
“Algunas personas se molestaban al ver a otros sin vestir adecuadamente, por ejemplo en zapatillas, especialmente en un teatro donde la gente está sentada hombro con hombro”, explicó un portavoz de La Scala. La emblemática sala de ópera de Milán ha decidido endurecer su política de vestimenta, advirtiendo que los asistentes que acudan con pantalones cortos, remeras o zapatillas serán vetados en la entrada. Esta medida, que busca preservar el decoro del recinto, responde a quejas recientes sobre espectadores que optaban por atuendos más propios de la playa que de una función operística.
La administración de La Scala ha colocado un cartel en la entrada del teatro con las nuevas “reglas de conducta”, en el que se insta al público a “elegir ropa acorde con el decoro del teatro” y se especifica que “no se permite la entrada a espectadores con remeras, pantalones cortos y zapatillas”. Además, quienes no cumplan con el código de vestimenta no recibirán reembolso por sus entradas. El mensaje también figura en los boletos y en la página web del teatro.
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El código anti-ropa playera se instauró en 2015, coincidiendo con la celebración de la Exposición Universal en Milán y la apertura ininterrumpida de La Scala durante el verano, con el objetivo de evitar la llegada de asistentes en traje de baño. Hasta ahora, la norma no se había aplicado con rigor, en parte debido a la postura más tolerante del exdirector francés Dominique Meyer, quien en su juventud fue criticado por su “aspecto de trabajador” en la Ópera de París y más tarde asumió la dirección general de la compañía.
La reciente ola de calor ha motivado a la dirección a reforzar la aplicación de las normas. El portavoz de La Scala subrayó: “Las reglas ahora deben reforzarse, especialmente debido al calor que hemos experimentado”. No obstante, la prohibición de remeras no afecta a las mujeres que lleven blusas o vestidos sin mangas, y, según el diario Corriere della Sera, la restricción sobre las zapatillas no impide el acceso a “espectadores japoneses con kimonos y calzado tradicional”.
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Antes de 2015, los boletos de La Scala incluían una recomendación de “saco y corbata”, aunque el código formal nunca fue obligatorio. Persistía, sin embargo, una regla tácita de vestir con elegancia. El portavoz resumió la postura del teatro: “Es incorrecto decirle a la gente cómo debe vestirse, pero sí deben ir vestidos”.
El recordatorio sobre la vestimenta forma parte de una revisión más amplia de las normas de etiqueta en La Scala. Ahora, los asistentes tampoco pueden ingresar con comida o bebida propia, ni tomar fotografías o grabar durante las funciones. Además, se prohíbe colocar teléfonos móviles sobre la barandilla de los palcos, después de que uno cayera y golpeara a un espectador en la platea.
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