
La firma de la artista se lee en el borde del espejo, una delicadeza de la francesa Berthe Morisot (1841-1895), una de las fundadoras del impresionismo y una de las grandes artistas de todos los tiempos. Muy cercana a Degas, Manet y Renoir, Morisot participó en siete de las ocho exposiciones colectivas que hizo el movimiento en el Salón de París y este cuadro que hoy elegimos para compartir y en el que trabajó durante cinco años fue presentado en público en la quinta edición, en 1880. El único año que no expuso en el Salón fue el año en que fue madre.
Hija de una familia de la alta burguesía, educada en el gusto por las artes y la música, Berthe Morisot era nieta del famoso pintor rococó Jean-Honoré Fragonard (1732-1806). Junto con su hermana Edma, se inscribieron en la Escuela de Bellas Artes de París, adonde asistieron entre 1856 y 1859. Ambas estudiaron un año con Camille Corot, de la Escuela de Barbizon, quien influyó en Berthe de manera determinante y por quien fue instruida en la técnica del plain-air, o pintura al aire libre. En 1868, Berthe conoció al llamado “pintor de la vida real”, Edouard Manet, quien se convirtió en su consejero y gran amigo. Fue mientras trabajaba como copista en el Louvre, cuando un señor con barba se le acercó pidiéndole si podría posar para él: era Manet. Así Berthe fue protagonista de varias de sus pinturas -algunas muy conocidas, como El balcón- y tiempo después se casó con el hermano menor del pintor, Eugène, con quien tuvieron una hija, Julie, quien también fue pintora y coleccionista de arte.
Mujeres y niños, paisajes y naturalezas muertas pueblan las pinturas de la artista, quien tuvo particular interés en retratar interiores y escenas domésticas y de vida cotidiana, como puede verse en En el comedor, que pertenece a la colección de la National Gallery de Washington. La protagonista es una de las jóvenes que trabajaban en casa de los Manet-Morisot en la rue de la Villejuste, situada en el comedor familiar iluminado por un amplio ventanal.
Su técnica es de las más virtuosas del grupo de los impresionistas: empleaba una pincelada rápida y empastada en la que los trazos parecen tomar direcciones opuestas. El modo en que Morisot manejaba el pincel -esas pinceladas cortas y rápidas- y su preciosista trabajo con la luz llevó a algunos críticos a señalar que ella fue, tal vez, la mayor representante del impresionismo como escuela.

Mujer en su toilette pertenece a la colección del Art Institute de Chicago y es una de las obras más famosas de la artista. En ella aborda un tema frecuentado por otros impresionistas -el final del día, la intimidad del baño y los rituales de limpieza de una mujer- aunque pocas veces el tópico fue tratado por artistas mujeres, posiblemente por sus connotaciones eróticas y voyeuristas. Delicada y sugerente, la protagonista del cuadro no muestra su rostro y el espejo, gran protagonista, está ahí solo para ella y no para compartir su imagen. El juego de grises, lilas, rosa, azul blanco y lavandas compone una suerte de fascinante poema visual. Es conocida su predilección por los colores claros y por el sutil manejo del blanco.
Relegada al lugar tradicionalmente menor de las mujeres en el arte, Berthe Morisot pintaba la inmediatez, aquello que veía, igual que sus pares varones, pero en esos tiempos en los que a las mujeres solas les estaba vedado el ingreso a determinados espacios, lo inmediato para ellas era el espacio doméstico. Un círculo vicioso por el cual fue relegada en términos de la historia del arte, pese a la popularidad de su obra -llegó a vender más cuadros que Monet, Sisley o Pisarro-, y a que fue ella quien llevó el impresionismo a los Estados Unidos, al tiempo que consiguió exponer individualmente. Su primera exposición individual se celebró en la galería Boussod y Valadon en 1892, y fue un rotundo éxito.
Berthe Morisot murió tres años después de enviudar, en 1895, a los 54 años, por una congestión pulmonar. Admirada por sus pares, al año siguiente, sus amigos artistas, incluyendo Degas, Renoir, Monet y el poeta Mallarme, organizaron la primera exposición retrospectiva de su trabajo de Morisot, para la que consiguieron reunir 380 de sus pinturas.
SEGUIR LEYENDO:
Últimas Noticias
Jacques Lacan y su refundación del psicoanálisis: el lenguaje como eje de la identidad moderna
El analista y filósofo francés reinventó la herencia freudiana al situar el lenguaje en el centro del inconsciente, estableciendo un puente entre la clínica, la filosofía y el debate intelectual

Sofía Balbuena, flamante ganadora del premio Ribera del Duero: “La literatura rompe con la lógica de un reel de 30 segundos”
La escritora argentina residente en Madrid acaba de obtener uno de los galardones más destacados del panorama narrativo hispanoamericano. “Creo que todavía sigo en shock”, confiesa

Una carta de Monet revela las dificultades económicas del movimiento impresionista
El manuscrito, dirigido a un hermano de Édouard Manet, describe cómo el creador de "La Japonaise" gestionó recursos y refleja la búsqueda de estrategias para sostener su producción artística durante el siglo XIX

Banksy: todo lo que hay que saber sobre los esfuerzos por revelar su identidad
La enigmática identidad del autor de las obras de arte urbano más famosas del mundo, fue revelada luego de una exhaustiva investigación ¿Qué cambia para él a partir de ahora?
Maternidad, emociones y amistad: la obra “Secretos de un vínculo” convierte la crianza en poesía y teatro
La pieza, basada en el libro “Emociones de la Maternidad”, se presenta en el Border Teatro


