El documental dirigido por el director afroamericano Antoine Fuqua y producido por la megaestrella de la NBA LeBron James, cuenta la historia del mejor boxeador de todos los tiempos. Que a su vez, fue bastante más que eso.

Un joven afroamericano nacido y criado en el epicentro del racismo que se hizo a sí mismo con un inmenso talento, ego desmedido y una descomunal fuerza de voluntad para superar adversidades. La frutilla sobre el postre era su verba dulce, veloz, ocurrente. E inflamada si hacía falta. Muhammad Ali (Cassius Clay hasta 1964) fue, como él gustaba definirse, "el más grande". Una simplificación feroz y ciertamente escasa para explicar a un personaje central de la historia cultural del siglo XX. La película de Fuqua que está emitiendo HBO, no es la primera que aborda tamaña personalidad pero sí, tal vez, la más completa en contar una gran historia de vida: desde una infancia pobre y segregada en Louisville, Kentucky hasta el triste final dominado por el mal de Parkinson. En el medio, todo lo que se sabe de él. Y mucho más.

Con Malcom X en Harlem, NYC, 1964
Con Malcom X en Harlem, NYC, 1964

Nutrida de un formidable material de archivo compuesto por fotos, películas, programas de televisión y radio, el mayor mérito de la película es aproximarse a una autobiografía en la que "el más grande" es el narrador de su historia. El relato, por otra parte, hace foco casi exclusivamente en la carrera pública (no hay detalles de vida familiar, por ejemplo) del hombre en cuestión: tan hábil boxeador como declarante, capaz de golpear con las palabras tanto como con los puños. Una incesante jactancia y sus propias veleidades poéticas estaban inexorablemente relacionadas con sus talentos. Golpes y palabras le salían por igual a quien -también en sus palabras- "bailaba como una mariposa y picaba como una abeja". Así pegaba, así hablaba.

"Acordamos ser honestos sobre el viaje, su viaje. Eventualmente llegamos a una conclusión: tenía que ser su voz. Tenía que contar su propia historia; teníamos que evitar hablar de él tanto como sea posible, a menos que fuera él quien hablara. Hubo muchos documentales, bien hechos, pero nunca uno en el que Ali haya contando toda su historia", cuenta el director, en cuya extensa filmografía se destacan furibundas películas de acción como Día de entrenamiento y la saga El justiciero, protagonizadas por Denzel Washington, y una reciente remake del western Los 7 magníficos.

Una de las más grandes fotografías de la historia del deporte se produjo durante su segundo combate con Sonny Liston, 25 de mayo de 1965 en Lewiston, Maine
Una de las más grandes fotografías de la historia del deporte se produjo durante su segundo combate con Sonny Liston, 25 de mayo de 1965 en Lewiston, Maine

"Le pregunté a mi madre cuando fui a la iglesia el domingo: '¿Por qué todo es blanco? ¿Qué pasó con todos los ángeles negros?'". Silencio. Mirada de complicidad con el entrevistador. Y remate: "Los ángeles negros están en la cocina preparando leche y miel, me dijo mi madre". Esta es una cita audiovisual entre tantas que pueblan la película, alimentada por un total de más de mil horas de imágenes y testimonios a los cuales el director echó mano. Una muestra del particular talento discursivo de un boxeador único. Precisamente el encanto de este documental reside en proponerse (y lograr convertirse) como la versión definitiva de la vida de Muhammad Alí, superadora incluso de joyas como When we were kings -1996, ganadora de un Oscar, sobre la famosa pelea con George Foreman en Zaire, hoy República del Congo-, Facing Alí (2009, sobre sus adversarios) y I am Alí (2014, una recopilación de sus más famosas entrevistas).

El título mismo de la película revela uno de los puntos clave en la vida del triple campeón mundial de los pesos pesados, algo así como el rey de la selva en el polémico deporte de los puños. En febrero de 1967 mientras Ali castigaba a su oponente Ernie Terrell -quien había insistido en llamarlo por su nombre de nacimiento Cassius Clay– dominante y enojado sobre el ring le gritaba repetidamente "¡¿Cuál es mi nombre?!". El detalle central en esta anécdota es que pesar de que golpeó salvajemente a su adversario, Alí no pareció nunca buscar el knock out. El mensaje estaba claro.

