaba, tanto en el plano físico como místico. “Nunca aparece su firma en las obras, porque renuncia a la idea de ser la inventora de este vocabulario y dice que solo está transcribiendo los misterios de los ángeles”, explicó el experto.

De hecho, la artista estaba convencida de que en su interior habitaban varias personas reencarnadas, como la poeta medieval Hildegarda de Bingen, entre otras. En ella, por tanto, había “una síntesis entre diversas vidas anteriores, femeninas y masculinas”. Igualmente, pensaba que las plantas tenían alma.
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Hilma af Klint se formó en la Real Academia Sueca de las Artes y se inició con una carrera convencional, con obras figurativas tradicionales. Más tarde se fue decantando por el arte abstracto, del que fue precursora, sabedora de que no se iba a apreciar su talento.
Reconocimiento tardío
Tal era su conocimiento de la crítica de la época que en su testamento pidió que su colección de pinturas abstractas permaneciera oculta veinte años.
Eso provocó que hombres como Kandinski, Piet Mondrian (1872-1944) o Kazimir Malévich (1879-1935) fueran visibilizados como impulsores de la pintura abstracta cuando en realidad lo fue esta mujer, que contaba con un corpus artístico completo y desarrollado unos años antes que ellos, según los organizadores de la muestra.
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No fue hasta 1986, cuarenta y dos años más tarde de su muerte, que estas obras fueron expuestas por primera vez en Los Ángeles (EE.UU.). Más tarde destaca la exposición retrospectiva de 2018 en el Museo Guggenheim de Nueva York, que fue un éxito y que otorgó el reconocimiento que no obtuvo en su época.
En España también contribuyó la muestra que se hizo en 2024 en el Museo Guggenheim de Bilbao.
“En su época se encontró con muchas dificultades para el reconocimiento de su obra y, sobre todo, de su obra inédita”, explicó Rousseau.
Sin embargo, “tenía la conciencia de que su obra era para el futuro y es una profecía autorrealizada, porque actualmente es evidente que, en comparación con los otros pioneros históricos de la modernidad, como Kandinski, Mondrian, Malévich… su vocabulario tiene un impacto muy fuerte en la nueva generación”, concluyó.
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Fuente: EFE.
Fotos: EFE/ Grand Palais/ Hilma Af Klint Foundation/The Moderna Museet (Estocolmo); archivo.
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