La secretaria nacional de Patrimonio del Ministerio de Cultura, Valeria González (Candelaria Lagos/Télam)
La secretaria nacional de Patrimonio del Ministerio de Cultura, Valeria González (Candelaria Lagos/Télam)

La secretaria de Patrimonio Cultural, Valeria González, comentó que uno de los objetivos principales de la gestión es que el Museo Nacional del Grabado, que funciona transitoriamente en la Casa del Bicentenario, tenga sede propia “fuera de la Ciudad de Buenos Aires”, con un destino posible en Rosario bajo el nombre de Museo Nacional de Gráfica, en el marco de una decisión que responde a “una mirada federal de la cultura”.

La Secretaria tiene a cargo todos los museos nacionales; los sitios arqueológicos declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco -material e inmaterial-; la Comisión Nacional de Museos y Lugares Históricos, como también la exportación e importación de obras de arte.

La funcionaria, que es historiadora del arte, docente universitaria en la UBA desde 1998 y especializada en arte contemporáneo internacional, fue durante dos años directora de la Casa Nacional del Bicentenario -hasta que fue desvinculada de dicha función en 2017- y hace dos meses fue elegida por el ministro de Cultura, Tristán Bauer, para quedar al frente del área de Patrimonio Cultural.

En los dos últimos años se desempeñó como secretaria de investigación del Instituto de Arte Mauricio Kagel de la Universidad de San Martín (UNSAM) y también es docente en la carrera de Artes electrónicas de la Universidad de Tres de Febrero (UNTREF) y en el Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES)-UNSAM. Desde su oficina en el Centro Cultural Kirchner (CCK) dialogó acerca de los objetivos de su gestión.

- ¿Con qué panorama se encontraron y que áreas fueron las más desprotegidas en la anterior gestión?

- La situación con la que nos encontramos de alguna manera fue resumida por el ministro Bauer en el título del documental Tierra arrasada, que tiene puntos de comparación con situaciones en otros lugares del mundo y momentos históricos en cuanto a los efectos de los programas de ajuste neoliberal. De algún modo tiene que ver con maneras distintas de pensar cuál es el rol del Estado en las sociedades hoy, en una economía global capitalista.

Cuando hay emergencias que apremian como el hambre, como este negro endeudamiento de la Argentina, podría parecer que la cultura es un asunto menos urgente, pero de ninguna manera menos importante. La cultura tiene que ser un medio para restablecer lo que el neoliberalismo erosiona, que es la autoestima de una comunidad de pertenencia.

(Candelaria Lagos/Télam)
(Candelaria Lagos/Télam)

-¿Qué resultados tienen del relevamiento realizado hasta el momento en las diferentes áreas?

- La situación es grave en todos los aspectos. Recibimos museos con enormes dificultades edilicias así como en cuanto a la conservación de su patrimonio y a las posibilidades de llevar adelante las programaciones, pero tenemos como enorme potencia y desafío de gestión, cuadros de trabajo absolutamente profesionales, comprometidos con los patrimonios que tienen como misión proteger y difundir.

Por esto, la primera etapa consiste en identificar a través de un diagnóstico las primeras urgencias a las que vamos a destinar nuestros fondos y en segundo lugar involucrarnos en volver a estimular y potenciar con programas de trabajo lo que llamamos sinapsis virtuosas de los equipos para potenciar los recursos humanos con los que contamos.

-¿Tienen prevista una sede para el Museo del Grabado y el de Arte Oriental?

- Uno de los principales objetivos es que el Museo del Grabado, que ha estado marginado por mucho tiempo, tenga el lugar que se merece, lo cual abarca un montón de cuestiones: una es tener una sede fuera de la Ciudad de Buenos Aires. La idea es convertir al Museo del Grabado en un museo de gráfica, porque son significantes sujetos a la historia, entonces si su objeto de memoria, de curaduría y exhibición va cambiando en el tiempo, no podemos quedarnos afincados a un significante que nos limita para representar la actualización de sus marchas y contenidos. Si los museos, que son lugares de memoria, no van a la par de la historia no pueden cumplir bien su función. De la misma manera, el Museo de Arte Oriental es una gran objetivo y es nuestra preocupación darle el lugar a este museo bastante olvidado.

-¿Cuál sería la sede de este museo?

-El sueño del ministro es que el Museo Nacional de Gráfica pueda tomar lugar no solamente en la ciudad de la bandera, en este año del bicentenario de la muerte de Manuel Belgrano, sino en lo que podríamos llamar la ciudad de la gráfica, que es Rosario.

Museo de Arte Oriental se encuentra en un espacio reducido del Museo de Arte Decorativo
Museo de Arte Oriental se encuentra en un espacio reducido del Museo de Arte Decorativo

- ¿Cuál es la situación del Museo Nacional de Bellas Artes en cuanto al espacio de conservación de sus obras?

- El Bellas Artes tiene un largo déficit en cuanto a metros cuadrados. Es un museo que funciona muy bien, tiene muy buenos equipos, de gran profesionalismo, y muchas veces vuelve posible lo que parece imposible.

Ahora que volvimos a integrar en la programación cultural a Tecnópolis y al CCK y dentro de éste también nuestra Secretaría de Patrimonio, nos hemos comprometido a colaborar en la programación de los pisos 6 y 7 del CCK y en este sentido proponemos a partir de mayo en la Gran Lámpara, corazón arquitectónico de estos pisos, una propuesta curada por Mariana Marchesi, en torno al acervo del Museo del Bellas Artes de las obras modernas y contemporáneas que hoy por hoy, por esta falta de espacio, no están siendo accesibles a los públicos argentinos.

La idea es crear una sinergia y ver cómo uniendo dos problemáticas encontramos una solución para volver accesible en este 2020, un patrimonio que no está visible para los argentinos, ya que las funciones principales del Bellas Artes tienen que estar cubiertas con las colecciones exhibidas en los últimos tiempos.

- ¿Hay algo que se pueda rescatar de lo realizado por la anterior gestión?

- Hay acciones puntuales que fueron positivas, sería muy tendencioso pensarlo de otro modo. Dentro de un contexto con el que uno puede no estar de acuerdo hay puntos muy positivos como el inicio de las obras en el Palais de Glace. También se avanzó en cuestiones de circulación de bienes, como exportaciones para exhibiciones temporarias de arte argentino y actividades en galerías de arte contemporáneo.

La temporalidad de la obra del Palais de Glace es larga, los plazos se estiran y resta conformar la viabilidad y factibilidad de etapas que se requieren para continuar y llegar a buen puerto en la consolidación de este proyecto.

Fuente: Télam

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