Chicago, audiencia pública con la comisión de boxeo del estado de Illinois, para pedir la recuperación de su licencia de boxeador, en 1966
Chicago, audiencia pública con la comisión de boxeo del estado de Illinois, para pedir la recuperación de su licencia de boxeador, en 1966

El cambio de nombre por su nueva creencia religiosa, revelado al mundo en la mañana siguiente de su primera consagración como campeón frente a Sonny Liston, es uno de los hitos en el relato. "Cassius Clay es un nombre de esclavo. No lo elegí y nunca lo quise. Soy Muhammad Alí, un nombre libre -que significa devoción por Dios. Le insisto a la gente que me llame así cuando me hable", declaró en pleno control de sus palabras. La biografía mantiene un curso cronológico que aborda otros episodios centrales de su vida, como la negativa a enrolarse en el ejército de los Estados Unidos para combatir en Vietnam, y la pérdida de su licencia de boxeador y por consiguiente del título mundial, que le valieron años de pleitos judiciales y ostracismo deportivo. Para volver a conmover al mundo en 1974, en pleno corazón de África, cuando recuperó en el ring aquello que le habían quitado en un escritorio.

La segunda parte, inevitablemente, aborda la decisión de Ali de continuar peleando incluso cuando sus habilidades físicas ya estaban disminuyendo notablemente. En ese sentido, el documental deja que las imágenes hablen por sí solas: el deterioro resulta evidente por ejemplo en la entrevista brindada al presentador Ed Bradley del famoso programa 60 minutos. Allí afirma no quiere que la gente diga "Pobre Ali, luchó demasiado tiempo". Sin embargo, la evidencia de esa realidad parece inevitable, y el material alentador hacia el final que destaca los esfuerzos caritativos de Ali, no puede contrarrestar el aspecto melancólico de un final que se acercaba, hasta su muerte ocurrida en 2016.

Conferencia de prensa en su campo de entrenamiento, Deer Lake, Pensylvannia, 1974
Conferencia de prensa en su campo de entrenamiento, Deer Lake, Pensylvannia, 1974

Palabras, política y religión al margen, el extenso material documental sobre Alí, el boxeador campeón, es una delicia para sus fanáticos. Están contadas con lujo de detalles el legendario triunfo contra Sonny Liston (cuando la cátedra ni nadie creía que podía vencerlo) y las grandes batallas contra Joe Frazier y Ken Norton. E incluso hay un generoso tramo dedicado a otras peleas de la carrera de Alí, entre ellas la que libró contra Oscar "Ringo" Bonavena en diciembre de 1970 -un hito en la historia de la televisión argentina, con casi 80 puntos de rating. Es graciosa la escena de la conferencia de prensa previa al combate, en donde el ídolo de Parque Patricios lo chicanea en limitado pero efectivo idioma inglés sobre la cuestión Clay/Alí y también sobre Vietnam.

En todo momento Fuqua ofrece una emocionante visión de las hazañas atléticas de Alí, incluso mostrando su lado tierno (antes que bufonesco). Y si bien está demasiado cerca de coincidir con el grandioso retrato socio-cultural de When We Were Kings, el segmento dedicado al mítico "Combate en la selva" (Rumble in the Jungle, más enfático por el juego de palabras en su idioma original) contra George Foreman, se resuelve con gran eficacia narrativa. Esto sucede a lo largo de los 185 minutos, en donde las imágenes, las palabras y la música -original, compuesta por el pianista brasileño Marcelo Zarvos– se combinan para un embriagador viaje a través de una vida fascinante.

 

*"What's My Name? | Muhammad Ali" parte 1 se emitirá el lunes 26 de agosto a las 15.42 hs; jueves 29 a las 17.45 hs. y el jueves 5 de septiembre a las 5.45 hs. "What's My Name? | Muhammad Ali" parte 2 se emitirá el martes 27 de agosto a las 15.46 hs.; viernes 30 de agosto a las 17.45 hs y el jueves 5 de septiembre a las 7 hs. Está a disposición también en la plataforma digital HBO GO.

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