
La National Gallery de Washington anunció que Muchacha con flauta, uno de los cuatro cuadros que el museo poseía de Johannes Vermeer, es en realidad obra de un colaborador de su entorno y, en consecuencia, lo ha desatribuido.
La pandemia obligó a un prolongado cierre del museo y le permitió a los expertos de la National Gallery analizar en profundidad la obra, sobre la cual recaían sospechas hace años de especialistas que ponían en duda Girl with a Flute (1669) fuera un verdad un Vermeer y de ahí que ya antes de este último análisis el museo tomara la precaución de dejarlo en “atribuido a” en las notaciones de la cartelera.
En las paredes de la National Gallery hay otros Vermeer: La tasadora de perlas (1665) y Dama en amarillo escribiendo (1665), ambas fuera de toda duda, y Girl With the Red Hat (Muchacha con sombrero rojo, 1668) que pasó el examen de los investigadores.

El descubrimiento, más allá del cuadro, cambia la percepción que hay sobre la obra del artista y la forma en la que pintaba. Hasta el momento, Vermeer era considerado un artista que trabajaba en solitario ante la falta de documentos que apuntaran a la existencia de un taller y de registros en el gremio sobre pupilos suyos.
Su reducida obra, con solo unos 35 cuadros, contribuía también a que fuera improbable que tuviera estudiantes o asistentes. Sin embargo, los especialistas concluyeron que Muchacha con flauta fue pintado por “alguien que entendía su proceso de creación, pero que no llegó a dominarlo” y arriesgaron que podría tratarse de un alumno, un amateur que le pagó para recibir lecciones o un familiar del artista.
Varios fueron los indicios que llevaron a sospechar de la autoría de la obra. Las fracturas en la capa superior de la pintura reflejaban que se había secado antes que la anterior, provocando grietas, algo que evidencia que el pintor en cuestión no dominaba cómo iban a reaccionar los materiales. Por otra parte, el blanco se secó además con una textura rugosa porque contenía demasiado óleo. Por último, los restos de cerdas del pincel muestran igualmente que ese autor dio brochazos y que no controlaba los instrumentos de trabajo.

“Estos son errores que un pintor experimentado como Vermeer no habría cometido”, rexplicó ayer en conferencia de prensa la comisaria y jefa del Departamento de Pintura del Norte de Europa, Marjorie Wieseman al explicar los detalles de la investigación.
“La posibilidad de que hubiera alguien aprendiendo de él, a su lado en el estudio, nos da una visión de él mucho más amplia como artista”, añadió Wieseman y sostuvo que el descubrimiento del museo abre nuevas posibilidades de estudio a la trayectoria del artista.
El museo ya cambió en la web el texto que acompañaba a la pintura. “En otro tiempo atribuida con cautela a Johannes Vermeer, `Chica con flauta´ fue probablemente obra de un miembro de su estudio. Aunque su apariencia se relaciona estrechamente con otras del artista, espacialmente Muchacha con sombrero rojo, su calidad queda lejos los estándares de Vermeer”, dice ahora.
Fuente: Télam
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