
La manzana del cangrejo no cae lejos del árbol.
The Watchers es la ópera prima del guionista y director Ishana Night Shyamalan, pero se le perdonaría que la confundiera con la obra de M. Night Shyamalan, productor de la película y padre de la cineasta. Shyamalan el mayor hace dramas de suspenso y terror en los que una idea a medio cocer recibe un tratamiento cinematográfico completo, o viceversa; el primer largometraje de Shyamalan hija queda simplemente a medias. Pero sólo tiene 24 años y merece ser reevaluada después de que haya hecho unas cuantas películas más.
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La trama es la habitual de Shyamalanarama, hasta el punto de que los espectadores que hayan visto la más reciente salida de M. Night, Golpe en la cabaña, pueden experimentar un escalofrío de déjà vu. Mina (Dakota Fanning), una adusta estadounidense que vive en Dublín mientras lucha contra el sentimiento de culpa por una tragedia familiar ocurrida hace mucho tiempo, recibe el encargo de su jefe en una tienda de animales de entregar un pájaro a un comprador en Galway, un trayecto que la obliga a atravesar una zona boscosa aislada en el oeste de Irlanda de la que, según se nos informa, “no sale nadie”. Los realizadores nos ofrecen pequeños fragmentos de Hitchcock para seducirnos: ese pájaro en su jaula dorada –un encantador conure anaranjado llamado Darwin– y unas cuantas cuerdas errantes al estilo de Psicosis en la banda sonora.
Pero no hubo suerte. Tras perderse en la densa niebla de árboles, Mina es perseguida por algo que se mueve y gruñe hasta un búnker en medio de la nada, donde otras tres almas desafortunadas ya se han refugiado. De día, pueden vagar libremente por el bosque. Por la noche, tienen que volver y permanecer de pie frente a un espejo unidireccional del tamaño de una pared mientras las voraces bestias del exterior... los observan.
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Eso es todo; se limitan a verlas. Uno se acuerda de las películas de M. Night Shyamalan que se afanan en asustarnos con cosas que no dan mucho miedo, el polen letal de los árboles de The Happening a la cabeza de esa lista. ¿Quién vigila exactamente a los humanos atrapados? The Watchers lo deja entrever durante mucho tiempo, aunque si tienes algún conocimiento del folclore celta, considérate un paso por delante.

El mayor problema es que, tras un comienzo visualmente expansivo en donde el bosque se establece como un lugar de exuberante y claustrofóbica inquietud, la película se interna en él y prácticamente se queda dentro mientras su reparto parlotea sin cesar sobre seguir “las reglas” y sobre si serán capaces de escapar. Es No Exit reimaginada como una habitación de escape, y estás atrapado con tu tía loca.
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La actriz y directora de escena irlandesa Olwen Fouéré interpreta el último papel, el de una profesora de mitología de pelo salvaje llamada Madeline, que parece saberlo todo sobre las criaturas del exterior. Fouéré es la única persona aquí que se da cuenta de que está trabajando con basura, y muerde sus líneas con un entusiasmo que se queda a este lado del campamento. Los otros prisioneros son Danny (Oliver Finnegan), un joven inestable y de mente débil, y Ciara, interpretada por Georgina Campbell, la estrella de Barbarian de 2022. Esa es una película para ver si realmente quieres que te den miedo.
Y luego está Fanning, que en sus tiempos de actriz infantil era como Bette Davis reencarnada en una niña de 8 años, pero que ha luchado por encontrar buenos papeles como adulta. (Su actuación reciente más indeleble llegó en 2019 como una Squeaky Fromme entumecidamente amenazadora en Érase una vez... en Hollywood, de Quentin Tarantino). Fanning enraíza The Watchers en la sensatez de Mina, pero no puede hacer mucho cuando su director está lanzando todo contra la pared para ver qué se pega. La tragedia del pasado de Mina sigue insinuando un clímax emocional que nunca termina de cuajar, del mismo modo que el juego visual y contextual de Shyamalan con el tema de los dobles no llega a cuajar.
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Pero nos ofrece una secuencia espeluznante de dos Minas en esa ventana espejada, con la línea que separa la imagen de la realidad difuminada hasta la invisibilidad. Y cuando The Watchers nos muestra algo más que un atisbo de las criaturas de otro mundo que aparecen en el título, insinúa una inmensidad demasiado grande para que la mente humana pueda contemplarla. En esos momentos, uno se da cuenta de que hay talento. Pero quizá sea hora de que la niña se vaya de casa.
Fuente: The Washington Post.
Fotos: Warner Bros. Pictures — Cortesía de Warner Bros. Picture.
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