
“¿Qué hay, allí debajo? ¿Qué hay donde no había?”, empieza Martín Caparrós el texto que acompaña las fotografías de Dani Yako. Acaba de publicarse. Se titula Exclusión. El sello es Rizoma.
Es un libro que recorre cuerpos tapadas, personas que duermen en las calles de Buenos Aires tapándose con camperas o frazadas, el paisaje cotidiano de los últimos años.
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“Las ciudades son inventos curiosos”, continúa Caparrós. “No hace mucho las personas vivían en lugares donde se conocían (...) Ahora, en cambio, en las ciudades, la norma es que nadie conozca a nadie, que nadie se conozca: vivimos cruzándonos con cuerpos ajenos y desconocidos, historias ajenas y desconocidas, situaciones ajenas y desconocidas y no nos inquieta, no nos preocupamos: así es la vida en las ciudades”.

La foto más vieja es de 2010, la más nueva de este año. Una repetición triste que Yako captura con una potencia demencial.
“En Buenos Aires hay varios miles de personas que se esconden, expuestas como están a las miradas: viven en público, se tapan, no se muestran. En Buenos Aires hay varios miles de personas que viven en la calle. Vivir en la calle significa, sobre todo, dormir en la calle”, escribe Caparrós.
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Primero fue una exposición, una muestra. Se iba a llamar La Calle pero Caparrós lo rebautizó Exclusión. Lo cuenta el mismo fotógrafo en un texto que publicó Infobae Cultura en aquel entonces.

“Llevo más de diez años con este proyecto; avanza pese a dudas y culpas. Esta vez me propuse fotografiar a gente en situación de calle, sin que se vea ningún rostro. No hay un plan, solo llevar mi pequeña Contax T3 con película Tri X. Ahora soy un caminante más, ya no manejo y desde que dejé mi trabajo hace más de un año, no subo a transporte público alguno”, escribía Yako.
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Esa exposición formaba parte de la “Trilogía de la Argentina Desolada”. Comenzó con Extinción, en donde contaba la crisis laboral de los 90, siguió con El Silencio, que narraba la desocupación a través de la vida de un barrio entre el 2005 y 2015. Con Exclusión —imágenes a los que quedaron fuera del sistema— cerró la serie.

Para Horacio Convertini, “los retratos en blanco y negro de Yako, en los que las figuras humanas apenas se adivinan debajo de los trapos retorcidos, vienen a enfrentarnos a la realidad incómoda que preferimos evadir. Su lente ha capturado lo invisible”.
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Vale la pena mirar estas fotos con detenimiento, con atención. “Las fotos suelen dar respuestas; hay algunas –muy pocas– que aprendieron, por fin, a hacer preguntas. ¿Qué hay, allí debajo? ¿Qué hay donde no había?”, concluye Caparrós.
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