
Pocas piezas plásticas de un artista como un desnudo pueden poner de manifiesto la metamorfosis que atraviesa su obra, como se puede observar en el artista español Rafael Zabaleta.
Nocturno desnudo, de 1954, un óleo sobre lienzo que se encuentra desde 1988 en el Museo Reina Sofía, en Madrid, parecería antagonizar con otras pinturas del mismo artista, como es el caso de Gladiadores, de 1934, o incluso de Autorretrato y modelo con bodegón, de 1955, y perteneciente al mismo período de su carrera artística.
Rafael Zabaleta nació en Quesada, Jaén, el día 6 de noviembre de 1907 en el seno de una acomodada familia burguesa. A pesar de la versatilidad que desplegó durante su obra, no fue un lecho de rosas su ingreso al mundo del arte. Tras dos intentos fallidos logró acceder a la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde permanece como alumno entre 1927 y 1931. Y logra una distinción en la asignatura Pintura de paisaje y al aire libre.

En 1932 participa por primera vez en una exposición colectiva de alumnos de la Escuela de Bellas Artes, con la obra La pareja. Realiza diversos viajes a París, donde se pone en contacto con otros artistas españoles, como Picasso, Manuel Ángeles Ortiz, Vázquez Díaz, Miguel Villá, de quienes se verá influenciada de manera notoria.
En 1942 realiza su primera exposición individual en la Galería Biosca de Madrid. Mantuvo una estrecha relación con Eugenio D´Ors, quien se convirtió en un admirador de su trabajo, lo mismo que el escritor y Nobel Camilo José Cela. Zabaleta expuso a lo largo de los años cuarenta y cincuenta en diversas ciudades españolas y de otros países, combinando la presentación de obras en exposiciones colectivas con otras individuales. El 24 de junio de 1960, fallece en Quesada, su ciudad natal, a consecuencia de una hemorragia cerebral.
Cada obra seguía una minuciosa y rigurosa planificación, al punto que sobre su ejecución decía: “Cualquiera de mis obras es objeto de meditación y lo más preocupante para mí, dedicándole más tiempo a organizarlo que a pintarlo”. La obra de Zabaleta se ha incluido dentro del realismo expresionista español, que se inicia con Goya, continúa con Nonell y Gutiérrez Solana.

Nocturno desnudo, cuyas dimensiones son 81 centímetros de alto y 150 de ancho, es considerada una de las obras antológicas del artista no solo por su innegable belleza, sino por su notoria influencia cubista, más sintética, alejada de los rígidos presupuestos iniciales de este movimiento y atemperada por la luminosidad y el color de impresionistas y fovistas.
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