Elvis Presley en Alemania (Foto: especial)
Elvis Presley en Alemania (Foto: especial)

Llega un momento en la vida de un hombre en la que debe cumplir con sus deberes cívicos. Así lo entendió Elvis Presley cuando, a fines de 1957, recibió la carta que lo convocaba a hacer el servicio militar obligatorio. Estaba en la cúspide, se había convertido en la estrella más grande de su generación y era el ídolo de la juventud, pero decidió hacer la conscripción como una persona normal. Fueron dos años, entre 1958 y 1960, en los que el Rey del Rock hizo una pausa en su carrera para servir a su país.

Cuando Elvis cumplió los 21 años el 8 de enero de 1956, sabía que podía ser llamado por las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos en cualquier momento. Finalmente recibió la notificación cerca de la Navidad del año siguiente, pero previo pedido de autorización al Pentágono inició su entrenamiento recién en marzo del ‘58 porque estaba comprometido con la producción de la película King Creole.

La intención inicial de la cúpula del ejército era que el músico formara parte de las llamadas Fuerzas Especiales y su función iba a consistir principalmente en brindar shows para los soldados, como solían hacer las estrellas en ese momento. Sólo tendría que hacer seis meses de entrenamiento básico y actuar frente a los marines cuando el gobierno se lo requiriera. Pero su manager, el Coronel Tom Parker, se negó rotundamente. Los shows que hacían los artistas para las tropas eran grabados y vendidos a los canales de televisión y todas las ganancias eran destinadas a la armada. Parker no estaba dispuesto a que su cliente actuara gratis, y menos aún que una performance suya sea televisada sin cobrar un dólar. No, Elvis debía cumplir con el servicio militar de manera regular sin ningún privilegio especial.

Elvis Presley (Paramount/Kobal/Shutterstock)
Elvis Presley (Paramount/Kobal/Shutterstock)

Presley tomó la noticia con disgusto, pero aceptó los argumentos de su manager, que veía la conscripción como una forma de lavar su imagen. Si bien para los jóvenes Elvis era un modelo a seguir, los adultos lo veían como una amenaza, un rebelde que atentaba contra las buenas costumbres con sus movimientos de cadera, considerados sexualmente explícitos y vulgares. Cumpliendo con su deber patriótico como cualquier persona, aducía el Coronel, sería visto por toda la sociedad como un héroe y regresaría a los escenarios con una popularidad aún mayor. En cambio, tener un trato preferencial aumentaría el enojo de las familias norteamericanas, ya que no iba a ser justo que él, por el mero hecho de ser famoso, no fuera sometido al mismo régimen que los demás chicos de su edad.

Lo que más le preocupaba a Elvis era lo que iba a suceder con su carrera luego de estar dos años en el ejército. Temía que ese tiempo fuera de la esfera pública arruinara su éxito y que la moda del rock and roll desapareciera, o aún peor, que el público se olvidara de él. Se aseguró de que su papel en King Creole fuera memorable para poder retomar la actuación a su regreso, pero también grabó material suficiente para asegurarse de que entre 1958 y 1960 siempre tuviera una canción nueva sonando en la radio.

El ingreso del Rey del Rock and Roll al servicio militar se hizo con bombos y platillos, aunque para sus fanáticos fue un golpe duro. Toda la prensa estuvo presente cuando Elvis se subió al micro que lo llevó a Fort Chaffee, Arkansas, junto con el resto de los reclutas. Allí recibió el clásico corte de pelo militar frente a las cámaras. A los cuatro días fue transferido a Fort Hood, en Texas, para completar su entrenamiento en la división de tanques. Las Fuerzas Armadas no pudieron tener a Elvis para entretener a las tropas, pero el seguimiento que hicieron los fotógrafos de sus primeros días les dio una publicidad sin precedentes.

(Shutterstock)
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En Fort Hood al cantante se le permitió instalarse en una casa cerca de la base con toda su familia e ir al estudio a grabar las canciones que serían lanzadas en los siguientes dos años.

Durante los primeros meses en el ejército, la salud de su madre Gladys se deterioró debido a que aumentó su ingesta de alcohol por el stress que le causó la conscripción de su hijo. El alcoholismo, sumado a una hepatitis, provocaron su muerte el 14 de agosto de 1958. Tenía tan solo 46 años. Elvis estaba devastado porque era la persona que más amaba en su vida. De hecho, sus primeras grabaciones fueron un regalo para ella, dos canciones que registró en un acetato en los estudios de Sun Records, donde lo descubrió Sam Phillips, el dueño del sello que al poco tiempo de escucharlo impulsó su carrera.

Cuando terminó su entrenamiento en los Estados Unidos, fue transferido a la Tercera División Armada (apodada la “punta de lanza”) en los cuarteles Ray Barracks, situadas en Friedberg, Alemania Occidental. El traslado al Viejo Continente fue en barco y antes de zarpar el Coronel organizó una despedida que incluyó fotógrafos, firma de autógrafos, una banda que en vez de marchas militares interpretó las canciones del Rey y una conferencia de prensa con afiches de reclutamiento de fondo que luego sería editada en vinilo bajo el título de Elvis Sails.

