“Frente a Italia, que dispuso cerrar sus fronteras, en ese caso (debatimos) si no deberíamos nosotros suspender el trato con ellos durante este tiempo”, dijo el presidente Alberto Fernández este miércoles por la mañana. Apenas unas horas antes, exactamente a las 7:55, arribó al aeropuerto de Ezeiza el vuelo 680 de Alitalia directo de Roma. Uno de los pasajeros contó el protocolo de seguridad que se realizó dentro del avión luego de que aterrizara: allí le hicieron firmar una declaración jurada y les tomaron la fiebre a los pasajeros. Una hora y media después, el hombre atravesó la puerta de embarque. “Se hizo lento porque nos revisaron a todos”, explicó.

Por un pasajero de ese mismo vuelo, se activó el protocolo de seguridad sanitaria en Ezeiza. Según el relato del testigo en diálogo con una periodista de Canal 9, había presentado unas líneas de temperatura. Inmediatamente fue derivado al hospital de Ezeiza, donde permanecerá internado hasta conocer los resultados de sus estudios. En simultáneo a su llegada, hubo otros argentinos que desembarcaron en el aeropuerto con controles nulos, débiles o más flexibles. Cada testimonio es distinto. Los ciudadanos que ingresan al país desde diferentes ciudades europeas, cuentan su propia historia. El control de la epidemia, según sus experiencias, es permeable.

Según el gobierno nacional, los países en riesgo con foco de transmisión del coronavirus son, además de Italia, China, Corea del Sur, Japón, Irán, España, Alemania y Francia, Estados Unidos que se incorporó a la nónima luego de que lo incluyera la secretaria de Acceso a la Salud Carla Vizzotti en rueda de prensa. Una joven estuvo en Roma, Milán, Münich, Praga y Budapest durante 16 días. Regresó porque el virus había intervenido en sus planes de ocio.


Su vuelo hizo escala en Madrid. “Nos hicieron llenar un formulario arriba del avión pero abajo no nos lo pidieron. No nos hicieron nada ni nos tomaron la temperatura. Hicimos mediaciones express, escaneamos el pasaporte y listo”, reveló. Agregó que no tiene ningún síntoma, que se siente bien de salud y que estará quince días en cuarentena “por nosotros y por todos los demás”.

Otros dos jóvenes estuvieron 28 días en Gran Bretaña de vacaciones. Regresaron de Londres, donde, según su descripción, “no le dan mucha bola al tema”. Al aterrizar en Buenos Aires, contaron su experiencia en virtud de los controles por el virus Covid-19. “No hubo ningún protocolo de seguridad. No nos tomaron la temperatura ni nos dieron la planilla. Nada de nada. Ni nosotros ni el resto de los pasajeros. Nos dijeron que si teníamos síntomas que nos acerquemos y lo informemos”.

Las medidas de toma de temperatura en los aeropuertos no sirven, no son eficaces para nada. Primero porque la persona puede estar incubando sin ninguna temperatura, que es lo que le ha pasado a Italia, el país que más implantó el control de temperatura en los aeropuertos. Recordémoslo. Y es el país que tiene la situación más compleja en este momento. Pero además, lo que puede suceder, es que las personas que vengan tengan fiebre de otra causa. Entonces por un lado usted no está detectando a los que tienen fiebre por el coronavirus y está gastando recursos en personas que tienen fiebre por otras causas que no están relacionadas. Entonces la responsabilidad social e individual es muy importante. Que las personas restrinjan sus viajes, restrinjan sus contactos cuando vengan aunque se sientan bien porque puede ser que lo estén incubando. Particularmente si vienen de países en donde hay una transmisión intensa, que es lo que está ocurriendo en este momento en Europa”, explicó Mirta Roses, referente para la región de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Mirta Roses, referente para la región de la OMS, ahondó sobre el control de temperatura en los aeropuertos

Un tercer caso de un adolescente que vivía en Dinamarca contextualiza sobre la debilidad de los controles sanitarios en Ezeiza. Ante la pregunta de la periodista, narró: “Acá hay mucho movimiento por el tema y muchos barbijos, más que en otros aeropuertos de Europa. Cuando llegué no me tomaron la temperatura, no me controlaron ni tampoco firmé la declaración jurada”.

El viernes 6 de marzo se publicó la Resolución 2020-15065168-APN-ME que señala los países de circulación del virus y señala una serie de recomendaciones. La sugerencia es que quienes regresan de los principales focos de transmisión del virus permanezcan “sin concurrencia y evitar el contacto social por 14 días”. Según el código penal (artículo 202), será reprimido con reclusión o prisión de tres a quince años, el que propagare una enfermedad peligrosa y contagiosa para las personas. En tanto, el artículo 203 dispone multas de entre 5 mil a 100 mil pesos cuando la propagación fuera cometida “por imprudencia, negligencia, impericia en su arte o profesión o por inobservancia de los deberes a su cargo". Hasta el momento, en el país se registraron 19 casos de la enfermedad y un paciente fallecido.

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