
En su novela debut, The Daffodil Days, Helen Bain ofrece una mirada profundamente investigada a los últimos meses de la relación entre Ted Hughes y Sylvia Plath, alejándose del relato lineal para reconstruir, desde los puntos de vista de quienes los rodearon, el deterioro de su matrimonio en Devon, Inglaterra, en los años sesenta. El libro, publicado por la editorial británica Bloomsbury, se distingue por su estructura narrativa inversa: inicia en diciembre de 1962, cuando la casa en Court Green, North Tawton, es desmantelada tras la separación de ambos poetas, y retrocede hasta julio de 1961, cuando todavía planeaban su traslado desde Londres a la campiña con esperanza.
Esta aproximación —dar voz a amigos, vecinos y conocidos como narradores de episodios clave— proporciona al lector una sucesión de viñetas que, sumadas, ofrecen una perspectiva renovada sobre un periodo abordado infinidad de veces por la llamada “industria Plath-Hughes”. La autora sitúa a Plath con su hija Frieda en el regazo en el jardín, muestra el episodio de su pulgar herido atendido por el médico local, o la describe levantándose a las cuatro de la mañana para escribir: detalles que comunican la atmósfera íntima de aquellos días.
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La estructura narrativa inversa fusiona la exploración de la vida privada con la reconstrucción coral a partir de distintos testigos, mostrando cómo los hechos del final del matrimonio se entienden a la luz de sus verdaderos comienzos.

El último año compartido y su reconstrucción coral
Durante los meses retratados en la novela, entre 1961 y 1962, Sylvia Plath culminó La campana de cristal, tuvo a su hijo Nicholas en el hogar y compuso los poemas que más tarde aparecerían en el volumen póstumo Ariel. Mientras tanto, Ted Hughes inició su relación con Assia Wevill, lo que provocó una fractura definitiva en el matrimonio. Ocho semanas después del final narrativo de la novela, Plath regresó a Londres, donde puso fin a su vida.
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Bain examina este entramado a través de múltiples voces —desde el doctor del pueblo y la ayuda doméstica hasta colegas y amistades cercanas como Clarissa Roche (amiga y editora), Al Alvarez (poeta y crítico), los Kane y la conflictiva relación con Dido y William Merwin (poetas y amigos del matrimonio)—. Un episodio citado es la comida en la que una Plath embarazada se comió los platos de cuatro personas, un hecho interpretado por Bain como un acto de picardía deliberada, frente al adjetivo “pantagruélico” utilizado por Dido Merwin.
El desafío técnico de dar entidad propia a cada narrador aparece entre los aspectos analizados: cada personaje conserva voz y mundo interior diferenciados, permitiendo que el lector los identifique cuando reaparecen. La autora busca equilibrar la influencia del colapso matrimonial de Plath y Hughes en la percepción de los demás narradores, de modo que la trama no quede ni demasiado central ni excesivamente periférica, lo que contribuye a sostener la tensión y la credibilidad del relato.
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Narrativa inversa y fidelidad documental
Uno de los elementos centrales de The Daffodil Days es su estructura temporal invertida. Bain comienza con la partida de ambos escritores y desanda el camino hasta sus expectativas iniciales en Francia, antes de mudarse a Devon. Esta elección, motivada por el interés en explorar retrospectivamente el origen de la ruptura, imprime una cadencia particular al relato y puede exigir un esfuerzo mayor a quienes no dominen la biografía de Plath.
El nivel de documentación es detallado. Bain integra, con sutileza, detalles como el símbolo del abrigo color camel mencionado en cartas a la madre de Plath, el concreto que nunca terminaba de secarse en la casa, la lavadora Bendix valorada por Plath, o su visita a Broadcasting House, sede de la BBC, para grabar un ensayo radiofónico. Incluso rescata el origen poético de imágenes específicas, como en “Cut”, poema inspirado por el corte en el pulgar de Plath, recreado en un diálogo con el médico Webb: “Un colgajo como un sombrero, / Blanco muerto. / Luego ese aterciopelado”.
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La información abarca no solo la vida literaria del matrimonio, sino también prácticas cotidianas del entorno rural y doméstico: desde el arte del campaneo hasta las técnicas de apicultura y la edición de audio para radio, agregando contexto a todos los personajes y sus ámbitos.
El objetivo de Bain no es exhibir erudición sino encarnar a sus personajes. Aunque una estructura narrativa más tradicional podría haber facilitado la lectura para quienes desconocen la biografía de Plath, se reconoce que buscar información adicional en línea es un requisito mínimo ante la densidad referencial de la novela.
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