
El cineasta iraní Jafar Panahi ha sido encarcelado, prohibido de viajar, puesto bajo arresto domiciliario y se le ha ordenado dejar de hacer películas durante 20 años. Sin embargo, Panahi ha seguido haciendo películas. Muchas de ellas figuran entre las más destacadas del siglo.
La mayoría consideraría eso como valentía. No así Panahi.
“Mi problema fue que me dijeron que no hiciera películas. Tenía que hacer películas. Es muy simple”, afirma Panahi. “Puedo venir y decir que hago cosas para las masas, mi gente, mi país. No, solo busco formas de hacer películas. “Busqué soluciones y las encontré.”
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Desde que fue encarcelado por primera vez en 2009, Panahi ha encontrado algunas soluciones extraordinarias. Realizó Taxi (2015) principalmente dentro de un automóvil, él mismo como conductor. Esto no es una película (2011) la filmó en su sala, con un iPhone.
Para evadir a las autoridades, Panahi, de 65 años, ha tenido que dirigir escenas a distancia o cambiar de locación casi a diario. Su más reciente película, Fue solo un accidente, se rodó de manera clandestina en Irán después de una estancia de siete meses en prisión que terminó en 2023 cuando Panahi inició una huelga de hambre. Hizo la película, que se estrena en Estados Unidos esta semana, inspirado por los relatos de sus compañeros de celda.
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De la prisión de Evin a Cannes
En Fue solo un accidente, un angustiado thriller de venganza, un ex prisionero identifica en Teherán al hombre que cree fue su interrogador abusivo en la cárcel. Sin embargo, como estuvo vendado durante los interrogatorios —igual que Panahi—, no está seguro. Con el hombre amordazado y atado en la parte trasera de su furgoneta, conduce hasta visitar a otros ex prisioneros y debaten qué hacer.
“Al final del día, yo era una persona especial allí”, dijo Panahi en una entrevista reciente en Manhattan, refiriéndose a su estancia en la prisión de Evin. “Había personas que hacían huelga de hambre durante 20 o 30 días y nadie se enteraba. Si yo no comía durante dos días, todo el mundo lo sabía.”
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Panahi ha sido uno de los cineastas más reconocidos en el cine, pero ha estado ausente de la escena internacional por más de 15 años. Durante ese tiempo, festivales de cine han reservado a veces un asiento vacío con un cartel que dice “Jafar Panahi”.
Tras su liberación en 2023, la prohibición de viajar que pesaba sobre Panahi fue levantada. De todos modos, rodó “Fue solo un accidente” de forma clandestina, negándose a pedir la aprobación gubernamental para el guion. En una ocasión, durante una filmación nocturna en la que Panahi no estaba presente, la policía detuvo a parte del equipo.
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Por primera vez en casi dos décadas, Panahi ha podido viajar con su película. En el Festival de Cannes en mayo, recibió la Palma de Oro. Al aceptar el premio, expresó: “Nadie debería atreverse a decirnos qué ropa usar, qué debemos o no debemos hacer. El cine es una sociedad”.
Reconocido en el extranjero, firmemente arraigado en Irán
En un contexto de crecientes preocupaciones por la censura en otros países, Panahi ha sido recibido como un héroe fuera de Irán. En el Festival de Cine de Nueva York, donde su llegada se retrasó por problemas de visado debido a la prohibición de viajes impuesta en junio a visitantes de 12 países, Martin Scorsese elogió a Panahi como uno de los cineastas más importantes de la actualidad.
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Aun así, Panahi no se considera un héroe y no le gusta que lo etiqueten como cineasta político. Para él es más sencillo.
“En el cine, es común que la gente busque constantemente motivos para no trabajar”, afirma Panahi. “Yo seguía diciendo: Soy cineasta. Tengo que hacer películas. Y es mi derecho hacer películas.”
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Panahi, como otros cineastas que trabajan bajo regímenes autoritarios, ha puesto a prueba las reglas del Oscar. La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas exige que todas las nominaciones a Mejor Película Internacional sean enviadas por un país. Como era de esperarse, Irán no seleccionó “Fue solo un accidente”. En cambio, Francia eligió la película de Panahi —coproducida en ese país— como su candidata.
Sin embargo, Panahi preferiría que los gobiernos no intervinieran en el proceso.
“Si queremos enviar una película a Cannes o Venecia o a cualquier otro lugar, no hay problema”, dice. “Pero en cuanto se trata de los Oscar, tenemos que ir a suplicar a nuestros gobiernos.”
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Panahi mantiene su decisión de no abandonar Irán. Afirma que ama su país y sabe que la vida de emigrante no es para él. Su amigo y compatriota, Mohammad Rasoulof, huyó dramáticamente de Irán a pie el año pasado para instalarse en Alemania y estrenar en Cannes La semilla de la higuera sagrada. Pero Panahi regresó a Irán al día siguiente de ganar la Palma.
“Hizo felices a muchas personas, pero también descontentó a las autoridades”, afirma Panahi. “Los funcionarios estatales repitieron el mismo discurso de siempre y nos calificaron de espías de la CIA y de Israel. Por otro lado, muchas personas, especialmente las familias de presos políticos y cineastas independientes, se alegraron mucho de mi regreso.”
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Sin lecciones de moral
Tras la muerte de Mahsa Amini, de 22 años, en 2022, estalló una ola de protestas contra las leyes que exigen el uso del hiyab en Irán y por el trato a las mujeres. Panahi estaba encarcelado durante las protestas, pero se sintió profundamente inspirado por ellas. Varias actrices de “Fue solo un accidente” aparecen en la película sin hiyab.
“No quiero dar lecciones de moral. Quiero generar preguntas”, dice Panahi. “Me interesa provocar ideas sobre qué ocurrirá en el futuro y hacer que la gente reflexione sobre si responderemos a la violencia con violencia.”
Panahi miró a través de una cámara por primera vez a los 10 años. Le fascinó la posibilidad de capturar la vida a su alrededor y ahorró para comprarse su primera cámara. Mientras algunos de sus amigos preferían fotografiar paisajes, él se inclinaba por las personas. “Me encontré fotografiando las calles”, recuerda.
Décadas después, nada ha cambiado para Panahi. “No he creado la oscuridad. La oscuridad está ahí, y el problema está en quienes la crearon”, señala Panahi. “Yo solo muestro la realidad.”
En el Festival de Cine de Nueva York, Panahi recordó algo que le dijo su padre cuando era niño, y que nunca ha olvidado: “No te está permitido inclinarte ante nadie más que Dios.”
Fuente: AP
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