"Trashumancia", una muestra fotográfica que expone el pastoreo itinerante en el Sur

Con imágenes capturadas por Agustín Mercado y textos de Emmanuel Taub, la muestra recorre la cotidianeidad de la faena errante en la Patagonia. La exposición se inaugura el martes 5, en la legislatura provincial de Neuquén

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Fotografías de Agustín Mercado
Fotografías de Agustín Mercado

Por Emmanuel Taub

Salir a la meseta como quien sale a una batalla por la subsistencia. En realidad, toda salida del hogar es una batalla: contra el tiempo, contra el clima, contra el animal, contra uno mismo. Salir de la casa, salir a la vida. La trashumancia es la huella presente de una tradición que nunca ha dejado de pasar. Caminar como un tránsito, entre territorios ante los avatares del tiempo; la herencia de los padres y de los padres de los padres: trashumancia, transformación, transferencia. El hombre ante el desgarramiento del terruño, el hombre ante un tiempo que se renueva a cada instante junto al andar cansino del animal. El hombre ante su animalidad, y la creación.

Hacerse adulto junto a los perros. Cambiar de piel y de tierra entre los chivos y los perros, entre los árboles que a lo lejos se confunden con el horizonte y la montaña. ¿Quién es el adulto, el hombre o el perro? ¿Quién sigue a quién? En la errancia del pastoreo el perro también es hombre. Hacerse adulto sin perder el asombro, ese sentido diminuto que nos salva del exceso de realidad, del arrasamiento de lo real.

El hombre y el animal, la bestia y la bestia. La animalidad del campo, del cuerpo, de la intemperie. Por la soledad de la precordillera caminan los trashumantes junto a los chivos de un lado a otro, siguiendo el ritmo de su naturaleza. La errancia del pastoreo, del ir y venir entre los animales, es una forma de vida. Una errancia que no es errática, sino que es movida por la necesidad: la trashumancia es la persistencia de la naturaleza animal en la vida humana, la vigencia de la tradición en el centro de un mundo ultramoderno. La errancia es la convivencia con el otro animal, que es otro y es uno mismo; que es el espejo que nos recuerda nuestra propia animalidad.

Comienzos del siglo XX: una cabeza en cada tumba, pero cada cuerpo junto a la cabeza del otro. ¿Dónde se hallaba la cámara enterrada? ¿En cuál de las tumbas? ¿Junto a la cabeza del fotógrafo y el cuerpo del peón, o junto a la cabeza del peón y el cuerpo del fotógrafo? Qué importa. Enterrada la vieja máquina fotográfica con las almas que robó. Enterrada la cámara fotográfica junto a los cuerpos sin cabeza, y ya sin alma.

Fijar la expresión, mostrar el mundo, detenerlo. Ver tu imagen en el papel es como mirar tu alma. Qué más hermoso que poder dejar una parte de tu alma en la historia. Capturar el instante, las huellas en las mejillas gastadas por el tiempo. La sonrisa del triunfo y de la derrota. El paso de los días en la inmediatez del momento. El ojo, la cámara, el otro. La fotografía es un juego de imágenes entre lo que somos y lo que creemos ser. Una imagen plasmada en la eternidad del ojo ajeno que mira con asombro.

El tiempo nos vuelve una foto en blanco y negro. El tiempo es el tiempo del ojo en el espacio. Qué es la fotografía, por suerte, si no la detención del alma en el instante. Robar el alma también es mostrarla, y exhibir el alma es un trabajo de preciosismo inigualable. La fotografía nos permite comprender que el alma existe, y que se puede detener y llevarla hacia el frente de la existencia.

Walter Benjamin escribió que "la diferencia entre la técnica y la magia no es más que una variable histórica". Lo que fue magia para los Antiguos es imagen para los Modernos. Todo lo que vuelve existente lo in-existente también es magia. Esa foto que enseña el otro rostro, lo que desconocemos de nosotros mismos. Las expresiones y los gestos que nos constituyen. En la fotografía somos pura subjetividad: máscara develada.

El paisaje es una pintura móvil. Nada tiene un lugar o un porqué en el espacio de la intemperie. Entre los cardos y los arbustos, los chivos, los perros y los hombres se vuelven parte de esa naturaleza salvaje y desolada del mundo. Por un instante, la trashumancia es la fotografía del olvido, de otro mundo en medio de nosotros. Un mundo que ha estado ahí y que seguirá estando, más allá de los chivos, los perros o los hombres. Más allá del tiempo.

Fotografías de Agustín Mercado
Fotografías de Agustín Mercado

*Trashumancia es una muestra de fotografía documental sobre los trashumantes, que combina las imágenes de Agustín Mercado y los textos de Emmanuel Taub.

La exposición será abierta al público el martes 5 de diciembre, a las 19, en la legislatura provincial de Neuquén (Leloir 810), en consonancia con la apertura de la "temporada" trashumante. Luego, recorrerá diferentes puntos de Argentina.

 

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