Por Magela Demarco

“Un papá con delantal” (Ediciones Bellaterra), de Magela DeMarco, ilustraciones de Andrea Bianco
“Un papá con delantal” (Ediciones Bellaterra), de Magela DeMarco, ilustraciones de Andrea Bianco

Un papá con delantal surgió como respuesta a las desigualdades diarias que solía ver tanto fuera de mi círculo como dentro de mi propia familia e incluso en mí misma.

Por eso me gustó esto de jugar con la idea de que sea un señor, que se llama Amador, la persona que la mamá de esta historia contrata para que la ayude con las tareas del hogar. Porque es algo que no pasa en la realidad, o al menos en Argentina, donde todas las personas que uno contrata para trabajar son mujeres. Y, a decir verdad, son contados con los dedos de las manos los hombres que barren, pasan el trapo, hacen las camas, limpian los vidrios, lavan la ropa, ordenan la casa, hacen las tareas con las hijas y los hijos, los/as llevan al médico… A lo sumo hacen una cosa o dos cosas de todas esas, pero la mayoría las seguimos haciendo las mujeres, además de salir a trabajar, claro.

Y el problema es que hablamos de igualdad de género pero muchas veces son y somos —porque me tengo que hacer cargo de mis mecanismos machistas internalizados producto de años y años de haber crecido y aprendido dentro de una cultura patriarcal— las propias mujeres (y los hombres) quienes reproducimos estructuras androcéntricas, desiguales y arcaicas.

¿Cómo criamos a nuestros hijos y a nuestras hijas? ¿De igual manera? ¿O las nenas siguen siendo las que llamamos al momento de tener que poner la mesa? Mientras los hombres se quedan sentados hablando, como si nada, sin atinar a levantarse para hacer su parte… ¿Por qué en la mayoría de los casos solo somos las madres las que armamos el chat del colegio de nuestros hijos e hijas y no los padres? O si llegan a armar un chat de padres es, en su mayoría de las veces, para arreglar el horario del partido de fútbol y/o pasarse fotos de mujeres desnudas.

Tal vez, hasta lo hacemos (hombres y mujeres) sin ser conscientes, pero da igual, porque reproducimos las conductas machistas en nuestros hijos… e hijas. Conductas desiguales, inequitativas, injustas que tan mal nos hacen a todas y a todos, porque no puede haber buenas y sanas relaciones entre las personas si estas no son equilibradas.

Y elegí contar la historia a través del humor, desde los ojos de una niña, que se pregunta algunas cosas y nos invita a cuestionarnos la división de algunos roles arcaicos que todavía existen entre hombres y mujeres. Y a poder ver las diferentes formas en que las mujeres criamos a nuestros niños de nuestras niñas (y después nos quejamos). Muchos de mis cuentos los elijo contar desde el humor. Me gusta escribir desde ahí, porque creo que es una de las mejores vías de comunicación y de llegada. A mí, los mensajes con humor, me llegan mejor. Y creo, además, que la vida sin humor sería terrible. La insensatez, la crueldad y las contradicciones humanas a veces son tan imposibles de entender y tan atroces que si no las intento abarcar desde ahí o desde el sarcasmo (cuando escribo para adultos) me tengo que poner a llorar, y gritar: "Paren este mundo que me quiero bajar".

Al comienzo el cuento se llamaba: Un papá con el delantal bien puesto. Pero José Luis, el editor de Bellaterra, me aconsejó acortarlo. Y así quedó: Un papá con delantal. Creo que fue una decisión muy acertada. El hecho de que un hombre se "ponga el delantal" simboliza la distribución equitativa de las tareas del hogar, que son abundantes, llevan mucho tiempo, no son para nada reconocidas y siempre quedan a cargo de nosotras.

Solo espero que el cuento sea una lupa más, que permita alumbrar con nuevas miradas estas cuestiones. "Empezar a mostrar es empezar a poder ver". No es mía la frase, está en el libro Cómo criar hij@s no machistas, pero me gusta mucho, porque creo que es un paso hacia adelante, para poder comenzar a concientizar las cosas que están naturalizadas y que, sin embargo, no tienen nada de natural. Así que para estas Fiestas voy a brindar para que haya menos machirulos y más hombres con delantal.

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