
Tras años de retrasos, El Cairo finalmente se dispone a inaugurar el Gran Museo Egipcio, una esperada vitrina de la grandeza faraónica valorada en miles de millones de dólares, con la que Egipto espera reactivar el turismo y fortalecer su golpeada economía. Representantes de setenta y nueve delegaciones, incluidas treinta y nueve jefes de Estado y de gobierno de Alemania, Japón, Arabia Saudita, Bélgica, España y Dinamarca estarán entre los países que enviaron representantes, según un comunicado de la presidencia egipcia.
En las noches previas a la inauguración, haces de luz han iluminado tanto las pirámides como la colosal fachada del museo, como preludio al espectáculo. Ubicado en una suave pendiente con vistas a la meseta de Guiza, justo más allá de la sombra de las pirámides, el museo fue construido con un importante apoyo financiero y técnico de Japón, y se extiende a lo largo de casi 500 mil metros cuadrados.
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Aloja más de 100 mil piezas, de las cuales la mitad estarán en exhibición, lo que lo convierte en la mayor colección del mundo dedicada a una sola civilización, según funcionarios egipcios. En el interior, los visitantes ingresarán a vastos salones llenos de luz, con techos altos y paredes de piedra color arena que evocan el desierto circundante. En el centro del atrio principal se erige una estatua de Ramsés II de 83 toneladas, el faraón que gobernó Egipto durante 66 años y presidió su época dorada.

A diferencia del abarrotado y centenario Museo Egipcio del centro de El Cairo, el Gran Museo Egipcio (GEM) cuenta con galerías inmersivas, iluminación de precisión, exposiciones de realidad virtual e incluso un museo infantil.
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Uno de los puntos destacados es un laboratorio de conservación en vivo, visible a través de cristales de suelo a techo, donde los visitantes pueden observar a los restauradores ensamblando una barca solar de 4.500 años de antigüedad enterrada cerca de la pirámide de Keops, construida para transportar su alma por el cielo junto al dios solar Ra.
Sin embargo, la estrella indiscutible de la muestra es la colección de más de 5 mil objetos de Tutankamón, muchos de los cuales se exhiben juntos por primera vez. Los detalles de la exhibición de la máscara de oro del joven faraón permanecen en secreto. El museo abrirá al público el martes 4 de noviembre, mostrando miles de artefactos funerarios que antes estaban dispersos por todo Egipto.
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Contratiempos de una gran obra
Con más de dos décadas de preparación, el GEM enfrentó múltiples obstáculos, incluidos disturbios políticos, conflictos regionales y la pandemia de Covid-19. Observadores advierten que su éxito a largo plazo depende de un turismo estable y de una sólida infraestructura de apoyo.
El arqueólogo egipcio Hussein Bassir señaló que el futuro del museo depende de “un mantenimiento regular para preservar el edificio y sus tesoros”. “Si no se mantiene el impulso actual, el museo podría perder rápidamente su atractivo y el número de visitantes podría disminuir”, dijo el experto.
El sector turístico egipcio, una fuente vital de divisas y empleo, ha sido sacudido repetidamente en la última década y media, desde el levantamiento de 2011 hasta oleadas de disturbios y ataques terroristas esporádicos en los años posteriores.
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Elhamy al-Zayat, exjefe de la Federación Egipcia de Turismo, dijo que el museo forma parte de un plan más amplio para transformar toda la meseta de Guiza. “Egipto ha creado una zona cultural y turística completamente nueva” en la meseta, con un aeropuerto cercano y servicios para visitantes mejorados en las pirámides, afirmó. Se han renovado las carreteras que conducen a la meseta, se ha implementado la venta digital de entradas y ahora autobuses eléctricos con aire acondicionado circulan junto a las pirámides.
En los últimos años, el turismo ha mostrado signos de recuperación, con 15 millones de visitantes que viajaron a Egipto en los primeros nueve meses de 2025 y generaron 12.500 millones de dólares, un aumento del 21 por ciento respecto al año anterior.
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Las autoridades creen que solo el GEM podría atraer hasta siete millones de visitantes anualmente, lo que podría llevar el total de visitantes a 30 millones para 2030.
Sin embargo, algunos observadores se muestran cautelosos y señalan que la inestabilidad regional, incluidos los conflictos en Gaza y Sudán, así como las presiones económicas, amenazan con desafiar el potencial del museo para impulsar significativamente el sector turístico egipcio.
Fuente: AFP
[Fotos: Mohamed Abd El Ghany/Reuters; Khaled Desouki/ AFP; EFE/EPA/Mohamed Hossam]
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