Marina Otero: “Lo grasa puede ser poderoso y atractivo”

La bailarina y directora dialogó con Infobae Cultura sobre “Fuck Me”, una pieza sobre una mujer que busca el exceso, con la que ya recorrió escenarios del mundo y que se presenta en el Teatro Metropolitan

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Trailer de "Fuck Me", espectáculo escrito, dirigido y coprotagonizado por Marina Otero

Performer y bailarina, Marina Otero usa su cuerpo como un objeto de experimentación artística. En una escena de su primera obra se tira al piso desnuda. Se tira con saña. Violentamente. Una vez, dos, tres veces, muchas veces más. Infinitas veces. La escena tiene una sensualidad áspera, incómoda, brutal. Eros y Tánatos en una batalla que termina arrasando el cuerpo de Otero: termina con tres hernias de disco y los aros de la columna estallados.

“Es mejor arder que apagarse lentamente”, escribió Kurt Cobain en su carta de suicidio. Qué pasa con una bailarina que todavía tiene mucho para arder, pero que no puede moverse. La respuesta —una de las respuestas, al menos—, es Fuck me, una obra que es una indagación sobre el martirio, sobre el cuerpo, sobre el arte, sobre el deseo, sobre la vida. Un biodrama que registra los efectos de las operaciones a las que Otero debió someterse y la necesidad de encontrar un sentido al dolor, pero también al placer.

La obra se presentó con críticas muy elogiosas en Europa —”Un espectáculo abrasivo e íntimo, crepitante de ideas”, dijeron en el diario francés Libération— y ahora llega a Buenos Aire en cuatro funciones, desde el 9 de enero, en el Teatro Metropolitan (Av. Corrientes 1343).

Como si el público fuera un elemento más de la puesta, Fuck me no tiene comienzo ni final: sucede. Los actores empiezan a actuar antes de subir al escenario y termina en un fundido a negro donde apenas hay luz para que la gente pueda reconocer el camino de salida. Entre esos paréntesis: el relato de una mujer que busca el exceso. Si el cuerpo no se puede mover, lo que queda es la mente desbocada. Otero restituye su vida —de artista, de bailarina, de mujer deseante— con la ayuda de cinco actores que van a dar movimiento a sus recuerdos. Y lo hacen con una condición esencial: desnudos.

Marina Otero
Marina Otero

“Me gusta la relación poética del desnudo”, dice Otero en diálogo con Infobae Cultura, “me gusta trabajar con lo que no se quiere mostrar, con la intimidad, con el relato, el estar en escena”.

¿El desnudo es un arma, un escudo?

—Es una forma estética y toda estética es lenguaje.

En términos poéticos y no literales, ¿termina uno de desnudarse en escena?

—No, claramente no. La ficción está resguardada. Si yo digo algo en la calle, estoy desprotegida; si digo lo mismo en el teatro, me protege. Nunca me van a asesinar en el teatro. Un periodista está más desprotegido que un artista.

No lo sé.

—¿A cuántos periodistas asesinaron? ¿A cuántos artistas? En la ficción siempre hay un resguardo. El teatro te protege, te embellece. Me gusta el cuerpo desnudo, sea el que sea. En este caso son cinco hombres hegemónicos, pero me gusta el cuerpo desnudo en general. En todas las obras que hice tenía algún tipo de relación con la desnudez. Me gusta como sensación también. Al principio genera mucho pudor, pero después hay algo que se ablanda. Lo mismo le pasa al espectador. Lo primero que ves es la pija, después ya dejas de ver eso.

Hay dos actores varones que hacen de vos. ¿Qué representa ese travestismo?

—Me gusta la pregunta sobre quién es quién, cuál es el yo, quién lo puede contar. Y lo puede representar un hombre o una mujer. Es un juego, es algo natural. Cualquiera puede representar a un yo o a un otro. Como esta representación tiene que ver con la imposibilidad de que no pueda bailar, alguien cumple esa fantasía por mí. Pero con los intérpretes trabajamos a partir de las búsquedas y fantasías de cada uno de ellos. Me interesa no solo trabajar desde mí, sino con ellos.

"El teatro te protege, te
"El teatro te protege, te embellece", dijo

En una de las escenas, la pantalla muestra el último baile que pudiste hacer mientras los actores lo reponen en vivo. Es un baile muy físico, con una situación como de orgía, y el actor que hace de vos termina exhausto. Sale de escena y se agarra a un banco para no caerse. ¿Qué implica ese involucramiento del cuerpo?

—La repetición puede volver mecánica a la catarsis. Esta obra surgió de zonas muy catárticas y terminó en un guión milimétrico. Se representó muchas veces: ochenta y pico de veces. Miguel Valdivieso, que es el que hace a mí, sabe que, al terminar de girar, tiene que quedarse en esa sensación hasta agarrarse del banco. En un momento fue real, y después pasamos del plano real a la representación. Me interesa ese recorrido. Me interesa que la actuación llegue después de la experiencia real. Todo lo que se ve en Fuck me es una representación. Lo estamos actuando porque lo hemos vivido. Lo pasamos por el cuerpo. No es lo mismo la persona que actúa la tristeza si nunca sintió, a una que la sintió y la está representando. El cuerpo recuerda físicamente y puede representarla de una manera más, entre comillas, real.

Pero ¿por qué la obra es tan física?

—Yo vengo de la danza. Siempre tuve una relación con el cuerpo. Y tengo una relación particular con lo autodestructivo. Me parecía importante evidenciar que ves el cuerpo destruido de esta bailarina, que soy yo.

En un momento, ya cerca del final, decís que lo que hacés es “grasa”. La escena del sexo grupal tiene música de Ricardo Montaner y la obra cierra con una canción de Sandro. ¿Cómo usas esa cultura popular para darle más luz o menos luz a lo “grasa”?

—Me gusta exponer algo de lo grasa porque lo grasa es peyorativo. Me gusta resaltar lo que está subestimado. Lo grasa puede ser poderoso y atractivo. Llevar lo popular a un lugar snob, como el teatro, y exponerlo es casi una provocación. Me gusta lo grasa. No me gusta mucho; está en el límite. Además, yo vengo de ahí. Vengo de una familia de clase media trabajadora, donde casi no había cultura, donde no existían los libros. Eso también me formó. Me interesa traer el valor de la identidad de cada uno, por algo traigo lo popular. Pero no me quedo solamente ahí. Trabajar con otras capas.

"Fuck Me" se presenta en
"Fuck Me" se presenta en Buenos Aire con cuatro funciones, desde el 9 de enero, en el Teatro Metropolitan

¿Cómo es la relación entre las obras Fuck Me, Love Me y la próxima obra, que es Kill Me?

Fuck me habla del dolor. Love Me la escribimos con Martín Flores Cárdenas y es un trabajo completamente diferente. Estoy en escena sentada durante 45 minutos, mientras se proyecta un texto. Al final me levanto y bailo. Kill me también es diferente. En esa obra hay cinco bailarinas y un actor, que tienen una relación con trastornos mentales porque la obra trata sobre la salud mental.

¿Es cierto que tenés la intención de hacer una obra que vaya recorriendo tu vida hasta el día de tu muerte?

—Sí, es un proyecto que quiero hacer. Me importa mucho qué relación hay entre lo propio y lo universal. En general, esta obra que se llama “la obra eterna”, está definida en diferentes bocetos y todas son, de alguna manera, un ensayo sobre el arte. Ponen en evidencia la relación que tengo con la vida y el arte; el vínculo entre la ficción y la realidad. Me interesa cómo se crea desde el rol que uno tiene en la vida y cómo se relaciona la vida con la obra.

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