
El cantautor Joan Manuel Serrat vivió este jueves un momento de profunda emoción al entregar parte de su legado personal y artístico a la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, un gesto cargado de simbolismo que coincidió con la concesión del premio Antonio de Sancha 2025, otorgado por la Asociación de Editores de Madrid, en reconocimiento a su trayectoria.
En la ceremonia, celebrada en la antigua cámara acorazada del Banco Español del Río de la Plata, Serrat depositó varios objetos íntimos en la caja número 1.276. Entre ellos se encuentran la partitura original, con anotaciones manuscritas, de la canción ”Mediterráneo"; un ejemplar deteriorado de su primer disco grabado en 1965, que incluye títulos como “La mort de l’avi” y “Una guitarra”; un libro de poemas de Miguel Hernández utilizado para musicalizar su obra en 1972; y su primera máquina de escribir portátil, una “Brother Echelon 44”, que lo acompañó durante años de gira.
Con tono reflexivo y un humor sutil, Serrat confesó que nunca pensó su obra como un legado premeditado: “Ni siquiera cuando nacieron mis hijos lo concebí así. Han sido cosas que han ido ocurriendo en la vida, a la cual estoy muy agradecido porque me ha permitido ejercer un oficio que me ha hecho muy feliz”, señaló.
Durante su intervención, el artista también aludió al legado literario de Miguel de Cervantes, advirtiendo que “en el siglo XXI saldrá muy mal parado, mucho peor que en su época original”, aunque subrayó que el talento del autor y sus personajes siguen vivos y aún pueden aportar enseñanzas útiles en el presente.

El acto estuvo presidido por el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, quien destacó la capacidad de Serrat para dialogar con la poesía de autores como Hernández, Alberti, Machado o Joan Margarit. García Montero lo definió como un pilar de la Nova Cançó y de la cultura catalana, y celebró su influencia en la educación sentimental de varias generaciones: “Querido Nano, nos has enseñado a vivir con versos en la boca”, expresó.
El reconocimiento de la Asociación de Editores de Madrid refuerza esta valoración. En palabras del presidente de la entidad, Manuel González, Serrat “forma parte de la historia cultural de España” y representa un referente “cívico, político y moral”. El premio Antonio de Sancha, que el músico recibió tras el acto en el Cervantes, reconoce su honestidad personal e intelectual, así como el impacto de su obra en España e Iberoamérica.

Serrat agradeció el galardón con sencillez y expresó su aprecio por el gremio editorial, al que calificó de “fundamental para la literatura, los escritores y los lectores”. Recordó con especial afecto una edición de Miguel Hernández adquirida “casi de contrabando” en 1966, en plena dictadura, gracias a la editorial Losada, cuyo trabajo reivindicó como esencial para su generación.
En un tono más distendido, y durante una conversación con el periodista Diego Manrique, el artista dejó entrever la posibilidad de volver a los escenarios. “Me sigue gustando trabajar, y quiero advertir una cosa: puedo volver en cualquier momento”, afirmó entre aplausos, aunque matizó que no se trata aún de una decisión firme, consciente del sacrificio que implican las giras.

Asimismo, anticipó que podría lanzar un nuevo álbum, aunque supeditó ese proyecto a dos condiciones: una “tregua” del mundo ante la “distopía” actual, y la necesidad de hallar una vía alternativa de difusión que no dependa exclusivamente de las plataformas digitales. “Las fórmulas actuales no me parecen favorables a quienes hacen canciones, sino a las plataformas”, comentó.
A lo largo de su carrera, Joan Manuel Serrat ha desarrollado una obra singular que ha combinado el catalán y el castellano como lenguas de expresión artística. Su voz ha musicalizado a poetas como Antonio Machado, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Pablo Neruda, Mario Benedetti y Eduardo Galeano, entre otros.
Desde su debut discográfico con Una guitarra en 1964, ha consolidado una trayectoria que incluye álbumes clásicos como Mediterráneo, Cada loco con su tema y Mi niñez. Proyectos posteriores como Serrat sinfónico o Hijo de la luz y de la sombra dieron continuidad a su diálogo con la poesía, y colaboraciones con Joaquín Sabina, Ana Belén, Víctor Manuel y Miguel Ríos ampliaron su impacto cultural.
Doctor honoris causa por diversas universidades, y condecorado con distinciones como la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, la Medalla de Oro en las Bellas Artes y el Grammy Latino a la Persona del Año, Serrat se despide, quizás solo momentáneamente, como uno de los grandes referentes de la canción de autor en el ámbito iberoamericano.
Fuente: EFE.
Fotos: Instituto Cervantes / Nuria Iniesta Sepúlveda.
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