
Como un Twitter literario, el Centro de Atención al Lector ofrece un consultorio abierto las 24 horas, online y gratuito, dedicado a los libros, en donde usuarios y usuarias comparten preguntas, comentarios y recomendaciones sobre lecturas, centralizando, así, “el inmenso capital de información que manejan los lectores y que inunda con calidad las redes sociales”, sostiene su creador, Daniel Mecca.
Por dónde empezar a leer a Eduardo Sacheri, qué libros se recomiendan para escribir, qué novelas se sugieren para practicar inglés o con cuál libro arrancar para entrar en la obra de Laiseca, son algunas de las preguntas que se comparten en esta comunidad lectora que funciona como una red social dinámica y participativa. Allí las personas pueden loguearse, hacer preguntas y responder, pero también recomendar libros, mandar mensajes privados o crear un perfil propio con su biografía.
Como explica Daniel Mecca, poeta, periodista y gestor cultural, el Centro de Atención al Lector “otorga un lugar central al lector en la circulación de la literatura a la vez que busca centralizar el inmenso capital de información que manejan los lectores y que inunda con calidad las redes sociales”.

El espacio “nace haciendo de la pregunta un bien preciado y no un gesto negativo para quien la formula. Estamos en una época donde preguntar no tiene tanto valor como dar respuestas”, argumenta Mecca y en tal sentido este consultorio apuesta por la pregunta “como un rasgo de búsqueda del saber, pero a la vez hace de las respuestas una experiencia compartida”.
El consultorio recibe consultas de todo tipo de lectores y “no hay preguntas mejores o peores ni está garantizado que alguien que sepa mucho de libros haga una mejor pregunta”, dice su artífice. ¿Y las respuestas? De los mismos usuarios, como un muro de red social. “El lector, como decíamos, maneja un capital de información de libros extraordinario. Si observan las recomendaciones debajo de cada posteo van a advertir ese nivel”.
En este sentido, el gestor que también creó otras iniciativas como el festival #BorgesPalooza, asegura que “hay avidez por leer pero también por recomendar, por intercambiar”.

Lo que en una primera instancia fue una cuenta de Instagram (@atencionlector) creció hasta tener su propia página con herramientas específicas, un muro, mensajes privados, perfiles y otros recursos. En 2022 la iniciativa obtuvo el Fondo Metropolitano de la Ciudad, lo que le permitió expandir el proyecto.
Ahora, incluso, la iniciativa sigue creciendo y suma el Club Atención al Lector, donde los lectores y las lectoras pueden asociarse para acceder a beneficios y descuentos en editoriales, librerías, cursos y otras iniciativas. En definitiva, como dice Mecca, esta comunidad lectora busca aportar a “una idea borgeana: ‘los buenos lectores son cisnes más singulares que los buenos autores’”.
Fuente: Télam S. E.
Seguir leyendo
Últimas Noticias
La exposición de León Ferrari en Rosario: la obra de un artista que tuvo su consagración después de los 80
El artista edificó una obra intercalando precisión, rebeldía y memoria. Su camino rompe con el mito del genio precoz y resignifica el rol del arte maduro

Muestras y actividades que ingresan en la memoria, a 50 años del golpe
Un recorrido por las propuestas artísticas y documentales que hacen eco del último gole de Estado

Víctor Basterra, el fotógrafo de la ESMA que expuso a las atrocidades de la dictadura
En “El ojo en la tormenta”, Pablo Corso reconstruye la vida del obrero y fotógrafo obligado de la Escuela de Mecánica de la Armada. Infobae Cultura publica un capítulo

Septimio Severo, el emperador romano que desafió a la muerte
Tras conquistar oriente y erigir monumentos imponentes, la desaparición de Severo desató un torbellino de campañas, motines y emperadores fugaces en la arena política del siglo III

La belleza de la semana: tres paisajes en verde para contrarrestar el otoño
Tres grandes maestros del arte invitan a descubrir campos de trigo, luces brumosas y explosiones de color en lienzos que transforman el paisaje en una experiencia visual imposible de olvidar


