El proyecto liderado por Fable Studio, especializado en cine interactivo con inteligencia artificial, reúne a expertos de distintas disciplinas para explorar los límites tecnológicos aplicados a la preservación cultural y la historia del cine clásico.
Ocho décadas después de la mutilación de “El cuarto mandamiento” por parte de RKO, una compañía anunció un plan sin precedentes: reconstruir los 43 minutos desaparecidos de la legendaria película de Orson Welles mediante inteligencia artificial.
El anuncio fue realizado el 5 de septiembre de 2025, y representa un punto de inflexión en la reconstrucción cinematográfica por la combinación de innovación tecnológica y compromiso con la preservación del patrimonio fílmico.

La película, estrenada en 1942 bajo el título original “The Magnificent Ambersons”, vio su duración drásticamente reducida después de las primeras proyecciones. Pasó de 131 minutos originales a apenas 87, luego de que el estudio recortó 43 minutos y destruyó los negativos eliminados.
Welles, quien se encontraba en Brasil durante la edición final, perdió cualquier control sobre el montaje, y describió aquella intervención como una traición a su propósito artístico.
“Destruyeron El cuarto mandamiento y me destruyeron a mí”, expresó años después el cineasta, consolidando su imagen de director maldito en la historia del séptimo arte.

Fable Studio utilizará su plataforma Showrunner para recrear los fragmentos perdidos, valiéndose tanto de inteligencia artificial generativa como de métodos tradicionales de rodaje.
La empresa incluye como colaboradores al cineasta Brian Rose, dedicado desde 2019 a la reconstrucción de las escenas ausentes mediante animaciones, y a Tom Clive, especialista en efectos visuales, ambos con experiencia en intentos previos de restauración.

El trabajo combinará la generación automática de imágenes, la transferencia de rostros a actores reales y la utilización del guion original junto a fotografías de archivo de los años 40. Además, Amazon respalda tecnológicamente el proyecto.
Edward Saatchi, director ejecutivo de Fable Studio, explicó la elección de Welles como punto de partida para la experiencia: “Comenzamos con Orson Welles porque es el narrador más grande de los últimos 200 años. Muchas personas desconfían, con razón, del impacto de la IA en el cine, pero esperamos que esto muestre una contribución positiva que la IA puede aportar a la narración de historias”.

Saatchi también señaló que el propósito no es comercializar los 43 minutos reconstruidos: “El objetivo no es comercializar los 43 minutos, sino verlos existir en el mundo después de 80 años en los que la gente se preguntó ‘¿podría haber sido esta la mejor película jamás realizada?’”.
La familia de Orson Welles expresó su disconformidad con la iniciativa. En declaraciones difundidas por Variety, manifestaron: “Este intento de generar publicidad a costa del genio creativo de Welles nos decepciona, sobre todo porque ni siquiera se nos avisó”.
Y continuaron: “Aunque la IA es inevitable, todavía no puede sustituir los instintos creativos de la mente humana, así que este esfuerzo por completar la película será un ejercicio puramente mecánico, sin el pensamiento innovador único ni la fuerza creativa de Welles”. Hasta el momento, Fable Studio no ha respondido públicamente a estas críticas.

La controversia no solo se limita al plano ético, sino que existen límites legales claros: los derechos de “El cuarto mandamiento” pertenecen actualmente a Warner Bros.
Fable Studio no los posee y, por ende, solo podrá exhibir el resultado de su reconstrucción en contextos académicos o de demostración, sin fines comerciales ni difusión pública general.
No obstante, la empresa ha dejado abierta la posibilidad de que, si los titulares de derechos lo consideran viable, el material pueda llegar al público.

El ambicioso plan de Showrunner ilustra el avance de la inteligencia artificial generativa en Hollywood, donde comenzó a utilizarse en 2022 para optimizar procesos y reducir costes. La plataforma ya se empleó para generar episodios de “South Park”.
Ahora, tiene como meta recrear los 43 minutos eliminados de uno de los títulos más enigmáticos del cine, combinando técnicas innovadoras, trabajo con actores, y fuentes visuales y escritas históricas.
La reconstrucción será experimental, sin fines lucrativos, y buscará responder a una inquietud que persiste desde hace más de ochenta años.
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