
La distancia entre los grandes maestros del arte y los millones de personas sin acceso a los museos en medio de la pandemia ya no se cuenta en kilómetros, sino en un puñado de megabytes. Uno de los cinco museos más visitados del mundo, la National Gallery de Londres, se ha sumado a una broma que ha cobrado importancia en las redes sociales. Los empleados de la institución reproducen desde su casa, con simples objetos de uso cotidiano, las obras que, al igual que el público, permanecen encerradas a la espera de mejores días.
En este periodo de cuarentena, el arte tiene que reinventarse. A mediados de marzo, una cuenta Instagram holandesa inventó el desafío “Tussen Kunst & Quarantaine” (entre arte y cuarentena), que consiste en reproducir en casa obras de arte. El desafío fue pronto retomado por el Rijksmuseum de Ámsterdam y el Museo Getty de Los Ángeles, que animó a los usuarios de redes sociales a involucrarse. La idea evolucionó tan rápidamente que la gente comenzó a referirse a ella como el “Getty Museum Challenge”.

La National Gallery de Londres, que por otra parte ofrece clases y conferencias en línea, se ha sumado al desafío: el personal del museo reproduce cuadros que se encuentran en la famosa galería, con lo que tienen a su alcance.
Entre otros, Emily, conservadora, recreó con su familia en La cena de Emaús de Caravaggio, 1602, con la técnica del claro-oscuro. Andrew, el fotógrafo del museo, hizo el Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa, obra maestra del holandés Jan Van Eyck, de 1434.

Lawrence Chiles, jefe de los servicios digitales del museo, recreó Una familia campesina a la hora de comer (aprox. 1655), del también holandés Jan Steen. “Siempre buscamos formas de conectar al público con la colección, y la recreación de las pinturas fue una forma inmediata de hacerlo”, explica. Además, recrear estas obras “permite entender cómo se construyeron y ciertamente nos hizo pensar de manera creativa para encontrar la fórmula correcta”.
La National Gallery, que tiene una audiencia virtual de 10 millones de personas al año, ha visto cómo la demanda se ha disparado en su sitio web en las últimas semanas. En comparación con el mismo período del año pasado, hubo un 1.985% más de visitas, informa Vivian Oswald, corresponsal de RFI en Londres.

Con las puertas cerradas al público durante más de un mes, paradójicamente, estas instituciones que hasta hace unos años parecían inmutables en el tiempo nunca han estado tan cerca de la sociedad. Se han sumergido en la era digital, buscando maneras de atraer a los internautas en medio de tanta información y distracción. Y si bien la interacción por Internet no remplazará la venta de entradas en la taquilla, podría, incluso después de la cuarentena, convertirse en una fuente de recursos.
Las reproducciones de las obras de la National Gallery pueden verse en la cuenta de Twitter del museo, o bajo el hashtag #betweenartandquarantine, que cualquiera de nosotros puede utilizar para hacer sus propias versiones de las obras.

Pubicado originalmente en RFI.
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