La belleza del día: “Sol ardiente de junio”, de Frederic Leighton

En tiempos de incertidumbre y angustia, nada mejor que poder disfrutar de imágenes hermosas

"Sol ardiente de junio" (1895), de  Frederic Leighton. Pintura al aceite (1,2 m x 1,2 m), en el Museo de Arte de Ponce, Costa Rica
"Sol ardiente de junio" (1895), de Frederic Leighton. Pintura al aceite (1,2 m x 1,2 m), en el Museo de Arte de Ponce, Costa Rica

En Sol ardiente de junio una mujer joven, ataviada en un vestido naranja, duerme profundamente sobre un banco de mármol, con un mar que refulge detrás. La pintura, realizada en 1895 por el británico Frederic Leighton fue despreciada en su época, considerada una pieza ornamental de mal gusto y terminó en una tienda de segunda mano de Londres hasta desaparecer.

La modelo fue Dorothy Dene, una reconocida actriz inglesa de entonces y modelo de varias obras del pintor prerrafaelita. Otros pintores como John Everett Millais y George Frederic Watts también contaron con Dene como modelo, a quien Leighton llamaba “la única mujer en Europa”.

La historia de su regreso a la escena del mundo del arte es casi mítica. En 1962, un trabajador halló la pintura dentro de una chimenea cuando realizaba refacciones, la separó y la llevó a una tienda de arte, recibió 60 libras.

Intentó conseguir un precio mejor, pero en ese momento a nadie le interesaba el arte victoriano, con ese costado sentimental que era ridiculizado por las tendencias modernistas y del Pop, por lo que el dueño del negocio incluso consideró que pagaba de más.

De hecho, al comerciante le interesó más el marco dorado con el que venía la obra, y lo vendió por separado para recuperar algo de su mala inversión hasta que el destino llevó a Jeremy Maas, comerciante de arte inglés e historiador del arte, mejor conocido por su experiencia en pintura victoriana, quien ofreció la obra a cuanta galería pudo, siempre siendo rechazado.

La obra fue subastada por su precio de reserva mínimo, unos USD 140 dólares, el equivalente de $840 dólares en los precios actuales. Finalmente Luis A. Ferré, un industrial latinoamericano que había armado un museo en Puerto Rico, la encontró en un rincón de una galería de Amsterdam por unos USD 10 mil.

La pieza se convirtió en el máximo atractivo del Museo de Arte de Ponce, y en todo un atractivo turístico internacional. Se realizaron impresiones que comenzaron a venderse en todo el mundo, y su imagen apareció desde en tazas a camisetas. En una década, había recaudado muchísimo en regalías y fue reconocida como una obra esencial de la pintura victoriana y prestada para múltiples exhibiciones alrededor del mundo.

La pintura fue homenajeada en una canción de Paul Weller en su álbum Stanley Road, y también por el cantante Luis Miguel en su video musical para la canción Amarte es un placer”. En 2013, Jessica Chastain apareció en la portada de Vogue representando a la obra.

Frederic Leighton fue un pintor y escultor inglés, de una familia acaudalada. Tuvo los títulos de Barón, Baronet, Caballero Bachelor y hasta presidió la Royal Academy. Cuando pintó Sol ardiente de junio sobre el final de su vida jamás pensó que se convertiría en una de las obras más importantes de la pintura británica; bueno, nadie en su época lo hizo.

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