
Participé en un taller de narración dictado por Fabi Maneiro. En él tomé contacto con esta historia de abuso de poder y abandono que ejerció Julio Argentino Roca a la edad de 26 años sobre la joven/niña Ignacia Robles. Este suceso tuvo lugar en el Tucumán natal de Roca en el año 1868. La posterior demanda ante los tribunales de Carmen, la hija que nació de esa relación, completó el entramado. La imagen de orfandad de esas dos mujeres me atravesaron y ya no pude abandonarlas. Se me corporizaban.
Indagué en textos históricos, en especial en Soy Roca de Félix Luna. En el libro de ese autor y de otros, leí en las líneas y en las entrelíneas. Así me adentré en la personalidad dominante, caprichosa y patriarcal del conquistador del desierto. Estos disparadores me llevaron a la necesidad de plantear en el aquí y ahora la situación vivida por estas dos mujeres. Ignacia se me reveló como una muchacha que nunca pudo desprenderse de la presencia/abandono de Julio Argentino.
Carmen, heredera de la sangre férrea de su padre, pelea hasta el final. Pierde. Pero lo convoca ya muerto para enrostrarle lo que le negó. Durante el desarrollo de la verosimilitud de los acontecimientos nunca me abandonaron las imágenes de las personas de mayor abolengo de Tucumán arrastrándose ante al poder, representado en el joven Roca cargado de distinciones; y el papel indolente y vendido del tribunal, que, a sabiendas, desecha la copiosa evidencia de la paternidad del doble presidente. Son burdos y cobardes los magistrados, eso lo hacen en gran cantidad de casos, y lo siguen siendo en nuestros días. Este acontecimiento personal de Roca me permitió vivenciar ese tramo de la historia argentina, que en parte quedó plasmada en los monólogos de Carmen. Comencé a desarrollar el material de El grito y el silencio escuchando la voz de Roca naciendo de las dos mujeres. El lenguaje de la obra trata de respetar modismos y decires de la época.

Cuando llegó a mis manos el texto de Selva Palomino, me atravesó desde el primer momento. Elegí dirigirlo porque siento que es una obra necesaria, que a partir de la historia que plantea nos habla sobre el poder, el abuso, el patriarcado, la herencia política, social y cultural argentina; dialoga con el presente y saca al espectador de la zona de confort, lo interpela.
Si bien ya había dirigido textos estructurados por monólogos, en donde la interacción de los personajes se realiza únicamente a partir de la dramaturgia escénica, este tiene la particularidad de que en cada monólogo participa más de un personaje.
Nos reunimos con las actrices los últimos meses del año pasado, en los que trabajamos sobre el texto, ya que por sus características requería un trabajo minucioso. Incluso incorporamos la interacción entre algunos de los personajes. Además de investigar profundamente en la historia planteada, que nos muestra el lado menos conocido de Julio Argentino Roca.

Desde la puesta en escena, la idea fue preservar el estilo clásico del texto y hacerlo sentir actual. Elegí como punto de partida incorporar una escena que muestre al espectador la relación entre estas dos mujeres, desarrollé la dramaturgia escénica incluyendo durante los ensayos, además del uso del espacio y del trabajo actoral propiamente dicho, el diseño de luces y sombras, y el sonido incidental, haciendo que cada detalle cuente. La escenografía está compuesta por mínimos elementos que se transforman en símbolos, testigos de esta historia.
No concibo una dirección en la que cada área trabaje por separado o se incorpore al final. Creo que para el actor es de gran ayuda conocer el universo escénico en el que están inmersos los personajes. Esto potencia el hecho creativo.

El desdoblamiento de personajes fue un gran desafío. Trabajamos mucho lo corporal, lo expresivo y el registro vocal para lograr una transición sin fisuras. Primero a grandes rasgos, luego con mayor sutileza, encontrando el ritmo y la fluidez. Gabriela Villalonga interpretando a Ignacia Robles, a su propia madre y a Roca joven, y Luciana Procaccini a Carmen Robles y a Roca ya muerto, despliegan un abanico de recursos actorales, atrapando al espectador desde el primer momento con sus magníficas actuaciones.
Durante la hora de función el silencio es abrumador, la ceremonia se instala y el aplauso estalla con el apagón final. Estoy muy agradecida. Siento que El grito y el silencio tiene un largo camino por andar.
*El grito y el silencio se presenta los viernes 20.30 hs. en Andamio 90 (Paraná 660, C.A.B.A.).
[Fotos: prensa El grito y el silencio]
Últimas Noticias
“Faro Negro”: la historia de cuatro mujeres que eligieron no obedecer
En su nueva novela editada por El Brujo Ediciones, Horacio Esber entrelaza memorias familiares, una biblioteca anarquista escondida y las voces de mujeres que cuestionan los mandatos patriarcales

Escribidores, el Festival Literario de América y Europa, llega a España con cuatro días de literatura, cine y debate
La cita promovida por la Cátedra Vargas Llosa reunirá del 23 al 26 de septiembre a una treintena de autores, cineastas y periodistas en encuentros gratuitos abiertos al público

Pablo Larraín adapta a Mariana Enriquez en ‘Mis muertos tristes’: la mejor serie que vas a ver este año en Netflix, recomendada por Stephen King
Se ha presentado en el Festival de San Sebastián una versión en formato largometraje de la miniserie de cuatro episodios que se estrenará en la plataforma el 24 de septiembre

Un drama sobre la historia queer española, se consagra en el festival de Toronto y comienza su camino como candidata al Oscar
“La Bola Negra”, co-dirigido por Javier Ambrossi y Javier Calvo, obtuvo el máximo galardón otorgado por el público, en su primera gran consagración internacional, tras una proyección que recibió una ovación sostenida en el certamen

“Manos anónimas”, la impactante serie con la que Carlos Alonso registró la violencia política en Argentina
La muerte del maestro mendocino, hoy, a los 97 años, nos lleva a adentrarnos en su universo estético y a la forma en que "enfrentó a la maquinaria de la dictadura desde el arte"