En Alemania, el músico pudo vivir fuera de la base, primero en hoteles y luego en una casa, junto a su padre, su abuela, sus guardaespaldas y su secretaria. Un lujo que solo una estrella de su calibre podía darse. Los fanáticos se agolpaban en cada uno de los lugares donde habitaba. En la residencia que ocupó en un pueblito cercano a la base llamado Bad Nauheim, todos los días firmaba autógrafos entre las 7.30 y las 8 de la noche. Tanto ese lugar como Friedberg hoy recuerdan la estadía del Rey del rock and roll con semáforos alegóricos en los que la famosa figura del Ampelmann que utilizan muchas ciudades alemanas fue reemplazada por la silueta de Elvis.

Por presión del sello RCA, el Coronel le envió un grabador para que registrara algunas canciones de forma casera. El sello temía quedarse sin material para editar y Parker se negaba a que el músico interrumpiera sus deberes para ir a un estudio. Presley grabó algunas versiones de hits contemporáneos y clásicos del góspel en la casa de Bad Nauheim, pero solo algunas vieron la luz de manera oficial en 1999 bajo el título de The Home Recordings. La mayoría circuló como grabaciones pirata.

En el ejército, Elvis cumplía sus tareas como cualquier otro y gracias a su buen desempeño llegó a ser nombrado sargento. Sin embargo, allí también agudizó su consumo de drogas. A los sedantes que tomaba le sumó anfetaminas que lo ayudaban a soportar la fatiga y que continuó consumiendo después de haber finalizado su reclutamiento.

Elvis Presley junto a Priscilla Ann Beaulieu, en el día de su boda en 1967
Elvis Presley junto a Priscilla Ann Beaulieu, en el día de su boda en 1967

Al no tener que vivir en los cuarteles, el cantante comía lo que quería, pudo comprarse autos deportivos, alquilar un piano, viajar a Munich y a París, presenciar un recital de Bill Haley & His Comets, tener innumerables citas y asistir a fiestas. En una de ellas, organizada en su propia casa, conoció a Priscilla Beaulieu, que en ese momento era una adolescente de 14 años. Era la hijastra de un oficial de la fuerza aérea norteamericana que se encontraba de servicio en la ciudad de Wiesbaden, a casi 70 kilómetros de Bad Nauheim. A pesar de que Elvis siguió saliendo con otras mujeres, con ella mantuvo una relación especial que continuó a la distancia cuando regresó a su país.

Tras un par de visitas, los padres de Priscilla permitieron que su hija se mudara a los Estados Unidos bajo la condición de que terminara allí el secundario y de que no viviera con Elvis sino en la casa del padre y la madrastra del músico. A pesar de eso, la joven pasaba mucho tiempo en la mansión de Graceland, en Memphis. Finalmente se casaron cuando ella cumplió los 21 años. El Coronel fue uno de los que presionó para que se concretara al matrimonio, ya que temía que su cliente fuera acusado de haber abusado de una menor y de esta forma destruir su carrera.

Parker se aseguró de que Elvis tuviera todo listo para un regreso triunfal, en marzo de 1960. El manager ya había arreglado todo para una nueva película. La preproducción de G.I. Blues, que se estrenó a fines de ese año, se hizo en Alemania, donde el director Norman Taurog filmó algunas escenas con el doble de Presley, ya que él recién se pudo incorporar al set cuando terminó el servicio militar.

Durante esos dos años de ausencia, sus canciones no dejaron de sonar. De hecho, en ese período diez de ellas llegaron al top ten de los rankings, como “Hard Headed Woman” y "A Big Hunk O’ Love”. Además, RCA editó varios compilados, entre ellos los exitosos Elvis’ Golden Records y 50,000,000 Elvis Fans Can’t Be Wrong. No había pasado un mes de su llegada y ya había vuelto a grabar un sencillo, “Stuck On You”, un rock and roll que fue directo al primer puesto de los charts.

Casi en simultáneo salió el álbum Elvis Is Back!, que representó una evolución en su sonido. Presley mejoró sus técnicas de canto e incursionó en el doo-wop y el pop vocal, que era la música que imperaba en esos años previos a la Beatlemania. El Coronel Tom Parker le había prometido que luego del ejército sería mucho más famoso y no se equivocaba: la mayor parte de sus simples más vendidos pertenecen a los años posteriores a esta época, entre ellos “It’s Now Or Never” y “Suspicious Minds”. Presley ya intuía que la primera etapa del rock and roll estaba llegando a su fin y con Elvis Is Back! logró una sofisticación que atrajo a un público adulto que ya no lo veía como un delincuente y que lo seguiría hasta el final de sus días, en los que el Rey se dedicaría de lleno a las baladas.

En el pop se puede estar en la cima y de un momento al otro ser completamente olvidado. En esa época las estrellas editaban canciones todo el tiempo para no desaparecer y aprovechar lo más posible su popularidad. La jugada del Coronel Parker de haber permitido que Elvis hiciera el servicio militar completo y se alejara dos años de los escenarios fue arriesgada, pero terminó rindiendo frutos. Logró que durante la ausencia del cantante su música siguiera vigente, consiguió que la revolución que había causado en los jóvenes se enfriara y lo trajo de nuevo a la industria del entretenimiento como un héroe nacional. Su éxito se mantuvo hasta mediados de los ‘60, cuando la Invasión Británica, con The Beatles al frente, dejó en evidencia que el nuevo estilo del Rey del Rock pertenecía a una generación más conservadora. Si bien el fuego se había apagado, Elvis Presley finalmente había conquistado a toda Norteamérica.

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