
La National Gallery de Londres mantiene fuera de exhibición desde 2023 el retrato del padre de Alberto Durero, una obra cuya autenticidad ha sido motivo de debate entre expertos durante más de un siglo. El museo británico adquirió el cuadro en 1904 por 10.000 libras, junto a una pintura holandesa, tras haber estado en la colección de Lady Ashburton, fallecida el año anterior. Antes, se perdió el rastro de la pieza tras su venta por 100 libras, luego de la ejecución de Carlos I de Inglaterra en 1649.
El retrato, realizado en 1497, según su inscripción, muestra a Alberto el Viejo a los 70 años. Este orfebre húngaro se instaló en Núremberg en 1455 y transmitió los primeros conocimientos de orfebrería y dibujo a su hijo, quien luego eligió la pintura. De ser fidedigna la inscripción, Durero habría tenido 26 años cuando pintó este retrato.
El cuadro formó parte de un par de retratos entregados al monarca inglés por la ciudad de Núremberg en 1636. El autorretrato de Durero actualmente integra la colección real española y se encuentra en el Museo del Prado de Madrid.
La autoría del retrato conservado en la National Gallery divide a los especialistas. Christof Metzger, jefe de conservación de la Albertina de Viena, sostiene que el cuadro revela una “calidad artística y técnica excepcional” y no presenta señales de copia. Metzger, autor de Alberto Durero: Pinturas completas; dibujos y grabados selectos, argumenta que la obra destaca por la “experta pincelada y la magistral técnica de veladura” en la representación de la piel envejecida.

También afirma que, aunque existen siete copias conocidas, la pieza del museo británico sobresale entre todas. El historiador puntualiza que el fondo de la pintura sufrió daños y que la inscripción fue añadida “de forma deficiente”, probablemente tomando como base la original.
El retrato representa a un hombre mayor, de expresión seria, con cabello canoso y escaso, vestido con una gorra oscura y túnica marrón sobre una prenda negra. El fondo es de un tono rosa apagado. Metzger sugiere que, si la inscripción es auténtica, Durero habría pintado a su padre cuando tenía 26 años.
Durante más de cien años, la National Gallery catalogó la obra como una copia. Esta posición se apoya en el análisis de Susan Foister, ex subdirectora y curadora de pintura alemana de la institución. En un catálogo publicado en 2024, Foister describe una técnica de fondo “inusual”, un “efecto veteado general” y “grietas de secado” que no corresponden al estilo habitual de Durero, denominado por su superficie perfectamente lisa.
Foister también señala la falta de “fluidez y delicadeza” en la representación del cabello y la poca coherencia en la pupila e iris, lo que la llevó a concluir que se trata de una copia de un original perdido entre 1550 y 1600. Un portavoz del museo confirmó que la National Gallery mantiene la postura establecida por la investigación de Foister.
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