
Como cada fin de ciclo, la Universidad de Oxford elige una palabra que recupera la jerga y el espíritu de lo que fue el año y en esta oportunidad el término seleccionado fue “rizz”, una palabra muy utilizada entre jóvenes que hace referencia al “carisma romántico”, la “atracción” o el “estilo” en relación a una pareja sexo-afectiva; y que se impuso se impuso a otro término que representó todo un fenómeno mundial: “swiftie”.
¿De dónde viene “rizz”? De origen inglés, la palabra se define como “estilo, encanto o atractivo” y hace referencia a la capacidad de “atraer una pareja romántica o sexual”, apuntan desde la Oxford University Press, a cargo de la publicación del diccionario de Oxford. La palabra también se puede usar como verbo cuando se conjuga “to rizz up” que significa “atraer, seducir o charlar (con una persona)”, una expresión juguetona que hace referencia a la destreza y la capacidad de atraer a otros.
Etimológicamente, se cree que el término es una forma abreviada de la palabra “carisma”, tomada de la parte media de la palabra, “charisma”, en inglés. Otros ejemplos de este patrón de formación de palabras que ya están instalados en el habla popular incluyen “fridge” de “refrigerador” -en referencia a heladera-, o “flu” de “influenza”, lo que sería gripe en español.
Para los especialistas convocados por Oxford, “rizz” es un “ejemplo interesante de cómo se puede formar, moldear y compartir el lenguaje dentro de las comunidades”, destaca el comunicado de la casa de estudios y agrega que el término “habla de cómo las generaciones más jóvenes tienen espacios, en línea o de otro modo, para apropiarse y definir el lenguaje que usan”.
“Desde el activismo hasta las citas y la cultura en general, a medida que la llamada generación Z llega a tener un mayor impacto en la sociedad, las diferencias en perspectivas y estilos de vida también se manifiestan en el lenguaje”, indican.

¿Cómo fue el proceso de selección? Primero, la Universidad de Oxford elaboró una lista corta de ocho palabras que a su entender reflejaban “el estado de ánimo, el espíritu o las preocupaciones del año”.
Los términos, traducidos al español, fueron “bandera beige”, “situación”, “parasocial”, “cúpula de calor”, “swiftie”, “prompt” y “de-influencing”. Luego, se convocó al público a votar a sus favoritas de esa selección, de modo que la lista se redujo a cuatro finalistas: “rizz”, “swiftie”, “prompt” y “situationship”. Finalmente, esos términos se presentaron a especialistas en idiomas, quienes consideraron los recuentos de votos y los comentarios públicos para elegir la palabra definitiva del 2023.
De la lista corta de Oxford, las definiciones fueron las siguientes: la palabra “swiftie” que se usa para mencionar a las personas fanáticas de la cantante Taylor Swift; “promt” se utiliza como la instrucción que se le da a un programa para determinar el contenido de lo genera, mientras que “situationship” es utilizada para dar cuenta de una relación amorosa o sexual que no se considera formal.
El año pasado, la expresión “goblin mode” (modo duende) fue elegida como palabra del año en lengua inglesa. En español sería algo así como “modo grinch” y el diccionario lo describe como “un tipo de comportamiento que es sin disculpas, autocomplaciente, perezoso, descuidado o codicioso, típicamente en una forma que rechaza las normas o expectativas sociales”.
Casper Grathwohl, presidente de Oxford Languages, sostuvo que “dado que el año pasado el ‘modo duende’ resonó en muchos de nosotros después de la pandemia, es interesante ver a una palabra contrastante como ‘rizz’ pasar a primer plano, tal vez hablando de un estado de ánimo predominante en 2023, donde más de nosotros nos estamos abriendo después de unos años desafiantes a encontrar confianza en quiénes somos”.

En ese sentido, el especialista explicó que “rizz” es un término con presencia en las redes sociales y habla de “cómo un lenguaje que goza de intensa popularidad y actualidad dentro de determinadas comunidades sociales puede llegar a ser popular”. Para Grathwohl, la utilización de ese término demuestra de qué modo las frases que están circulando en Internet “se están convirtiendo cada vez más en parte de la lengua vernácula del día a día y seguirán dando forma a las tendencias lingüísticas en el futuro”.
La forma en que las palabras o los términos se inscriben en el vocabulario de las personas también podría ocurrir con el término “swiftie”, imagina Grathwohl, al punto de que la expresión trascienda más allá de Taylor Swift y no sólo se use para referirse a sus fans, sino a una forma de vida. De hecho, en nuestro país, la palabra “swiftie” se instaló en el habla a fuerza del fenómeno que generó la cantante estadounidense. “Swiftie” no sólo designa a las y los fans de la estrella pop sino que también involucra una suerte de comunidad con valores, perspectiva de género y posicionamientos éticos y políticos en contra del neofascismo y a favor de las diversidades.
También el diccionario Collins, con sede en el Reino Unido, seleccionó la palabra que, a su criterio, representó a este 2023. La elegida por su relevancia social, política y cultural, y por ser considerada la próxima gran revolución tecnológica, fue “IA”, abreviatura de Inteligencia Artificial, cuya definición sería “el modelado de funciones mentales humanas por programas informáticos”.
“Si de repente las computadoras se convertían en expertos en el ámbito más humano de todos, el lenguaje, ¿qué pasaría después? Se produjo una explosión de debate, escrutinio y predicción, y una justificación más que suficiente para que la Palabra del Año 2023 de Collins fuera IA”, analizaron las autoridades del diccionario Collins en el comunicado en el que difundieron tras su elección.
Un término que consideraron ambos diccionarios pero que finalmente no ganó fue “de-influencing”, la cual hace referencia a cuando una persona influyente en las redes sociales utiliza su popularidad “para advertir a sus seguidores que eviten determinados productos comerciales, opciones de estilo de vida, etc.”
En la lista de Collins también pugnaron términos como “nepo baby”, para designar a una persona “cuya carrera se cree que ha progresado por tener padres famosos” o “semaglutida”, el medicamento para adelgazar conocido por su nombre comercial, “Ozempic”, que se convirtió en una tendencia por su capacidad para moderar el apetito.
Fuente: Telam
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