
Sus novelas narran horripilantes asesinatos, robos, estafas, sobornos y secretos humillantes. Pero esos ni siquiera son los temas más importantes de las historias que narra el galardonado escritor cubano Leonardo Padura.
Durante las últimas cuatro décadas, Padura, de 68 años, ha conseguido convertir su serie de novelas policiales en una crónica social y política de Cuba, especialmente de La Habana, donde ha vivido toda su vida. La isla que retrata en sus libros –que se han traducido a decenas de idiomas– es una mezcla de privaciones económicas, sincretismo afrodescendiente, corrupción, picardía, música edificante y desigualdad creciente, todo ello aderezado por una revolución que marcó el siglo XX.
“Escribo sobre los problemas de los individuos en la sociedad cubana. Y a menudo, en mis libros, más que conflictos dramáticos entre los personajes, se encuentra un conflicto social entre los personajes y su tiempo histórico”, dijo Padura en una entrevista en su casa de Mantilla, el populoso barrio habanero donde nació, creció y se casó.

El aroma del café recién hecho está en el aire, así como el gorjeo de los pájaros que habitan el patio donde están enterrados sus perros. En un estudio cercano, su mujer, la guionista Lucía López Coll, trabaja con una laptop.
Es también en esta casa donde nació Mario Conde, el personaje principal de la obra de Padura. El detective abatido, nostálgico y fumador empedernido acompaña a Padura desde 1991, cuando se publicó Pasado perfecto, la primera de la serie Cuarteto de La Habana con Conde como protagonista. Seguirle la pista al detective Conde es casi como tomarle el pulso a la Cuba de los últimos años.
Su última aparición fue en la novela de 2020 Personas Decentes en la que, ya con más de 60 años, Conde se ve envuelto en la investigación de un homicidio –y caso de corrupción– con el telón de fondo de la histórica visita en 2016 del expresidente estadounidense Barack Obama y los Rolling Stones a la isla. “Este personaje viene de un barrio parecido al mío”, dice Padura. “Es un hombre de mi generación. Su visión de la realidad ha evolucionado porque yo he evolucionado, y su sentimiento de desencanto tiene mucho que ver con la forma en que hemos estado viviendo todos estos años”.
Reflexionando sobre la situación de Cuba tras el endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos durante la administración del presidente Donald Trump y el impacto de la pandemia del coronavirus, Padura dice que la isla apenas se ha arrastrado para salir de la crisis y aún no ha podido recuperarse.

Señala la falta de alimentos y medicamentos, el aumento de los precios y el deterioro de los sistemas de salud y educación, mientras los cubanos lidian con la escasez de combustible y los constantes apagones. “Hay un cansancio histórico”, afirma. “La gente está cansada, no tiene alternativas y busca una emigrando”.
El cronista de voz suave destaca otro impacto de la actual crisis económica de Cuba: una ola de protestas y manifestaciones populares que no se había visto en décadas. “El grito principal era por comida y electricidad”, recuerda Padura sobre las protestas de 2021 y, más recientemente, de marzo. “Pero la gente también gritaba ‘¡Libertad!’. La falta de comida y electricidad podría haberse solucionado arreglando algunas centrales termoeléctricas y con un poco de arroz y azúcar... pero de lo otro no se ha hablado... y creo que es algo que debería discutirse en profundidad”.
Nacido en 1955, Leonardo de la Caridad Padura Fuentes estudió Literatura en la Universidad de La Habana y trabajó como periodista para medios de comunicación estatales en la década de 1980. Ha ganado varios premios importantes, entre ellos el Premio Hammett, otorgado por la Asociación Internacional de Escritores Policíacos, en dos ocasiones (1998 y 2006); el Premio Nacional de Literatura de Cuba en 2012, y el Premio Princesa de Asturias de las Letras en España en 2015.

En 2016, Netflix estrenó Cuatro estaciones en La Habana, una miniserie protagonizada por el detective Conde. A pesar del reconocimiento internacional, sólo unos pocos libros de Padura se han publicado en Cuba, y cuando lo hacen, sólo se imprimen unos pocos ejemplares. Además, debido a su visión crítica, a veces oscura, de la isla, su obra apenas se promociona o menciona en los medios de comunicación oficiales.
A diferencia de muchos escritores e intelectuales que en los últimos años decidieron abandonar Cuba, Padura –que viaja mucho– está decidido a quedarse. “Tengo muchas razones para vivir fuera de Cuba, pero creo que pesan más las que me mantienen aquí. Una de ellas es mi sentido de pertenencia”, afirma. “Tengo un fuerte sentido de pertenencia a una realidad, a una cultura, a una forma de ver la vida, a una manera de expresarme”.
Fuente: AP
[Fotos: AP/Ramón Espinosa]
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