
“El origen del mundo”, cuadro del pintor francés Gustave Courbet pintado en 1866 que ha generado polémica desde entonces por retratar explícitamente un sexo femenino, ha sido pintarrajeado en el museo Pompidou de Metz.
Medios locales señalaron que la obra, que había sido prestada por el Museo de Orsay de París a esta ciudad del noreste de Francia para una exposición dedicada al psicoanalista francés Jacques Lacan, se encontraba protegida por una pantalla de cristal al ser atacada.
El diario L’Est Republicain indicó que dos jóvenes que se reivindicaron del movimiento ‘Metoo’, arrestadas nada más completar su acción, son las presuntas autoras. La artista francoluxemburguesa Deborah de Robertis fue quien principalmente llevó a cabo esta “acción”, llamada “No se separa a la mujer del artista”.
Esta tenía la voluntad de inscribirse en un “movimiento mundial” de “jóvenes mujeres artistas de todas las disciplinas”, indicó una abogada de una de las partícipes en la acción.

“Lo que estaba permitido en otra época, ahora los jóvenes ya no lo quieren”, continuó. “Deborah de Robertis es una gran artista que nos cuestiona, nos hace reflexionar y nos incomoda”, según la abogada.
Una obra de Deborah de Robertis, llamada “Espejo del origen del mundo” se expone cerca de “El origen del mundo” en el Pompidou-Metz. En ella se ve a la artista posar, con el sexo desnudo, bajo la obra de Gustave Courbet, una actuación realizada el 29 de mayo de 2014 en el Museo de Orsay.
Deborah de Robertis fue condenada en agosto de 2020 por la justicia francesa a una multa de 2.000 euros (2.155 dólares) por haber aparecido desnuda en 2018 durante una de sus actuaciones ante la gruta del Santuario de Lourdes, en el suroeste del país.
Igualmente fue liberada en varias ocasiones tras acciones similares, en especial en 2017 después de que mostrara su sexo en el Museo del Louvre delante del cuadro de La Gioconda, en París.

Por su parte, “El origen del mundo” es uno de los cuadros más emblemáticos de la historia de la pintura, tanto por su valor artístico como por la controversia que ha generado, acusado por algunos de indecente y de “ultraje a la moral religiosa”.
Adquirido en 1866 por un diplomático otomano llamado Khalil-Bey, tras un periplo poco claro, Jacques Lacan lo compró en 1955, aunque no lo hizo público.
La obra pasó a manos del Estado francés tras la muerte del pensador, en 1981, en pago de los impuestos por su sucesión.
Incluso cuando comenzó a exhibirse en el Museo de Orsay en 1995, esa pinacoteca lo emplazó en una sala aparte y lo sometió a vigilancia intensiva, pues la dirección temía las reacciones que pudiera provocar.
La obra sigue escandalizando en el siglo XXI, como lo demuestra que la red social Facebook canceló si previo aviso el perfil de un internauta francés que había utilizado esa imagen como foto de perfil.
Fuente: EFE y AFP
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