Barenboim y las denuncias de maltrato a los músicos: "Si tengo mal carácter, lo tengo hace mucho tiempo, ¿por qué ahora?"

En Berlín, el gran músico argentino israelí respondió a las denuncias divulgadas en los últimos días y dejó traslucir que en cierto sector hay malestar por su larga permanencia como director de la Staatskapelle y sus peleas por conseguir más fondos

Guardar
Google icon
(Martín T. Raggio)
(Martín T. Raggio)

Berlín, especial. "Si tengo mal carácter, lo tenía hace seis meses, seis semanas, seis años… ¿Por qué ahora? La única pregunta que yo me puedo hacer es: ¿por qué ahora? No si es justo o no. Eso es otro tema". En una larga conversación en Berlín, en el marco de la presentación del Festival que vendrá a ofrecer en la Argentina a partir de julio, Daniel Barenboim se explayó sobre muchos temas musicales y políticos, personales y filosóficos, y también respondió a acusaciones. La rueda de prensa, concedida a medios de la Argentina, tuvo lugar en la Academia Barenboim-Said. La charla se dio en el contexto algo enrarecido por las denuncias de presuntos maltratos a músicos alemanes por parte del pianista y director argentino-israelí. La situación se vuelve algo más compleja por el hecho de que esos músicos integraron la Staatskapelle Berlin, orquesta que Barenboim dirige de manera vitalicia desde el año 2000. La Staatskapelle es la Orquesta Estatal del Teatro de la Ópera de Unter den Linden, teatro en donde Barenboim también oficia de Director Musical.

Por primera vez, las denuncias tomaron carácter público en un programa de la emisora BR-Klassic, semanas atrás, cuando varios músicos decidieron exteriorizar una serie de críticas y reproches contra el maestro. Entre ellos, estaba el trombonista Martin Reinhardt –que compartió 13 años en la Staatskapelle– y el percusionista Willy Hilgers, que formó parte de sus filas entre 1998 y 2013. Tiempo antes, el 6 de febrero, la revista digital VAN publicó un largo artículo, donde incluso aludía a ataques físicos por parte del director: en ese caso, se trataba de fuentes anónimas que se presentaron como músicos y antiguos miembros de la Orquesta. Muy pronto el asunto adquirió relevancia internacional y los responsables del Teatro de la Ópera tuvieron que emitir un comunicado oficial. Por su parte, la Junta Directiva de la Orquesta expresó su respaldo al Director.

PUBLICIDAD

Barenboim en Berlín, con el secretario de Medios Hernán Lombardi (Martín T. Raggio)
Barenboim en Berlín, con el secretario de Medios Hernán Lombardi (Martín T. Raggio)

Lejos de evadir la cuestión, por primera vez Daniel Barenboim aclaró ante los medios argentinos su postura frente a estas acusaciones. En una conversación que, en lo fundamental, giró en torno de cuestiones más gratas, el maestro respondió las inevitables preguntas sobre los supuestos abusos con tono reposado. Lo que verdaderamente estaría detrás de estas acusaciones –argumentó–es su extensa lucha para obtener más fondos para la Orquesta que dirige desde hace casi 30 años y cuyo nivel de excelencia tanto contribuyó a consolidar.

"Es muy simple", sostuvo. "A mí la orquesta –el Teatro– me contrató en 1992. La orquesta me eligió director principal de por vida. ¡A lo mejor no se imaginaron que iba a durar tanto! (Risas). Pero son ya 28 años y todo el mundo sabe que yo estoy negociando ahora la renovación del contrato. (NdR.: su actual contrato finaliza en 2022.) Y yo creo que hay fuerzas que no lo desean –algo que es perfectamente aceptable–. Si la razón que lleva a hacer todo eso es mi carácter malo, no es algo que haya empeorado tanto en los últimos meses o semanas. Si tengo mal carácter, lo tenía hace seis meses, seis semanas, seis años… ¿Por qué ahora? La única pregunta que yo me puedo hacer es: ¿por qué ahora? No si es justo o no. Eso es otro tema. Pero ¿por qué ahora? Y no hay ningún otro elemento nuevo, salvo éste de la renovación del contrato. Yo luché mucho por la posición del Teatro y de la Orquesta desde el 92".

PUBLICIDAD

El mesurado escepticismo que Barenboim, en otro recodo de la charla, expresó en torno al movimiento "#MeToo" tal vez podría aplicarse a su propia situación respecto de estas denuncias: "La justicia es exactamente lo contrario de las redes sociales. En la justicia, uno es inocente hasta que se compruebe la culpabilidad. En las redes sociales ocurre exactamente al contrario: te acusan y ya está. Y es muy difícil comprobar la inocencia. Y eso es una campaña hecha ahí… Pero créanme: no es algo que ocupe mis pensamientos".

"La música no es una profesión", recalcó por otra parte. "La música es una forma de vivir, para la cual hace falta profesionalismo, que es una cosa muy diferente. Y en esta Orquesta que yo pude formar durante 28 años hay un espíritu –algo de ese modo de vida– que es único para mí: un espíritu que yo no encontré en otras orquestas. Desde el primer día, cuando me eligieron director vitalicio, siempre les dije: 'Yo me quedo todo lo que haga falta, mientras tenga la fuerza física. No quiero quedarme aquí por lealtad nomás'". También se refirió a lo que quizás algunos podrían opinar: "Antes Barenboim tenía mucha energía, era muy bueno, pero ahora no nos podemos deshacer de él". Y concluyó: "Yo no quiero eso. También puede ocurrir que la Orquesta no desee prolongar más el vínculo: si llega ese día, yo al día siguiente me voy sin el menor problema".

Con minuciosidad, Barenboim repasó la historia de la Staatskapelle Berlin y de su destino durante el siglo XX: desde antes del nazismo, pasando por la Alemania dividida por el Muro y la época de la Reunificación. Ese relato apuntó a enfatizar el tesón con que el director combatió siempre con el propósito de mejorar los salarios de los músicos: una lucha que se remonta a fines de 1991, cuando llegó para asumir la dirección. Pero el ímpetu de ese combate generó resistencia en muchos de sus colegas y subordinados: "Como podrán imaginarse, esa lucha diaria no sólo me creó amigos. Yo siempre estaba diciendo: 'La Staatskapelle se volvió una de las más grandes orquestas del mundo, pero no puede ser que tenga que competir –financieramente– con otras pocas orquestas de ese nivel'".

(Martín T. Raggio)
(Martín T. Raggio)

Por si fuera poco, Barenboim no se privó de criticar públicamente el monto de dinero que les fuera asignado luego por un contrato algo engañoso entre el Gobierno Federal y la ciudad de Berlín: "Eso tampoco me consiguió más amigos. Todo eso, y el hecho de que yo permanezca el tiempo de un contrato más… Imagínense: ya están hartos de mi lucha, desde 1992. ¡Llevo 28 años con esto! Pueden ser sólo esos elementos los que llevan a cierta gente a no querer que me quede. Porque nadie pone en duda mi talento musical ni los resultados que he conseguido. Y como dije: si tengo mal carácter, lo tengo desde hace mucho tiempo. Voy a cumplir 77 años, no es cosa nueva".

 

SEGUIR LEYENDO:
Kew Gardens: arte y naturaleza en el Jardín Botánico más fabuloso de Inglaterra

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD