Costa Rica se prepara para una sequía con 70% menos de lluvia en el Pacífico Norte, según expertos

La proyección oficial anticipa una reducción de 60% entre agosto y octubre en esa región, en un escenario de sequía meteorológica asociado a la intensificación de El Niño durante el resto del año

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Campo agrícola reseco y agrietado con surcos vacíos, plantas marchitas, casas rurales borrosas al fondo y un tractor oxidado.
El IMN proyecta en Costa Rica un déficit de lluvia de hasta 70% en julio y de casi 60% entre agosto y octubre en el Pacífico Norte por la intensificación de El Niño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Instituto Meteorológico Nacional (IMN) proyecta un déficit de hasta 70% en la cantidad de lluvia en julio y cerca de 60% entre agosto y octubre en la región del Pacífico Norte de Costa Rica. Esta reducción en las precipitaciones responde a la intensificación del fenómeno de El Niño, que, según la entidad, mantendrá condiciones de sequía meteorológica durante el resto del año y podría extender sus efectos hasta abril de 2027.

En el Pacífico Central, el Pacífico Sur y el Valle Central, el IMN estima que el faltante de lluvia rondará el 50% en julio y aproximadamente el 40% durante el trimestre siguiente. Por el contrario, el Caribe y el sector oriental de la Zona Norte registrarían precipitaciones normales o superiores a lo habitual. Según El Observador, este panorama representa un cambio significativo respecto a los pronósticos anteriores.

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Las temperaturas medias también se ubicarán por encima de los valores normales. El Pacífico Norte experimentará el mayor incremento, con valores previstos entre 1.5 °C y 2.0 °C superiores al promedio. El Valle Central y los litorales del Pacífico Sur y Central mostrarán aumentos de entre 0.5 °C y 1.5 °C, mientras que el Caribe presentará ascensos de 0.5 °C a 1.0 °C.

El Niño se intensifica y cambia el patrón de lluvias

De acuerdo con el IMN, la influencia de un Niño fuerte dominará la segunda mitad de 2026. Karina Hernández, especialista de la Unidad de Climatología de la institución, explicó que la revisión más reciente de los pronósticos no solo elevó el déficit esperado de lluvias, sino que también refuerza la previsión de que el fenómeno alcanzará una intensidad muy fuerte hacia finales de año. El Observador difundió que el IMN observa señales claras de fortalecimiento en el comportamiento del océano y la atmósfera.

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Lima y otras provincias de la costa sufrirán ola de calor hasta finales de octubre. (Foto: Andina)
Las temperaturas medias subirán por encima de lo normal en Costa Rica, con el mayor aumento en el Pacífico Norte, donde el IMN prevé entre 1.5 °C y 2.0 °C adicionales. (Foto: Andina)

El fenómeno de El Niño implica un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial durante varios meses, alterando la circulación atmosférica y los patrones de precipitación en muchas regiones. En Costa Rica, esto se traduce en menos lluvias sobre la vertiente del Pacífico y el Valle Central, mientras en el Caribe pueden registrarse valores normales o por encima del promedio.

Definitivamente, estamos viendo una intensificación de El Niño. Todo apunta a que tendremos un Niño fuerte y, eventualmente, muy fuerte hacia finales de año”, explicó Hernández.

Prolongación de la canícula y patrones anómalos

La canícula, periodo seco de mitad de estación, comenzó antes de lo habitual, a finales de junio, y se extenderá durante todo agosto. Hernández calificó esto como poco frecuente y advirtió que no solo será más extensa, sino también más intensa, aumentando los días consecutivos sin lluvias especialmente en el Pacífico y el Valle Central.

El IMN advierte que el fenómeno no solo afecta la cantidad total de lluvia mensual, sino que puede provocar aguaceros muy intensos en pocos días y luego varios días casi sin precipitaciones. La menor cobertura nubosa facilita el ingreso de radiación solar y eleva las temperaturas.

El pico de intensidad de El Niño se espera hacia finales de 2026, con temperaturas superficiales en el Pacífico ecuatorial que podrían superar los 2.0 °C sobre el promedio. Hernández recordó que, aunque el fenómeno comenzaría a debilitarse a inicios de 2027, el impacto climático podría mantenerse hasta abril. Como antecedente, el episodio de 2015 llegó a 2.8 °C, un rango que el IMN considera posible para el cierre de 2026.

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