La industria frigorífica reclamó una baja de las retenciones a la carne vacuna y medidas que incentiven la inversión

Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas destacó además el aporte que está realizando el sector en medio de la pandemia

Nuevo reclamo de medidas por parte de la industria frigorífica (NA)
Nuevo reclamo de medidas por parte de la industria frigorífica (NA)

Pese a que la sequía está afectando a muchas regiones del país y condiciona la actividad ganadera, la faena de bovinos se mantiene a un buen ritmo durante la pandemia, como así también hay que destacar el esfuerzo del sector para el abastecimiento del mercado interno y externo. Según datos privados, en los primeros 9 meses del año la faena de vacunos acumula 10,5 millones de cabezas y permite proyectar para todo el año una faena vacuna de más de 14 millones.

“Esto ayuda y sostiene los mayores costos internos y la pérdida de valor de subproductos, pero no genera expectativas de inversiones. Para consolidar al sector se necesitarían señales claras y precisas por parte del Gobierno”, dijo Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA).

El dirigente empresario sostuvo que “se requieren políticas activas que corrijan los problemas y alienten las inversiones. Desde la entidad pedimos señales claras como la baja de las retenciones a la carne, su quita para la venta al extranjero de cueros crudos, correcciones en la aplicación del IVA y la autorización de tests rápidos para costos más bajos", sostuvo.

En la búsqueda de medidas que beneficien a la ganadería nacional, Urcía destacó el trabajo que se viene realizando en el ámbito del Consejo Agroindustrial Argentino, aunque aseguró que “neutraliza y casi desmotiva las inversiones” que el gobierno no haya avanzado con una baja de las retenciones a las exportaciones de carne vacuna y se encuentre demorada la firma del decreto que exime el pago de retenciones a la venta al exterior de cueros crudos bovinos.

“El mercado interno está muy bien abastecido, en volumen suficiente de carne bovina, porcina y aviar, superando el consumo per cápita los 115 kg/habitante/año (52 kilos de carne vacuna, 48 kilos de carne aviar y 17 kilos de carne porcina). Eso permite que los precios se adecúen en función de las leyes de la oferta y demanda, atendiendo tanto al mercado doméstico y a la exportación”, señaló el presidente de Fifra.

Medidas económicas y coronavirus

A todo esto, Urcía profundizó el análisis destacando lo que sucedió con el sector porcino. Al respecto, aseguró: “El valor del cerdo se recuperó sustantivamente siguiendo el aumento del valor del maíz y, sin embargo, no se vieron menguadas las ventas. Algo similar deberá suceder cuando la hacienda terminada en los feedlots adecúe sus precios al alza que permitirán corregir los mayores costos de la invernada y de la alimentación con su debido correlativo en el precio de la carne a nivel de carnicerías”.

Por otro lado, sobre la situación económica del sector, se solicitó al presidente y vicepresidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda como a todos los diputados nacionales de las provincias de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, la inclusión en la Ley de Presupuesto Nacional la corrección en la Ley de IVA de la alícuota aplicable al servicio de faena. “Anhelamos e imploramos que den tratamiento a nuestra solicitud, no representa impacto fiscal y es una solución técnica a un problema operativo que contribuye a la informalidad”, expresó.

Por último, en relación a la prevención del coronavirus, el titular de Fifra recordó que se intentó acordar con laboratorios de provisión de test rápidos a un bajo costo y asegurando la intervención para su realización de profesionales de la salud a los efectos de proteger a los trabajadores y asegurar la continuidad de la producción, “pero los intereses de unos pocos hicieron que esto no se pueda instrumentar y la falta de una respuesta contundente del ministerio de Salud hacen que esa solución no sea posible”, agregó.

En ese sentido, Urcía dijo que “el test se debe pagar hasta 10 veces más de lo que se pagaría en la compra directa, esto implica que en lugar de hacer testeos semanales se deban hacer a un ritmo muy inferior y por ende la detección a tiempo también se ve dificultada”.

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